Chile - Octubre 2006

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Estudiantes discuten bajarse del Consejo Asesor
Secundarios golpean la mesa

por Arnaldo Pérez Guerra
 Fotografía: Jorge Zúñiga

La movilización estudiantil derribó mitos y se instaló con un sólido discurso social y político. Se encaminaron desde las demandas económicas hasta los temas de fondo de la educación y el modelo, la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de la Educación (LOCE) y la municipalización, es decir, la exigencia de una educación que vuelva a manos del Estado. Una característica del movimiento fue su independencia. La Asamblea Nacional de Estudiantes Secundarios (ANES) es una democracia directa, con delegados y voceros revocables. Y sigue su curso. No está dormida como piensan algunos. Estos meses de discusión en las bases han dado frutos y, poco a poco, vuelven a soplar los vientos de movilización y exigencia de una educación que garantice mayor equidad y calidad. Ya no les convencen las “soluciones mediocres” planteadas por el gobierno. Después de meses de participar en Consejo Asesor Presidencial, no confían en él. Se han convencido que está compuesto, en su mayoría, por quienes defienden y promueven la educación de mercado, incluyendo empresarios sostenedores de liceos. Ya hicieron escuchar su voz y todo indica que pronto se bajarán de la mesa para seguir trabajando con los actores sociales y gremios en la llamada “mesa paralela de Educación”. En estos meses han realizado asambleas y talleres en la mayoría de los colegios y liceos, y es un sentir generalizado el que el Consejo gubernamental no resolverá nada ni menos derogará la LOCE.

Y es que persisten las condiciones de extrema desigualdad en los liceos y colegios municipalizados y particulares subvencionados. El 91 por ciento de los estudiantes apenas recibe 30.000 pesos mensuales para su educación, que es lo que invierte el Estado. Mientras, la educación privada invierte, en promedio, 200.000 pesos por alumno. Este estado de cosas perpetúa la desigualdad y la exclusión social. Los estudiantes siguen planteando con fuerza cambiar profundamente el sistema educacional. Junto con la derogación de la LOCE, plantean se modifique la Jornada Escolar Completa (JEC) y se mejore la deteriorada infraestructura de escuelas y liceos. Son un millón 700 mil alumnos los que dependen de la educación municipalizada, mientras otro millón 500 mil, de la educación particular subvencionada. La mercantilización ha provocado un continuo deterioro de la educación y el incremento de las diferencias sociales, lo que se refleja cada año en los resultados de las pruebas Simce y PSU. Sólo acceden a la educación de calidad quienes pueden pagarla.

Los estudiantes secundarios entregaron un documento al gobierno anterior con todos estos temas y sus propuestas, pero jamás recibieron una respuesta. Por eso, ya nadie les puede engañar. Saben que la LOCE fue promulgada el 10 de marzo de 1990 -un día antes que el dictador Pinochet dejara el gobierno-, y que nuestro país es el único en que el Estado entrega fondos públicos sin ningún control a empresarios -llamados sostenedores-, que sólo persiguen el lucro y las fáciles ganancias. Además, las estadísticas del propio gobierno demuestran que la municipalización ha profundizado la desigualdad en educación. El principio central de la LOCE es la “libertad de enseñanza”, pero entendida como la reducción del rol del Estado y el “dejar hacer” liberal. No existen normas de control sobre la utilización de los recursos públicos que son entregados a manos de sostenedores. Chile es el único país del mundo que permite el lucro con fondos públicos sin control ni rendición de cuentas. Durante los gobiernos de la Concertación se han dictado diez leyes modificatorias de la LOCE, pero ninguna introdujo cambios de fondo a esto. El gasto público en educación sigue siendo bajo: 4,1 por ciento del PIB. Durante el gobierno de Allende alcanzó a un 7 por ciento.

Problemas en Maipú

En Maipú hay unos 60 liceos y colegios. La mayoría participa activamente en la asamblea zonal, que funciona habitualmente con unos 25 representantes. La última marcha -durante la “efervescencia”, como definen a las últimas movilizaciones, tomas y paros-, fue una de las más grandes en el país: más de 9.000 estudiantes participaron. “Hubo críticas por la desorganización. Pero eso se ha ido componiendo. Hoy tenemos una buena organización”, dice Sebastián Villavicencio, representante de la Comisión Política de la Asamblea y de la Comisión de Cultura.

En agosto iniciaron nuevamente las movilizaciones. El Zonal Poniente, que agrupa a liceos y colegios de comunas como Estación Central, Renca, Cerrillos, Maipú y Pudahuel, convocó dos multitudinarias marchas: una desde la Plaza La Chancaca, y otra desde el Cerro 15. Confluyeron en el frontis de la Corporación Municipal de Maipú (CODEDUC). Denuncian los malos manejos financieros de la CODEDUC, que culminaron con la destitución de su director, Gerardo Barros. El CODEDUC está prácticamente quebrado y con millones de pesos de déficit. Incluso, un colegio fue rematado para generar recursos. “La administración ha sido nefasta. Gracias a nuestras movilizaciones se logró sacar a Gerardo Barros”, dice Francisco Abrigo, vocero de la Zonal Poniente.

Maipú es la segunda comuna con más estudiantes en el país, pero sólo el 4 por ciento de quienes rindieron la PSU superaron los 600 puntos. Los secundarios exigen la fiscalización de los recursos que se entregan a los colegios particulares y particulares subvencionados: “Hay muchos sostenedores que están entregando alimentación deficiente. No tienen una buena administración de los recursos y no informan a nadie qué hacen con el dinero. Si alguien no fiscaliza esto, todo seguirá igual”, dice Francisco Abrigo.

La CODEDUC se encuentra al borde de la quiebra y “no hay recursos para los proyectos educacionales de Maipú”. Pero lo mismo sucede en otras comunas. Se han reunido con el alcalde de Maipú, Alberto Undurraga, pero él no responde a sus demandas. El colegio Reina Dinamarca, es un claro ejemplo de las consecuencias de la educación de mercado. Ubicado al fondo de Rinconada, frente a la Escuela de Suboficiales, posee una infraestructura deficiente: “Los alumnos conviven con ratones. Está sobrepoblado. Literalmente se cae a pedazos. Hace ocho años se les viene prometiendo que se construirá un colegio nuevo. Se les informó que la municipalidad postuló a fondos concursables, pero no se les dijo que lo hacía junto a otros mil establecimientos. No están los 514 millones que se necesitan para construir un colegio nuevo. Se ha engañado a padres, apoderados y a los alumnos. Les metieron el dedo en la boca cuando les dijeron que estaban participando del concurso. Recién se están enterando”, concluye Francisco Abrigo.

Según Alejandra Leyton -representante del Liceo A-73 Santiago Bueras y Avaria-, muchos colegios, sobre todo municipales poseen graves problemas de infraestructura: “Nuestro colegio, por ejemplo, tiene cañerías rotas en sus baños. Hay baños nuevos construidos sin utilizar porque aún no han hecho las conexiones de gas. Padecemos de plagas de palomas, un claro foco de infección. En otros colegios hay plaga de ratones. El pabellón de los niños de Enseñanza Básica se inunda hasta las rodillas cuando llueve. Hay hongos en los muros. El techo de la cancha está dañado. En el casino no se ha ampliado la cocina y han despedido a trabajadores. El Proyecto Enlaces no se ha implementando durante meses”.

Pero el descontento no sólo es por problemas locales. Los secundarios están debatiendo el bajarse del Consejo Asesor: “Nuestra manifestación apunta a dar cuenta del descontento generalizado con la mesa del gobierno. Las tomas fueron un modo de repliegue, pero eso no quiere decir que si no estamos en toma no estemos movilizados o conformes con las propuestas del gobierno. En el Consejo participan 85 personas, divididas en mesas de trabajo. Economistas, personeros de gobierno y empresarios de la educación están ahí, obviamente, para proteger sus intereses económicos, y no para beneficiar a los estudiantes o transformar la educación. No se ha generado un trabajo serio. Estamos generando las condiciones políticas y sociales para bajarnos de esta mesa. Después de las tomas y paros aceptamos la mesa para trabajar en un proyecto educativo, eso se nos dijo, pero no hay condiciones para que sea resolutiva, tampoco tiene la facultad para que se apruebe lo que salga de ahí. La presidenta puede recoger las propuestas y mandarlas como proyecto urgente o no, pero cuando llegue al Congreso todo puede ser modificado o detenido. No hay garantías que nuestras propuestas van a ser tomadas en cuenta”, agrega Francisco Abrigo.

“A derogar la LOCE del capitalismo”

El Zonal Poniente, parte del Zonal Centro y Norte han planteado generar las condiciones para bajarse de la mesa gubernamental. Los otros zonales y asambleas están discutiéndolo, aunque la mayoría estaría por una postura similar. “En el Zonal Centro hay bastantes compañeros que están por bajarse del Consejo Asesor. En las otras zonas y regiones también. Se está analizando las consecuencias que nos va a traer como movimiento el seguir ahí. El Consejo Asesor está completamente deslegitimado”, dice Francisco Abrigo.

Señalan que el movimiento secundario no está muerto, que tiene una voz firme y una postura política clara. Denuncian a quienes participan del Consejo Asesor para proteger intereses económicos y el modelo educacional. Saben que esta suerte de mesa de diálogo no va a tomar resoluciones concretas porque simplemente no las pueden tomar. Prefieren trabajar con asambleas populares, pobladores y trabajadores, y desde ahí expresar sus propuestas, sin dejar de movilizarse. “A todos les compete la educación y es nuestra clase la que debe cambiarla. El 83 por ciento de la población que nos apoyó cuando nos movilizamos”, agrega.

La Asamblea de Rancagua también ha manifestado su rechazo a la mesa. Han recibido el apoyo del Zonal Centro, pero también en de los secundarios de I, II y III regiones. “Ellos se van a movilizar también, incluyendo petitorios propios. Un punto transversal es demandar la fiscalización de la administración de los recursos públicos en los colegios y liceos. Sabemos que las subvenciones estatales en algunos lugares no cumplen su fin. Es muy grave que nadie sepa en qué se gastan esos recursos, cómo se administran ni qué financian. Tenemos derecho a saber y la sociedad chilena también. El Consejo Asesor Presidencial está totalmente deslegitimado. No han resuelto nada ni se va a lograr nada si seguimos en esa mesa. Nuestra meta es acabar con la educación de mercado. No queremos reformas sino una revolución que cambie la educación, que nos cambie el futuro. Queremos que el Estado sea partícipe de entregar una educación de calidad a la sociedad. Queremos que vuelva a ser un derecho y no un bien regido por la oferta y la demanda”, dice Schubert Fénero, representante del Liceo Carolina Llona.

Según los secundarios sólo los actores sociales serán capaces de cambiar profundamente la educación. Los cambios no vendrán de la clase política, ni los partidos o el gobierno, sino de los actores sociales en su conjunto que tienen el derecho de definir cuál es la educación que necesitan. La consigna central del movimiento lo define: “A derogar la LOCE del capitalismo, a crear una nueva educación”. “Seguiremos trabajando con los distintos actores sociales para elaborar una propuesta en conjunto para la educación. Pronto se viene el Congreso Nacional de Estudiantes Secundarios y esperamos que de ahí también surjan propuestas. La educación la vemos como un proceso de cambio social y el pilar fundamental del ser humano. Por lo mismo, si hay una mala educación es porque la sociedad también presenta deficiencias. Si queremos cambiar la educación es porque queremos cambiar la sociedad. Por lo mismo es que estamos generando lazos, trabajo y actividades en conjunto con profesores, pobladores, universitarios, trabajadores, dejando de lado a las cúpulas políticas y al reformismo que algunos han planteado. Consideramos que debemos lograr cambios mucho más profundos con nuestra propia capacidad de organización y movilización. Tenemos a seis compañeros en el Consejo Asesor Presidencial entre 85 personas. ¿Objetivamente, en tres meses se puede definir una propuesta de educación? Seis compañeros representan a un millón de estudiantes movilizados. Nosotros nos movilizamos, y gracias a eso se constituyó el Consejo, porque la educación y nuestros planteamientos no eran tema del gobierno. Exigimos el 50 por ciento más uno de esa mesa para los estudiantes y los actores sociales relevantes pero, lamentablemente, no se dio así. No tenemos confianza en el trabajo de la mesa y menos en que sus propuestas sean en beneficio de los estudiantes y la sociedad”, dice Francisco Abrigo.

“La mayoría estamos disconformes con el Consejo Asesor Presidencial. Teníamos una pequeña esperanza que podía funcionar, pero a estas alturas estamos claros que no lo hará. Que sólo la hicieron para frenar nuestro movimiento. Exigíamos más representantes de estudiantes, no lo aceptaron, pero sí hay sostenedores de colegios particulares subvencionados y ellos están ahí precisamente para defender la educación de mercado. Está la dueña de los colegios Matte, el dueño del colegio Ruiz-Tagle. No tenemos ninguna confianza en esa mesa”, agrega Alejandra Leyton.

El Consejo Asesor no va a cambiar nada

La mayoría de los colegios y liceos del Zonal Centro y Zonal Norte apoya estos planteamientos. Los colegios más grandes de Maipú, como el Carolina Llona -el más grande de Sudamérica- con 6.700 alumnos, y otros como el Alicante, el Complejo Educacional, Complejo Cemar, Patricio Mekis, A-73 Santiago Bueras y Avaria, A-75 José Ignacio Zenteno, Pía Marta, Pedro Póveda, Reina Dinamarca, Oviedo, Centenario, Nuestra Señora del Carmen, O’Higgins, Boston, Victoriano, San Luis, Diego Portales, Camilo Henríquez, entre otros, adhirieron a retomar las movilizaciones.

Señalan que durante las primeras manifestaciones de abril y mayo se demostró que los representantes de la asamblea no tuvieron una visión política a largo plazo y que entendieron las movilizaciones solamente como un tema reivindicativo. “Si hubiéramos tenido desde un principio un manejo más ideológico hubiera servido mucho más a nuestros fines. En estos momentos estaríamos mucho más unidos de lo que estamos. Podemos decir que hay una división dentro de la ANES, pero estamos apelando a la unidad. Fuimos a las Zonales y asambleas a pedir apoyo. Muchos respondieron bien y con ellos vamos sumando para hacer del movimiento estudiantil un gran bloque social. Creemos que eso se puede lograr porque hoy en la asamblea hay una meta ideológica y política. Ya no estamos buscando reformas sino un cambio radical. Se han implementado muchas reformas en nuestro país pero no cambian nada. Llegamos a la conclusión que el Consejo Asesor no va a cambiar nada. Fue sólo una estrategia muy bien pensada por el gobierno para recluirnos y parar las movilizaciones. Para que nos fuéramos a nuestras casas tranquilos a esperar una respuesta que nunca iba a llegar. Nuestros propios representantes hoy dicen que la mesa sólo ha servido para sentarse a comer galletas y tomar Coca Cola”, dice Sebastián Villavicencio.

La Zonal Poniente recibió el apoyo de las organizaciones sociales territoriales, entre estas la de los allegados, los deudores habitacionales, los profesores, sindicatos y la CUT Zonal Oeste: “Estamos muy claros que la mayoría de estas organizaciones y bloques sociales tienen también el objetivo de cambiar radicalmente un sistema nefasto que se impuso en dictadura y que estos gobiernos han mantenido por 17 años. Eso nos une como un bloque social. Estamos creando política desde los jóvenes y desde nuestros problemas”, agrega Sebastián Villavicencio.

Trabajaron durante un mes para organizar esta movilización. “Va a ser un gran paso para los estudiantes. El alcalde de Maipú es uno de los nueve que participa del Consejo Asesor, y creemos que esta movilización servirá también para instalar nuestras reivindicaciones locales. Va a tener que responder de alguna forma. También buscamos descentralizar las movilizaciones y el movimiento. Romper con la formalidad institucional. Para nosotros el Consejo Asesor es sólo una mesa de diálogo más. Y no está sirviendo para nada. Las soluciones que necesitamos y que necesita el país no se están discutiendo ahí. A la Concertación, la oposición, los políticos, economistas y sostenedores no les interesa tocar la LOCE. Las llamadas ‘agenda corta’ y ‘agenda larga’, no han avanzado. También queremos crear conciencia que en Maipú hay miles de problemas, incluido el déficit millonario de la CODEDUC. Colegios que se están cayendo a pedazos, cursos completos que se hacen en mediaguas. Liceos que se inundan o que no tienen ventanas porque no hay presupuesto. El alcalde Undurraga dijo que él no quería que se modificara la LOCE, porque obviamente cuando le faltan recursos para el funcionamiento municipal saca presupuesto de educación, y eso lo hacen todos los alcaldes”, dice Simón Sepúlveda, representante del liceo A-75 José Ignacio Zenteno.

Están seguros que si no retoman las movilizaciones no lograrán su meta: una educación digna y de calidad. Saben que la prensa y el gobierno señalarán que existe un quiebre en el movimiento estudiantil, y que se aprovecharán de mediáticamente de esto para mantener la educación de mercado. El reiniciar las movilizaciones es una demostración a nuestros compañeros y a la opinión pública que no hemos bajado los brazos y que el movimiento sigue con efervescencia a pesar que han pasado meses. Vamos a seguir movilizándonos mientras no veamos respuestas del gobierno. Esperamos que las otras Zonales y asambleas también empiecen a movilizarse porque el Consejo Asesor no es solución de nada. Sólo luchando es como vamos a lograr nuestros objetivos”, concluye Simón Sepúlveda.

 

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