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Puerto Saavedra, capital costera
del empobrecimiento mapuche
Puerto Saavedra está a 85 kilómetros de Temuko.
Según el Censo 2002, la población urbana es de 19%. La encuesta Casen 2003
señaló que un 16,4% de la población es indigente, y un 38,3% vive en
situación de pobreza. Hay una directa relación entre mapuches y pobreza.
Que la ciudad y la comuna lleven el nombre de Cornelio Saavedra, además,
es una ofensa para los mapuches.
por Arnaldo Pérez Guerra
Konün Traytrayko Leufu (Lugar donde se juntan
las aguas) es el verdadero nombre de la comuna -fundada por decreto
supremo en 1885 como Bajo Imperial-, que pasó a llamarse Saavedra en 1906
en honor al “pacificador de la Araucanía”, el coronel Cornelio Saavedra.
Zona mapuche por excelencia, los primeros colonos instalados por el
coronel genocida llegaron desde el fuerte Toltén y Cañete. Luego llegaron
las misiones capuchinas a “educar indígenas y acabar con su vida
licenciosa y pagana”. La discriminación continúa. Cada día se les recuerda
a los mapuches que fue Chile quién ganó una guerra nunca declarada.
A pesar del racismo, en las últimas elecciones municipales han resultado
elegidos alcaldes mapuches. El 2000 asumió Domingo Ñancupil, y en los
siguientes comicios, Ricardo Tripainao. “Un 70 por ciento de la población
es mapuche, el resto mestizos. Pero la mayoría se reconoce como ‘chileno’.
Pervive el racismo. Saavedra es una de las comunas del país con mayor
población mapuche. Más de 110 comunidades se distribuyen en dos sectores:
ADI (Área de Desarrollo Indígena) Budi, creada en 1996, y el sector norte,
camino a Carahue, con doce comunidades, que quedaron fuera del ADI por no
bordear el lago Budi pero que son lafkenches. Bordean el río Imperial. A
ellas, como quedaron fuera, no les llega mucha ayuda estatal. Recién en
2007 accedieron al Programa Orígenes, mientras en el ADI Budi éste llegó
el 2000”, dice Natalia Caniguán, antropóloga y directora del Centro de
Documentación Étnico, Rural y Pesquero, proyecto Fondecyt de la
Universidad Academia de Humanismo Cristiano que se asentó en la comuna de
Saavedra.
Puerto Saavedra está a 85 kilómetros de Temuko. El ADI comprende gran
parte de la comuna, lo que implica una focalización de recursos para las
comunidades de Saavedra, Domínguez, Oñoico y el Budi. Según el Censo 2002,
la población urbana es de 19%. La encuesta Casen 2003 señaló que un 16,4%
de la población es indigente, y un 38,3% vive en situación de pobreza. Hay
una directa relación entre mapuches y pobreza. Que la ciudad y la comuna
lleven el nombre de Cornelio Saavedra, además, es una ofensa para los
mapuches. Nadie ha hecho una campaña para cambiar eso. “Ofende llevar el
nombre de quien mató a miles de mapuches. Es fuerte que todos los días te
lo recuerden. Que la calle principal se llame Ejército de Chile. Que
Puerto Domínguez lleve su nombre por Eleuterio Domínguez, dueño de la
empresa colonizadora de las tierras despojadas a los mapuches”, dice
Caniguán.
“La discriminación se da más en la ciudad; es común, cuando vas a comprar,
que atiendan antes a un ‘chileno’ que a un mapuche. No hay paraderos para
el transporte rural. Cuando vas a oficinas públicas no falta quien se
queja que ‘hay mal olor’ cuando hay mapuches presentes… Y los clásicos
‘son pobres porque son flojos, no trabajan la tierra, se les ve
borrachos’, etc. Dicen: ‘Saavedra es chilena, los mapuches viven en el
campo’”. Frente al municipio hay una placa en homenaje a Cornelio Saavedra
y en 2003, junto al alcalde mapuche, las comunidades plantaron un rewe.
Pero desconocidos lo quemaron en clara muestra de racismo y
discriminación.
En Saavedra viven descendientes de los colonos. “Hay un afán de
superioridad, de no reconocerse como mapuches aunque el mestizaje sea muy
alto. Pervive la noción de que ellos ‘llegaron de afuera y trajeron el
progreso’. Saavedra instaló a colonos, campesinos empobrecidos. Por el
solo hecho de ser ‘chilenos’ creen ser ‘superiores’, pues fueron
‘escogidos’ para traer ‘progreso a una zona donde todavía había
salvajes’”, dice Natalia Caniguán.
Vivir en Saavedra
Saavedra vive de la agricultura; se cultiva predios pequeños de forma
intensiva, de tres a cinco hectáreas por familia. Producen cereales y
leguminosas. Trigo, avena, arvejas, lentejas y papas, principalmente para
autoconsumo. Hay huertos y cría de aves de corral -patos, pavos, gansos y
gallinas-, pequeña ganadería -cerdos, vacas y ovejas-, y algo de pesca en
el río Imperial -tollo, corvina, pejerrey, lisa y róbalo-, cultivos de
choros; en la zona de Puaucho, usando redes; y en el Lago Budi -lisa,
carpa y huaiquil-, para consumo familiar, intercambio y, en menor medida
para la venta a través de intermediarios.
Según
las autoridades Saavedra mejora. Se construyó un nuevo hospital, se dotó
de equipamiento a pescadores y se mejoraron las escuelas, postas rurales,
sedes sociales. Se construyen refugios peatonales y la Unidad de
Desarrollo Económico Local busca impulsar el turismo, la pesca y el
cultivo de la papa. “Acá el problema es económico. La pobreza es alta y se
nota. Es muy común que se viva con pensiones mínimas. Hay poca tierra
utilizable. La mayor parte de las cosechas son para autosubsistencia. En
2008 el temporal inundó Saavedra, se cortaron los caminos de acceso y no
hubo cosechas. Se notó este año que casi no hay papas y subió el precio”,
dice Caniguán.
A través de FOSIS se entregaron diez lanchas a pescadores artesanales, lo
que -se dijo- permitiría pescar en el mar. Pero el costo de utilizarlas no
puede ser solventado por los pescadores de San Enrique, acostumbrados,
además, a pescar en el río. “No hay recursos, ni mercado dónde ofrecer la
pesca, no hay cámaras dónde conservarla”, dicen. “Barcos industriales se
pasean frente a Saavedra y Queule y se llevan toneladas de sardinas y
anchoveta”. Agregan que Sernapesca “no cumple su rol, no fiscaliza, y
retiró al único funcionario en Queule. Provocan daño a la pesca regional.
La Armada y Sernapesca deberían hacer su trabajo”. Únicos perjudicados son
los pescadores y sus familias. Quieren reunirse con alguien del ministerio
de Economía y solicitar el 2,15% consagrado por la ley como límite máximo
de captura por armador.
El agotamiento de las tierras y la sobreexplotación de recursos han hecho
mirar hacia el turismo. Tras la construcción del hospital y de las
poblaciones de Chile Barrio, aumentó la cesantía. Mujeres se emplean en
labores domésticas y el comercio. Jóvenes salen a trabajar en las cosechas
intentando conseguir un ingreso para los primeros meses del año. “Se da
durante todo el año. Salen de la comuna a continuar estudios o a trabajar.
La oferta laboral en Saavedra es escasa”, dice Natalia Caniguán.
La comuna registra junto a los altos niveles de pobreza, alta violencia, y
según Chile Crece Contigo, 196 de los 700 menores de cuatro años presentan
“rezago en su desarrollo sicomotor”. Por otra parte, es frecuente el
trabajo en condiciones precarias. El obrero René Carrasco Cayulao murió
asfixiado mientras instalaba tubos de alcantarillado en un foso de casi
cinco metros en la Villa Paraíso, de Puerto Saavedra. No contaba con
implementos mínimos de seguridad. Su muerte es investigada por la Fiscalía
de Carahue. Luis Emilio Rojas, profesor, señala: “El empleo es escaso, hay
mucha violencia y alcoholismo. Más del 70 por ciento de la mano de obra es
mapuche, y sobre el 80 por ciento vive en sectores rurales. Tenemos graves
problemas de salud: diabetes, hipertensión, obesidad, etc. Habitamos la
mayor ‘área de desarrollo indígena’ del país, y en ella está el mayor
porcentaje de pobres a nivel nacional. El municipio es la principal fuente
de trabajo. A través de programas municipales se asfaltan calles o limpian
áreas verdes. La mayoría busca trabajo en Carahue, Imperial, Temuco, o más
lejos”.
“Otros laboran en las cosechas de papas o de trigo. O se van a Santiago,
de temporeros. Los mapuches que llegan a la educación superior no
sobrepasan el 5 por ciento. Llegar a la enseñanza media ya es un logro,
pues la única forma es irse de casa a un internado en Saavedra u otra
ciudad, y eso significa costos y desarraigo… Tampoco les esperan con los
brazos abiertos en Temuco o Saavedra. Les hacen notar que son mapuches. En
Santiago es normal egresar de 4º medio. Acá no. Lo normal es concluir la
enseñanza básica, si es que la escuela que está cerca tiene hasta 8º.
Todavía hay escuelas hasta 6º básico y con uno o dos profesores”, agrega
Caniguán.
Según el ministerio de Salud, en la Araucanía están 18 de las comunas
“vulnerables”. El gobierno invertirá recursos para que Melipeuco tenga “un
jeep de visitas domiciliarias y traslado de pacientes”; Curarrehue
adquirirá “una antena repetidora que permita comunicar a los sectores
rurales”; Saavedra “mejorará los pozos negros”; Galvarino y Chol Chol
“contratarán horas de especialidades médicas”... Para el alcalde, Ricardo
Tripainao, “los funcionarios de salud saldrán a terreno a atender las
necesidades de la gente”. Son los mudos indicadores de la pobreza. En
febrero de 2010, se reunirá en Saavedra la Asociación de Municipalidades
de Pueblos Originarios, quienes no se sienten representados por la
Asociación Chilena de Municipalidades. Quieren lograr que el ministerio de
Educación adopte en sus mallas curriculares la enseñanza de las culturas
originarias, apoyar la incorporación de representantes indígenas en la
institucionalidad, etc.
Contra el municipio hay acusaciones de racismo y persecución. Profesores
municipales fueron citados por la Fiscalía de Carahue tras acusaciones de
“daños” realizadas luego de una marcha mapuche que culminó ocupando el
patio municipal. Los profesores rurales Sandra Carrasco Tripainao, Abel
Illanes y María Cayupil denuncian “persecución política”. Según el
concejal Alberto Figueroa (PPD) “hubo destrozos en el municipio”. Sandra
Carrasco, que labora en el Liceo Reino de Suecia, con doce años de
docente, acusa rumores de que no le darán más reemplazos. “No entiendo por
qué vino esta represalia. Pienso que es por política, y así se lo planteé
al alcalde”, dice. Abel Illanes, con 16 años de docente, señala que viajó
a Saavedra “por asuntos personales y me encontré con los hermanos mapuche
que tenían sus pancartas. Algunos me saludaron. Ingresé al antejardín del
municipio a saludar. Estuve cinco minutos y me retiré. Que me citaran es
una persecución política”.
María Cayupil -catorce años de docente-, dice:
“Habernos hecho un sumario es un abuso”. Otro afectado, Hernán Marinao,
asesor cultural y asistente de educación, señala: “Hay rumores, comentan y
te apuntan con el dedo, es una sanción social”. Según la concejala
Gioconda Espejo (RN), jefa de enfermería del hospital, “los concejales
solicitan el sumario, pero quien decide es el alcalde”. Según el edil, él
no puede hacer nada porque el sumario fue solicitado por el Concejo. “Los
lafkenches del Budi marchamos por la avenida principal de Saavedra para
demostrar rechazo a las políticas del Estado. Se culminó con la ocupación
pacífica y, más que nada, simbólica, del municipio. Allí se compartió el
rokin y, luego, nos retiramos. Rechazamos el despojo de nuestra libertad,
territorios, y recursos naturales, la asimilación, megaproyectos en
nuestros lof y la chilenización”, señalan los lafkenches del Budi.
Carretera a la pobreza
Según
Mideplan, Chile Solidario generó gran impacto en la Araucanía. Pero sigue
siendo la región más pobre del país (20,1% de pobreza e indigencia). La
desigualdad es evidente si se compara a Puerto Saavedra y Pucón, en la
misma región. El balneario de Pucón se sitúa en lugar 28º de desarrollo
humano, mientras Saavedra ocupa el puesto 337, entre 341 comunas.
Discriminación, deficiente educación, pobreza, minifundios y cesantía, son
parte del mismo círculo. Hay un 71% de escuelas rurales que sólo cuentan
con uno y hasta tres docentes.
Mientras Chol Chol registra un 22,4% de pobreza, Nueva Imperial llega a
26%. Temuco mantiene un 12,1%, y Puerto Saavedra alcanza el récord de 35%.
La mayoría de los hogares son encabezados por mujeres. Cuando se
incorporan familias mapuches a Chile Solidario, se les pide que se
comprometa a mantener a sus hijos en el sistema educativo. Si dejan de
cumplir ese requisito, se les retira el subsidio. Según el gobierno, ésta
no es una política asistencialista. En Saavedra (INE, 2002), el 32,2%
cuenta con pozos o norias para obtener agua, y un 23,5% se abastece en
ríos, vertientes y esteros. Un 81,6% dispone de pozo negro. Sólo un 7,9%
de la población mapuche -la mitad en relación al promedio nacional-,
accede a educación superior. “La pobreza está íntimamente ligada al
desempleo y a los problemas sociales. Los sueldos son muy bajos y no hay
fuentes laborales”, dice Luis Emilio Rojas.
En 1997, la mortalidad infantil casi llegó al 40%. Desde 1992, la
población de Saavedra ha disminuido un 2,8%. Un estudio del Instituto de
Desarrollo Local y Regional (IDER) de la UFRO, el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Mideplan, afirma que “Saavedra y
Lumaco tienen el índice de desarrollo humano más bajo de la región. La
importancia de la problemática indígena no se funda en cuestiones
cuantitativas ni demográficas, sino que se vincula con procesos históricos
que representan desafíos mayores de integración social y cultural”.
Otro problema en Saavedra y Teodoro Schmidt es el proyecto Carretera de la
Costa, megaproyecto de las empresas forestales -que expandirán sus
negocios de plantaciones de pinos y eucaliptos y arrasarán con el bosque
nativo-, y que afectará el ADI Budi. Actualmente, el MOP ocupa al Cuerpo
Militar del Trabajo para ampliar el ancho de los caminos. Para el gobierno
y los consorcios toda la zona posee aptitud forestal y potencial
turístico. “La carretera fue diseñada en dictadura y la Concertación la
quiere construir a toda costa. Su objetivo es conectar los caminos
interiores en beneficio de la explotación de recursos naturales en la zona
costera que va de la VIII a la X regiones, y que involucra gran parte del
Lafkenmapu. Una década atrás no existía el puente que hoy une a Isla Huapi
con Puerto Saavedra. El aislamiento era mayor, había que cruzar en
barcaza. Ese puente se construyó como parte del proyecto de la Carretera
de la Costa”, dice Natalia Caniguán.
Aún hay zonas por las que el Cuerpo Militar no ha podido pasar porque las
familias no venden sus tierras a pesar de presiones y amenazas. Casos
emblemáticos son el lonko Leonardo Calfuleo y la familia Marileo. “El
Cuerpo Militar del Trabajo optó, en vez de trabajar de norte a sur,
hacerlo de sur a norte, con la idea de dejar en algún momento a esas
familias encerradas para que se vean obligadas a vender. Para disfrazar el
nombre de Carretera de la Costa, a la que la mayoría se oponía, hoy le
llaman ‘programa de ensanchamiento de caminos”, concluye Natalia Caniguán.
(*) Historiador y Periodista.
(**) Publicado por revista Punto Final y
Azkintuwe www.azkintuwe.org .
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