Chile - Solidaridad con los Presos Políticos - Septiembre 2005

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Perspectivas de presos políticos del Perú

Un envío de:  politicospresosperu@yahoo.co.uk

 

 

AGRUPACION CULTURAL “AVE FENIX “ DEL PENAL DE CANTO GRANDE EN LIMA-PERU

 CONVERSATORIO

LITERATURA EN LOS AÑOS DE 1980-2000 “PERSPECTIVAS”

 

MANIFIESTO

 

 

Nosotros, intelectuales, escritores y demás trabajadores en arte, actualmente en prisión por causales político-sociales, ante el  nefasto papel de la superpotencia imperialista EEUU en el plano internacional, y convencidos de la necesidad de participar en el debate y planteamientos de soluciones que sirvan a forjar la nacionalidad peruana y a los intereses del pueblo, nos pronunciamos :

 

1. La literatura y el arte, así como la cultura, tienen origen social y carácter de clase. Toda manifestación artística y cultural sirve de una manera u otra a determinadas clases sociales. No existe ni arte ni literatura por encima de los intereses y conflictos de clase en una sociedad donde el pueblo pugna por liberarse de la opresión y la explotación.

 

2. El arte y la literatura, cuando son auténticos, sirven como instrumentos de transformación del mundo a las inmensas mayorías, en su incesante lucha por desarrollar la sociedad y elevarla hacia otra nueva y superior, más solidaria, antagónica-mente distinta a la actual basada en la propiedad privada y acumulación de unos cuantos y la existencia de millones y millones de desposeídos.

 

3. Pugnamos por un arte y una cultura nacional, científica y de masas. Nacional por ser antiimperialista y que contribuya a culminar la formación de la nación peruana; científica porque lucha contra toda clase de supersticiones feudales que enceguecen a nuestro pueblo; y de masas porque sirvan al pueblo, principalmente obreros, campesinos y demás trabajadores. Construir un arte y cultura nuevos sólo es posible combatiendo expresiones artísticas y culturales decadentes que no arrastran sino profundos signos de crisis espiritual de una  burguesía anti-nacional, retrógrada y antihistórica, así como la descomposición y hundimiento de un sistema caduco que hace mucho tiempo no responde ya a las necesidades de las inmensas mayorías y más bien sofrena su pacidad transformadora.

 

4. Llamamos a persistir en la lucha por la democratización de la sociedad peruana como centro de las luchas populares crecientes, lucha aún no comprendida cabalmente ni asumida como corresponde por la mayor parte de los intelectuales y artistas del país, y a cuyo esfuerzo deben adherirse como parte del pueblo, comprendiendo que actualmente dicha lucha consiste en la defensa irrestricta de los derechos fundamentales; el cambio de actuales leyes restrictivas; nueva constitución; reconquista de leyes laborales que han sido barridas, así como demandas legales y reivindicativas que son negadas sistemáticamente por el actual régimen, y desenmascarar el carácter entreguista de la burguesía peruana que se opone a desarrollar la industria en el Perú y ha llevado a la nación a una situación de riesgo creciente de ser despedazada.

 

5. Estamos porque el pueblo se exprese plenamente, sin restricciones, por lo que condenamos la persecución sistemática del Estado a los intelectuales que asumen visiones distintas a los pensamientos predominantes del sistema y sus acólitos, puesto que se reeditan nuevamente viejas prácticas antidemocráticas de negar el derecho inalienable del pueblo a la libertad  de expresión, pensamiento y conciencia bajo la burda bandera de “apología del terrorismo” y otras deleznables figuras jurídicas con el solo afán de silenciar las críticas, las denuncias, los emplazamientos de fondo al sistema y sus mantenedores, obsecuentes y aplicadores del neoliberalismo, la globalización, y planes militares imperialistas.

 

6. Denunciamos a la opinión pública nacional e internacional la imposición de un régimen penitenciario inicuo que apunta a un mayor aislamiento y regresión social de los internos al amparo de una legislación inconstitucional de odio y venganza que por todos los medios impide, la reincorporación de los prisioneros políticos a la vida social pese a haber cumplido ya 12, 15, hasta 18 años de carcelería en las peores condiciones, mientras que a los genocidas,

corruptos y demás lacras del Estado se les premia con arresto domiciliario o se les libera en corto tiempo mediante artimañas descaradas.

 

7. Reivindicamos nuestro derecho a participar en la vida política del país de acuerdo a las normas vigentes (Art. 35º de la Constitución Política y Art. 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU).

 

8. Rechazamos la agresión imperialista que linda con el genocidio del régimen guerrerista de Bush contra los pueblos de Irak y Afganistán y reafirmamos nuestra solidaridad con los heroicos pueblos que resisten e infligen derrotas al soberbio coloso yanqui podrido de pies a cabeza.

 

Lima - Perú, enero del 2005.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRESENTACIÓN

 

¿Qué sucedió en el país durante los 80 y 90? ¿Cómo influyó la guerra interna en la literatura peruana? ¿Qué trascendencia tiene hoy? Interrogantes que mueven inquietudes en busca de respuestas. Necesidad de investigación como aproximación al problema. Así, desde formas embrionarias de cómo tratábamos de comprender esa realidad vivida por los artistas, escritores, nos llevaron a plasmar un conversatorio en el que se intercambiaron ideas, criterios, posiciones sobre la Literatura Peruana en los ’80 y ‘90 y sus perspectivas.

 

Este conversatorio afrontaba dos realidades : 1) En la parte del movimiento insurgente, el problema era y sigue siendo complejo, pues no había (y aún no está resuelto) un balance como critica sobre arte y literatura en las décadas de guerra. Tampoco estudios (ensayos, monografías, artículos, etc.) para dilucidar las interrogantes. Por tanto, debíamos aportar a solución. 

2) En el ámbito nacional, el estudio crítico del problema es aún incipiente. En prisión desconocíamos en buena medida investigaciones y otros trabajos al respecto.

       

Así, el conversatorio surgió como perentoria exigencia  para enjuiciar dicha realidad, y como todo en la vida, con un conjunto de peripecias para concretarlo, entre otras, la posposición del evento programado para el 16 de julio del 2003 (Día de la “Resocialización del Interno”) porque la PNP y el INPE nos agasajaron con una requisa. Finalmente, se hizo posible: Un extraordinario encuentro con los escritores que se atrevieron a vencer los muros del presidio. Conversatorio que ha tratado de aportar con un grano de arena a tan candente debate.

 

En ese sentido quedamos profundamente agradecidos a los intelectuales que se dieron cita en el evento, a todos los participantes por su valiosa atención o intervención. Sabemos que aún quedan diversas interrogantes pero tenemos la convicción de ir absolviéndolas en un proceso.

       

Finalmente quedan, pues, estimado lector en sus manos, una síntesis de las intervenciones. Quedamos, asimismo, en aras de ir profundizando en el tema, que nos honre con sus criticas, sugerencias y aportes o, si fuera posible, con bibliografía, que nos será de suma utilidad.

los de acuerdo a la posición y actitud que cada uno asume.

 

·        Consideramos incorrecto el autoaislamiento, la actitud ostracista y disidente que deja la plaza libre a los acólitos del neoliberalismo y la globalización. Debemos más bien desarrollar la crítica en función de fortalecer lo que de avanzado expresa cada clase del pueblo y que sirve al desarrollo social y al mismo tiempo corregir trabas feudales, visiones parciales, subjetivas, oscurantistas o pasadistas. Recuérdese que Vargas Llosa imputa precisamente a Arguedas en “La Utopía Arcaica” pretender la permanencia en

 

el pasado. Así ataca a quienes asumen la defensa de la nación y busca allanar el camino proimperialista. Colchado arriesga concesiones en ese sentido. El Indigenismo de ayer no puede ser retomado tal cual. No se trata de contraponer razas sino proyectos de clase en un nuevo marco nacional e internacional.

 

·        Llamamos a los intelectuales y artistas a atreverse a pensar, decir y actuar en función de seguir esclareciendo temas fundamentales como el abordado y tender a la constitución de un frente cultural en servicio del camino democrático.

 

MARCO INTRODUCTORIO

(Expuesto por un miembro de la Agrupación Cultural Ave Fénix)

 

 

El siglo XX ha sido estremecedor. Dos guerras mundiales de rapiña significaron la mayor carnicería humana y reparto del mundo. A la primera sucede el triunfo de la Revolución de Octubre; a la segunda, trascendentales cambios políticos y sociales: Un poderoso Movimiento de Liberación Nacional que remece el mundo, en particular Asia y África, y como parte de éste el triunfo de la Revolución China el 49, que va a significar que el país más poblado de la tierra pase al campo socialista. Posteriormente el triunfo de la Revolución Cubana va a repercu tir indiscutiblemente en toda América. El Socialismo, la Revolución van a adherir una opinión favorable a nivel mundial y poner, en consecuencia, en primer plano entre los círculos intelectuales de Europa y América Latina el tema del compromiso social del escritor. En Europa de la post guerra gran parte de la intelectualidad asumía posiciones de izquierda y el arte manifestaba por eso en sus di versas facetas un contenido social (baste mencionar el neorrealismo en el cine italiano). La burguesía con EEUU a la cabeza y como A MODO DE

 

REFLEXIONES FINALES

 

Dos vertientes bien diferenciadas mar-can el proceso de la Literatura Peruana con-temporánea y, evidentemente, la de los ‘80 y ‘90: Por un lado aquella que coge la realidad nacional, expresa raíz popular y actitud esperanzadora en diverso grado; y por otro, aquella carente de espíritu de nación, escapista, concordante con los requerimientos del gran capital. Ambas se corresponden con los dos caminos de la sociedad peruana: El camino democrático del pueblo que brega por culminar la formación de la nación peruana y la marcha hacia su emancipación; y el camino burocrático o de los grandes burgueses y terratenientes que propende el actual sistema sometido al imperialismo y atado a relaciones semifeudales de producción.

 

La trascendente realidad de los ‘80 y ‘90, como tenía que ser, está siendo procesada por escritores y artistas desde diversos ángulos. Paralelamente se extiende en toda América Latina la aplicación frenética del neoliberalismo allanada en el Perú con la detención de la Dirección Política del movimiento revolucionario maoísta. Dicha política neoliberal va a promover una cultura anticientífica, centrada en el individuo, visiones parciales de la realidad y, en los 90 en nuestro país, se va a expresar –como tendencia predominante en el ámbito oficial– una literatura intimista, narcisista, acompasada con el vociferante nihilismo. De ahí la promoción de la llamada “literatura light” concebida como ingreso a una recreación ficcional que no coteja con la realidad circundante. En el ámbito poético ya en los 80 se había catapultado la “poesía erótica” a primer plano. Varias de sus tributarias van a asumir ese erotismo como una vía para reflexionar en torno a su “yo” como una suerte de escenario para hablar de su “soledad”, de su crisis sexual y familiar para sustraerse de una realidad insoslayable como la guerra interna.

 

La década del 80 va a ser catalogada por sectores de la intelectualidad burguesa como la “década pérdida” en la medida, según éstos, en que no se vislumbró ni se desarrolló un definido movimiento cultural que respondiera a sus proyectos de clase dominante, llegando a estigmatizar particularmente a la juventud como “Generación X”. Súmese a esto la sistemática represión del Estado al amparo de leyes como la de Apología que no sólo va a coactar la libertad de expresión sino que va a ser usada para perseguir y encarcelar artistas e intelectuales. Todo esto para acallar cualquier manifestación artística comprometida con el proceso político-social que vivíamos en aquellos años. Tengamos en cuenta, además, la autocensura de quienes optaron por someterse a los límites impuestos por el Estado.

 

Pese a los canturreos del neoliberalismo, la globalización y la ofensiva ideológica que promueve el egoísmo, la competencia inescrupulosa, hoy, en diversas partes del mundo se ven luchas como las de los movimientos antiglobalización y se insufla el espíritu antiimperialista a millones de desposeídos que rechazan las agresiones que EEUU perpetra impunemente en países como Afganistán e Irak, especialmente.

 

No obstante, las descomunales campañas publicitarias por parte de la “Industria literaria” y los monopolios editoriales que condicionan la producción de una literatura “vendible”, avalada y alabada por la crítica “oficial”, escritores, principalmente fundidos con el pueblo, han venido trabajado en otro sentido y hoy se perciben cambios. Afloran propuestas distintas aunque espontáneas. Surgen en diversas partes de América Latina nuevos discursos y jóvenes escritores van deslindando con la literatura producida en el marco del neoliberalismo y empiezan a dirigir la mirada hacia la problemática de sus naciones.

         

En nuestro país, luego de la caída de la dictadura abierta de Fujimori y habiéndose producido cambios sustanciales en la situación política, se  reimpulsa el movimiento popular, las luchas  por derechos y libertades democráticas. Jóvenes universitarios rompen de a pocos con la “aventura individual” y conforman colectivos, círculos. Artistas e intelectuales  empiezan a tratar  con  menor aprensión sobre lo vivido en las últimas décadas aunque se mantenga como herencia nefasta esa ley de Apología –como otras leyes inconstitucionales– que penden cual espada de Damocles contra la irrestricta libertad de expresión, y por tanto, de pensamiento.

 

Hoy, nuestro pueblo necesita solución política a diversos problemas derivados de la guerra, de modo que se apertura un proceso de Reconciliación Nacional con verdad y justicia, contraria a la impunidad y al espíritu de venganza. Nuestro pueblo no necesita que se promueva la venganza ni el encono sino más bien se esclarezca y reivindique la verdad de lo acontecido y se extraigan lecciones valiosas para el futuro. Nuestro pueblo requiere de una literatura que sirva a la nación en formación, pese a que la literatura reciente en el Perú  parece no sinado, etc. En el lado literario, en este contexto de la globalización, se empezó a hablar de una literatura ‘light’ –curiosamente esa palabra light provenía de una palabra de consumo de la economía–”

 

“Ahora, pues, existen escritores dentro de la corriente última, como el mismo Iván Thays; toda su obra está basada en una visión extranjerizante, por decir lo menos.”

 

El Perú no tiene tecnología para salir del subdesarrollo. En el caso de la literatura tampoco la hay, existen escritores sí, que manifiestan un adelanto dentro del proceso literario, con una técnica aprendida de otros, pero no existe una tecnología literaria. Se puede construir una tecnología literaria para poder catapultar nuestra escritura... nuestra economía como la literatura vive un proceso de absorción.

Creo que en estos tiempos, muchos escritores ya que no pueden ser reconocidos, están tratando de imitar a otros escritores foráneos. Existen escritores que emplean ya técnicas foráneas que no nos pertenecen para nada; pueden pertenecer a escuelas francesas, inglesas, del surrealismo, etc., pero no hay un aporte; hay escritores que hasta da pena mencionarlos, me dan una especie de vergüenza ajena, a pesar de ser

reconocidos por la prensa formal, estos escritores no aportan en absoluto a una literatura peruana, que sea identificada como tal. El ca-so de Javier Arévalo, por ejemplo, no hay un aporte particular para nada; y otros.

Yo no creo en la globalización. Yo creo en una literatura particular con una tecnología hecha en casa. Creo que es momento de resistir a este espolonazo de la globalización internacional, del mecanismo político-militar

mente a lo ideológico. Claro, ustedes son personas cargadas altamente de ideología, pero también tienen que entender que el arte es para todos los seres humanos, para los reaccionarios y para los altamente revolucionarios; el arte es para sensibilizar al ser humano. Al elevar el arte también estamos haciendo revolución, al hacer que los seres humanos aprecien estancias que de repente nos van a elevar, nos van a hacer seres muy sensibles, seres que van a estar en contra de la muerte, en contra de aniquilar a un ser humano. Entonces, bueno, porque si nosotros decimos guerra es guerra, y de pronto Bush agarra y ataca a un país so pretexto de cualquier cosa; un país de un desarrollo tecnológico, el más alto en el mundo, un país al que muchos dicen super adelantado y sin embargo desde el punto de vista humano es un país bárbaro, un país que mata, un país que aniquila vidas. Yo creo que los hombres no podemos aniquilar a otros seres humanos solamente porque piensen diferente de nosotros.

 

“Entonces, se es también revolucionario haciendo un buen arte, creando de repente unas nuevas formas de hacer cultura. Ahora, si es que las dos cosas se complementan, bien; si es que yo hago buen arte y le pongo también mi ideología, si las cosas están balanceadas, en buena hora.”

 

Entonces, tenemos que pensar desde todos los ángulos. Si ustedes hacen una revolución y en esa revolución no respetan el pensamiento del campesino indio, si este campesino les dice… y ustedes responden: ‘¡No!, compañero, usted tiene que cumplir hoy día un operativo y, por lo tanto, deje usted de lado esas supersticiones, esas cosas que ya no sirven, nadie cree ya en los Apus, nadie cree en los dioses de las montañas ni en la Pachamama’. Si ustedes

siglos… ellos devienen de una cultura ancestral, una cultura que fue eminentemente religiosa, todos sus actos hasta los más simples estaban regidos por lo mágico y lo sobrenatural; ellos creían en el Sol, creían en la Luna, y todos sus templos están orientados hacia donde nace el Sol. Entonces, esas cosas nosotros no podemos obviarlas, el indio, el campesino tiene toda una ideología que nosotros tenemos que respetarla, no por el hecho de que yo tenga un poco más de lectura y porque yo vi que se produjo una revolución en otros países, vengo y la aplico exactamente y no analizo de dónde vengo, de dónde vienen los seres que pueblan este país, esta nación… ; tienen ellos derecho también a pensar como son. Es un pueblo que viene con toda una carga, con toda una tradición y yo creo que eso no han respetado. Creo que el subcomandante Marcos es mucho más coherente porque él dice: ‘Ustedes van a ser los comandantes y yo voy a ser el subcomandante, ustedes hagan su revolución y nosotros simplemente les vamos a ayudar...’, porque si hay revolución debe ser del campesino, del hombre que ha habitado nuestras montañas durante siglos, y no de mistis, porque a fin de cuentas, como digo en mi novela ‘Rosa Cuchillo’, éste es un pensamiento occidental, esta es una revolución que también ha sido importada, no ha brotado de abajo, no es una revolución tipo Túpac Amaru, tipo Uchcu Pedro, gente que piensa en las grandes mayorías de nuestra América que está formada por indios y cholos. Entonces, nosotros somos un país tan múltiple; unos tenemos pensamiento de blancos, otros tienen pensamiento de negros, otros tenemos pensamiento de cholos, otros la mixtura de esas razas; entonces no podemos uniformizar, no podemos decir todos pensamos igualito. Es imposible. Yo creo que ahí ustedes tienen que profundizar, estudiar la psicología del hombre peruano, cómo es y no solamente aplicar una cuestión de lucha de clases, bueno, pobres y ricos y punto. Pero… de dónde vienen, qué creencias tienen esos hombres que han vivido acá en la montaña. Entonces, una revolución así no hace carne en el campesinado, el campesino se asusta y se aleja… En estos tiempos la lucha de repente ya no es de gueco, porque ahí él atribuye el carácter de mistis a  los subversivos. Entonces, desde ese punto de vista ya está definiendo ideológicamente a los protagonistas de su novela.

 

“En las sociedades capitalistas donde la democracia es solamente un concepto instrumental, como ya lo dijo Noam Chomsky en ‘El Estado Canalla’, los DD.HH., la Democracia solamente tienen un sentido instrumental para las culturas hegemónicas, en especial para los EEUU.”

 

 

 

 

 

 

En los años 60 hubo una polémica sonada entre Collazos y Cortázar sobre el tema del compromiso del escritor y el título era ‘Literatura de revolución o revolución de la literatura’. Digamos que estos dos extremos son los dos discursos que hay en torno al tema del compromiso del escritor. Revolución de la literatura es lo que propugnaba Cortázar. Significaba que la literatura es el trabajo con el lenguaje, y como diría Jacobson, el formalista ruso, la literatura también empieza con la violencia contra el lenguaje. Cuando uno violenta el lenguaje y trastoca el lenguaje común y corriente, se está creando literatura. Collazos planteaba la literatura de revolución y decía: ‘está bien, hay una violentación del lenguaje en la literatura, pero también es cierto que el escritor crea, elabora un mundo aparte, una cosmovisión cuando está creando, y significa también que lo está elevando a una ideología’. Y, bueno, el escritor no se puede sustraer de la realidad social, había pedido Collazos.

Mi posición es una síntesis de esas dos posiciones: El escritor tiene un compro-miso con su realidad social, pero también tiene un compromiso con la literatura a nivel formal. También se ha hablado del panfleto y… yo más bien en mis novelas reivindico eso, ese lado panfletario del mismo modo como Bertolt Brecht acometía su obra teatral; él también pensaba que había que divulgar y hacer propaganda. Entonces, a mí me signifique propaganda no necesariamente significa algo equivocado; es decir, se puede hacer buena propaganda con calidad literaria; también, obviamente, se puede hacer una mala propaganda política.

Sobre la necesidad de rescatar el mundo andino, yo estoy de acuerdo con ese plantea-miento, pero yo creo que hay un peligro de mitificar el mundo andino, y no entender de que el campesinado no es del todo homogéneo; y eso lo ha demostrado el conflicto interno que hubo en los últimos veinte años, donde campesinos optaban por diversas posturas, diversas opciones, y que se enfrentaron. Entonces, no se puede mitificar el mundo andino, no existe como un paraíso supraterrenal; el campesinado vive de la tierra, de su cosecha y tiene su realidad, y, obviamente, diversas organizaciones tratan de dirigirlos. Entonces, cada campesino opta por la opción política que cree correcta, si hay una dirigencia que ha logrado obtener masas de campesinos para sus luchas, entonces debe haber algunas, digamos, no sólo motivaciones ideológicas sino necesidades reales que están expresadas en esas luchas.”

 

“Mi posición es una síntesis de esas dos posiciones: El escritor tiene un compromiso con su realidad social, pero también tiene un compromiso con la literatura a nivel formal.”    

 

 

 

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