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Chile - Abril 2008 |
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por Claudio Escobar Hoy, a las 18:15, en el día de la TIERRA , inicio mi ayuno en solidaridad con la justa causa que es la (nuestra) lucha x el cierre de la Escuela de Asesinos en USA, la Escuela de las Américas. Por un Sí a la VIDA : cerremos para siempre todas las escuelas de las Américas dl mundo .... Vivir es la más alta de las rebeldías, Claudio Escobar Cáceres Wallmapu - Territorio Mapuche Estimado Claudio: qué decirte. Tu espíritu y compromiso voluntario me sorprende siempre y sobre todo me da esperanzas. Lamentablemente en esta lucha somos pocos. Cada uno tratando de hacer lo mejor posible y dando luz al mundo de lo que ocurre fuera de nuestras cuatro paredes. No importa. Como dice Pancho Villa en sus recitales, a lo mejor no cambiemos el mundo pero el mundo no nos cambiara a nosotros. Por lo tanto, también me sumare a tu ayuno y al ayuno de los compañeros en Estados Unidos. Espero que nos puedas acompañar en nuestros sencillos actos de protesta en Santiago. Muchas gracias por darle sentido a la palabra compromiso...te abrazo y te mando esto como regalo...PABLO Si es necesario uno debe gritar La casualidad puso en mis manos “Las cartas que no llegaron” del escritor uruguayo Mauricio Rosencof. El libro es un testimonio y reflexión de la vida, de la resistencia y del derecho a gritar aún en los campos de exterminio nazi o en medio de las cárceles que sufren miles de prisioneros políticos en el mundo o en situaciones de injusticia. Uno debe gritar. Acá un pequeño extracto de este libro testimonial: “Una noche, ¿sabes?, una muchacha de nuestra barraca empezó a dar gritos terribles mientras dormía; unos minutos después, todas estábamos gritando sin saber por qué. ¿Por qué? Pienso que ese sonido lastimoso que, en ocasiones –sólo Dios sabe cómo- cruza los aires como un pájaro sin cuerpo, es una expresión reconcentrada del último vestigio de la dignidad humana. Es la forma, tal vez la única, que tiene un hombre de dejar una huella, de decir a los demás cómo vivió y murió. Con sus gritos hace valer su derecho a la vida, envía un mensaje al mundo exterior pidiendo ayuda y exigiendo resistencia. Si ya no queda nada, uno debe gritar. El silencio es el verdadero crimen de lesa humanidad. Y Ruth, “la que nos hace reír” (porque ella siempre dice algo que nos hace reír), dice que cuando gritamos tenemos que decir “gol”. Que da lo mismo y no cuesta nada, y reírse un poquito del dolor hace al dolor un poco más pequeño. Así. Cuando era pequeña, Isaac, me preguntaba dónde iban los sueños. Tú sueñas, y el sueño es como el agua. ¿Dónde va toda esa agua? ¿A los mares? Y luego, ¿serán nubes? Los sueños, entonces, regresan con las lluvias. ¿Y los gritos? Hoy me pregunto, los gritos, ¿dónde van? No pueden, no deben perderse. No es posible que se pierdan, no pueden deshacerse en la nada, no pueden morir en nada, morir para nada, para algo se han creado, para algo se han gritado, Isaac, el grito no muere, no puede morir. No muere. Nosotros sí que morimos, cada amanecer, en cada selección de Grete, en cada tren que llega. Pero nuestros gritos no, el grito no. Quiera Dios que nuestros gritos se escondan bajo las almohadas de los que no saben, de los que saben y callan, de los que no quieren saber”.
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