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Nube mortal sobre Punta de
Choros
Veneno termoeléctrico
por Arnaldo Pérez Guerra
Fotos: Álvaro Rodríguez Escobar

Los Choros y Punta de Choros, Coquimbo.- A menos de 70 kilómetros de
Coquimbo y La Serena, varios proyectos termoeléctricos amenazan a
las comunidades de Hornos, Totoralillo, La Higuera, Chungungo, Los
Choros y Punta de Choros.
Alimentadas principalmente con
carbón -y diésel- las termoeléctricas emitirán miles de
toneladas diarios de material particulado, dióxido de azufre
(SO2) y óxidos de nitrógeno (NOx), entre otros contaminantes, en
una zona costera que se caracteriza por su abundante camanchaca
(neblina costera) que incluso es captada en el mineral El Tofo,
para obtener agua. “Tras la puesta en marcha de los proyectos,
lo único que recogerán será niebla y lluvia ácida que podría
afectar incluso a La Serena y Coquimbo, dependiendo del curso de
los vientos”, dice Rosa Rojas, presidenta del Movimiento de
Defensa del Medio Ambiente (Modema). Las termoeléctricas también
verterán más de 8 millones y medio de metros cúbicos por día de
“agua de enfriamiento”, 6 a 10º Celsius por sobre la temperatura
normal del mar. Más de 18 millones de toneladas de cenizas serán
depositadas en la zona. “Las emisiones diarias combinadas
superan cualquier cálculo: 17, 5 toneladas de SO2; 96 toneladas
de NO2; 8, 7 toneladas de material particulado (MP-10); 4
toneladas de monóxido de carbono (CO)… Sobre el dióxido de
carbono (CO2) no hay datos en la Conama ni en la Corema, ni en
ninguna parte”, dice el agricultor y buzo de Los Choros, Jan Van
Dijk.
Al
menos cuatro termoeléctricas pretenden instalarse en la zona, a
escasos kilómetros de las reservas marinas de las islas Choros y
Damas y de Chañaral y la Reserva Nacional Pingüino de Humboldt.
Las termoeléctricas se emplazarán a escasos metros de áreas de
manejo y explotación de recursos bentónicos en las caletas de
Totoralillo y Chungungo, asignadas a pescadores y buzos
mariscadores. “No entendemos que quieran destruir este lugar
maravilloso”, dice Rosa Rojas. Es la costa más productiva de la
región, con el 60% del total de la producción regional de loco.
“Todas las plantas ocuparán agua del mar, rica en huevos y
larvas de mariscos y peces, para enfriar sus turbinas. Ningún
ser vivo sobrevivirá tras las altas temperaturas, presión
hidrodinámica y los químicos. ¿Qué proporción de las larvas y
huevos que producen la riqueza del sector será eliminada? El
agua vertida a mayor temperatura significará cambios en las
tasas de crecimiento, conducta y capacidad de reproducción de
las especies, lo que podría afectar el tamaño de las poblaciones
y el ecosistema. Será multiplicar por tres el fenómeno de El
Niño, que tiene efectos devastadores en los ecosistemas”, dice
Van Dijk.
Además, las termoeléctricas utilizarán químicos y pinturas
antiincrustantes que, en permanente contacto con el agua de las
turbinas puede producir la extinción de plantas y animales. Esa
agua se captará y verterá dentro de las áreas de manejo y a
pocos kilómetros de las reservas naturales. “No hay planes de
mitigación ni de contingencia frente a posibles derrames de
petróleo y carbón por el tránsito y recalado de grandes buques”,
dice Oscar Avilés, presidente de la asociación gremial de
pescadores, concejal DC de La Higuera. En la zona hay guanacos y
pumas en peligro. “Es increíble pero el gobierno tiene en mente
instalar termoeléctricas a carbón y diésel en toda la costa de
Chile: en Caldera, Pan de Azúcar, Los Vilos, Maule, Coronel y
Puerto Montt”, dice Rosa Rojas.
Codelco presentó el proyecto Farellones -una inversión de 1.100
millones de dólares para una termoeléctrica que significaría 800
megavatios (MW)-. La Compañía Minera del Pacífico (CMP)
instalará la central Cruz Grande -460 millones de dólares y 300
MW-. Barrick Gold construye, desde octubre de 2008, la central a
diésel Punta Colorada, con una inversión de 50 millones de
dólares y 32,6 MW. Por último, central Barrancones, de la franco
belga Suez Energy, invertirá unos 800 millones de dólares para
obtener 600 MW. “Ocuparán toneladas de agua marina con peces,
larvas, huevos, plancton y fitoplancton. Nada sobrevivirá. Se
afectará a todos los pueblos entre caleta Hornos y Chañaral, que
dependen de la agricultura y la extracción de recursos marinos.
Las termoeléctricas se emplazarán en las cercanías de reservas
naturales. La Reserva Pingüino de Humboldt es la única área
silvestre protegida de la Provincia del Elqui. Hay especies
amenazadas, como el delfín nariz de botella, el chungungo, el
yunco y los pingüinos de Humboldt. Aquí está el 80 por ciento de
la población de estos pingüinos en el planeta”, dice Jan Van
Dijk. “Además -agrega-, está el estudio del Western Airborne
Contaminants Assessment Project (Wacap) de Estados Unidos,
publicado en febrero de 2008. Después de siete años de
investigación determinó que los metales pesados producto de
centrales termoeléctricas quemando carbón son transportados por
el aire a grandes distancias, y pueden causar problemas de
salud, incluso en el sistema nervioso central. Es muy necesario
reducir las emisiones de mercurio, cadmio, plomo, etc.,
elementos subestimados en las observaciones técnicas respecto de
los proyectos termoeléctricos en la zona”, añade.
Amenaza a una forma de vida
Punta de Choros y Los Choros viven de los recursos
marinos, las aceitunas y el turismo. El Movimiento de Defensa
del Medio Ambiente agrupa a comuneros, buzos, pescadores,
agricultores, operadores turísticos y crianceros de cabras. Se
oponen a la instalación de las termoeléctricas que, aseguran,
acabarán con su forma de vida y originarán una irreversible
contaminación ambiental en la zona. “Las autoridades no tiene
aprobada una planificación territorial, una zonificación. La
Corema ya aprobó el proyecto de Punta Colorada, de la Barrick,
que se conectará al Sistema Interconectado Central. Los
proyectos de Codelco y del Grupo Suez se ubicarían en la costa
de Totoralillo”, dice Rosa Rojas.
Para
el intendente Ricardo Cifuentes “las termoeléctricas son una
buena oportunidad para un lugar caracterizado por su pobreza”.
Pareciera no importar que áreas de manejo y actividades
agropecuarias se vean afectadas o prácticamente desaparezcan.
Para el gobierno sólo importa que Barrick, Suez, Codelco y la
CMP conformen un “parque energético” que -se dice-, junto al
proyecto eólico de Canela, convertirán a Coquimbo en una zona
generadora de energía. “¿A qué costo? El daño por la
contaminación y los riesgos en salud serán mucho mayores que
cualquier beneficio”, dice Rosa Rojas.
Científicos y biólogos han advertido a las autoridades que las
zonas donde se construirán las termoeléctricas son fuentes de
alimento de las especies que habitan las reservas. Hay peligro y
extinción y de derrames. Jan Van Dijk, dice: “Creamos el
Movimiento de Defensa del Medio Ambiente para proteger nuestra
calidad de vida, salud y futuro; y para resguardar, además,
nuestros lugares de trabajo y recursos marinos y terrestres. Los
Choros es un pequeño oasis, donde hay una quebrada con un río
subterráneo, olivos y huertos regados con agua de pozo. Tengo un
huerto con trecientos olivos. Soy pescador artesanal y buzo. La
quebrada desemboca en un humedal, hoy afectado por la sequía,
donde anidan aves migratorias que morirán por la contaminación
del borde costero. Es insólito que Chile realice proyectos de
esta envergadura. El gobierno los aprueba a pesar de todo. Ya
hay poblados declarados zona saturada de contaminantes, como
Huasco o Tocopilla, donde la gente muere por el veneno de las
termoeléctricas. Se sacrifican zonas completas por el afán de
lucro de grandes empresas. Acá habrá impactos a corto y largo
plazo -acumulativos-; impactos combinados por sinergia de
centrales operando una al lado de otra, etc. Las empresas
primero se presentan ‘lamentando la crisis energética’ y, luego,
como ‘nuestros salvadores’, omitiendo mencionar que generar
energía les significa un tremendo negocio. Quemarán toneladas de
carbón para producir vapor y hacer girar turbinas, ocupando
toneladas de agua marina, de 80 a 150 millones de litros por
hora”.
Alimentos del
mar
Toda la región costera es rica en materia larval, por el
fenómeno de surgencia -agua de gran profundidad que emerge con
nutrientes y oxígeno-. “Eso explica la existencia de locos, lapas,
jaibas, piures, machas, almejas, picorocos y la existencia de
áreas de manejo. Si las termoeléctricas entran en operación, se
acabará la productividad de la zona… Se acabará la vida. Incluso
los cultivos de aceitunas corren peligro, pues las emisiones de
material particulado, cenizas, etc., de cada termoeléctrica será
enorme: más de diez toneladas diarias de contaminantes”, dice Rosa
Rojas. “Son empresas prepotentes que creen que pueden pisotear a
la gente. Expertos en dividir, sembrar discordia, manipular. Saben
a quién pagar para asegurarse un apoyo vital. Pensaron que se iban
a encontrar a pescadores de mala muerte y crianceros muertos de
hambre, a pobladores ignorantes y agricultores desinteresados,
pero les salió el tiro por la culata. Ahora despertó el mundo
científico pues, además, la zona es un corredor de ballenas”,
agrega Van Dijk.
La Conaf, que administra la Reserva Pingüino de Humboldt,
cuestionó ante la Conama el estudio de impacto ambiental (EIA) de
Suez Energy, que no reconoce que las reservas serán afectadas. “El
proyecto no se está haciendo cargo de sus efectos, características
y circunstancias sobre el medioambiente”, dice Conaf. A ello se
agrega el estudio del departamento de biología marina de la
Universidad Católica del Norte, que señala que el EIA de Suez
Energy “no descarta certeramente el impacto sobre los recursos
naturales de las áreas protegidas aledañas”. Ambos informes
aseguran que el daño “no será compensable”, y recomiendan no
instalar este tipo de proyectos en zonas de conservación únicas en
el mundo. Por su parte, la consultora Enviro Modeling dice que se
producirán “impactos adversos e irreversibles” sobre especies
vegetales de la zona como el lucumillo -declarada en peligro de
extinción-.
En
el EIA de Barrancones, que se emplazará a sólo 5 kilómetros de
Chungungo, tampoco propone para sus 50 años de operación, alguna
forma de mitigación o compensación. “Emitirá SO2, óxidos de
nitrógeno, cenizas volantes, metales pesados, etc. Contaminará el
mar, los cultivos y recursos naturales, y dañará la salud de la
población. Sostenemos que el proyecto no aporta nada al desarrollo
local, regional o nacional. Generará algún empleo de corto tiempo,
pero traerá pobreza, delincuencia, enfermedades, alcoholismo y
prostitución. Ninguna de las comunidades ha sido consultada
respecto a la calidad de vida que se impondrá. Nadie dice nada
sobre eventuales accidentes, filtraciones, derrames, vertidos u
otro tipo de contingencia, como sucede en todas las actividades
industriales a carbón. Cuestionamos a Suez Energy porque bajo el
mando del señor Villarino no tienen ética. Son responsables de la
ruptura social de comunidades de pescadores tras las míseras
ofertas y dádivas que ha hecho”, dice Rosa Rojas.
En carta dirigida a la presidenta Bachelet, el Movimiento de
Defensa del Medio Ambiente señala que el gobierno será el único
responsable de lo que suceda en la región si los proyectos se
ponen en marcha: “Construir termoeléctricas es señal de
subdesarrollo, sobre todo en una región que posee zonas costeras
de alta biodiversidad terrestre y marina, con un importante
desarrollo pesquero artesanal, de cultivos marinos y agricultura
que serán los más perjudicados, lo que no se condice con los años
de trabajo local y estatal en investigación, valorización
biológica, turística y de fomento productivo en la región”. Agrega
que los proyectos sólo beneficiarán a la minería y, básicamente,
en otras regiones ya que el aporte energético a la zona será
mínimo. “Los ingresaron separadamente al Sistema de EIA y están
siendo evaluados uno por uno, sin tomar en cuenta la sinergia de
sus impactos. Para nosotros serán una sola gran fuente de
contaminación. ¿Seremos otra zona ‘de sacrificio’ como Huasco,
Mejillones, Tocopilla o Ventanas?”, pregunta Jan Van Dijk.
Desde que se anunció la instalación de termoeléctricas, vecinos y
pescadores han cortado la carretera a la altura del camino a Los
Choros, en el kilómetros 540. Oscar Avilés, dice: “Acá
prácticamente no hay contaminación. Usamos varias áreas de manejo
y exportamos nuestros productos. Si se instalan termoeléctricas,
¿quién comprará? Succionarán toneladas del mar acabando con el
plancton que alimenta los recursos”.
A fines de enero, por boca de la ministra de Medio Ambiente, Ana
Lya Uriarte, se anunció un decreto supremo -hecho a la medida- que
“aumentaría las exigencias regulatorias para las termoeléctricas”:
“Chile está en condiciones de tener una normativa para
termoeléctricas que sea de mayor exigencia”, dijo la ministra a la
prensa. Actualmente un 67% de los proyectos energéticos contempla
utilizar carbón y petróleo. El retiro en noviembre de 2008 de la
central Farellones de Codelco fue celebrado como un triunfo por
los vecinos de caleta Hornos y La Higuera. La prensa informó que
Codelco retiró el proyecto para “complementar estudios”. Según La
Nación “de esta forma, la empresa podrá adjuntar información
adicional que demuestre, sin lugar a dudas, el cumplimiento
estricto de cada una de las normas ambientales vigentes”. El
director del proyecto, Rodrigo Jorquera, señaló: “Como queremos
cumplir sin ninguna duda posible la legislación ambiental y dar
completa tranquilidad a los habitantes de toda la Región de
Coquimbo, tomamos la determinación de retirar el proyecto del SEIA
para, de esta forma, contar con tiempo adicional y aclarar
cualquier cuestionamiento”.
Según la Comisión Nacional de Energía las centrales a carbón
generan 2.043 MW -un 16,4% de la capacidad instalada- porcentaje
que esperan duplicar para el 2020. En el Sistema de Evaluación de
Impacto Ambiental (SEIA) se tramitan proyectos que en conjunto
significarían 3.860 MW. Gran negocio, pues el carbón, por su bajo
precio, es más rentable para las corporaciones y transnacionales,
no así para la salud y el medioambiente. “Todos prometen instalar
tecnología de punta, desulfurización, que harán un manejo
sustentable de las cenizas, y que no quemarán pet coke… El carbón
es peor combustible, más contaminante que el diésel”, dice Van
Dijk. El ministro Marcelo Tokman reconoció que cuando estén
operando las centrales a carbón las emisiones de dióxido de
carbono aumentarán de 30 millones a casi a 70 millones de
toneladas. “Más smog significa más muertes. No existe una política
energética de largo plazo, sustentable, no contaminante. Si ni
siquiera hay normativa para las termoeléctricas”, señala Rosa
Rojas.
El EIA de la central Cruz Grande reconoce que las toneladas de
cenizas serán tratadas con compuestos químicos, que habrá un 25%
de humectación de cenizas para su compactación y disposición
final, que decenas de camiones circularán con cenizas
contaminantes por sectores cercanos a poblados como La Higuera y
caleta Hornos. Según la Gobernación Marítima de Coquimbo, Suez
Energy no ha dado respuesta a todas las observaciones planteadas,
en julio del 2008, “por ejemplo la profundidad de succión… No se
entiende si la empresa contará con un emisario submarino para
todas las unidades de descarga o con uno para cada una de ellas. A
la fecha, la empresa no ha hecho llegar ningún estudio. En cuanto
a la consulta relacionada con el cumplimiento de la normativa
internacional de conservación y protección de la diversidad
biológica, la empresa no emite un pronunciamiento. (…) Por la
ubicación del proyecto en un sector de camanchaca, urge verificar
la influencia de las emisiones en la calidad del agua condensada,
por su aporte al suelo y la posible afectación de aguas
subterráneas, y determinar si afectaría la futura implementación
de proyectos orientados a utilizar este fenómeno de condensación
en los sistemas de abastecimiento de agua”.
Suez Energy instalará su central en las cercanías de cinco áreas
de manejo pertenecientes a pescadores artesanales de Chungungo. La
transnacional ya “convenció” al sindicato de pescadores, pero no a
la asociación gremial ni al sindicato Los Castillos, que agrupan a
más del 70 por ciento de los pescadores. A fines de febrero, a la
altura de El Rodado, los vecinos protestaron. Varios fueron
detenidos por Carabineros. El Movimiento de Defensa del Medio
Ambiente denunció “represión y brutalidad policial”. A fines de
marzo, junto a otras organizaciones sociales y políticas marcharon
por las calles de La Serena. “Aportamos ideas constructivas para
fomentar el desarrollo de la comuna. Queremos construir, no
destruir”, concluye Rosa Rojas.
(*) Una versión de
este artículo fue publicada por Punto Final y El Clarín.
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