|
Ex-Presos Políticos
fugados de Cárcel Pública piden resolver su situación judicial
París, 30 de septiembre de 2004
Señor Presidente de la República de Chile
Ricardo Lagos
Nos
dirigimos a usted para solicitarle vuestra atención frente a un problema
que nos aqueja y que que afecta a la vez a nuestras familias y concierne
también a la sociedad chilena y al tipo de sociedad que queremos construir
para Chile.
Han pasado ya casi 15 años de lo que se llama la "transición hacia la
democracia", no podemos negar que ha sido un camino difícil de
consolidar.
Durante estos años usted y los dos presidentes que lo precedieron han
contado con la confianza del pueblo chileno. Es cierto que los tres
gobiernos de la Concertación han avanzado en diferentes puntos con respecto
a las soluciones que espera desde hace mucho tiempo el pueblo.
Pero desde el inicio de esta "transición hacia la democracia" la
Concertación de Partidos por la Democracia no ha resuelto el problema de
los Derechos Humanos, el de la justicia y el de la reparación a las víctimas
de estas violaciones cometidas por la dictadura militar del General
Pinochet.
Es por ello que presentamos a usted, en su carácter de Jefe del Estado, en
virtud de las atribuciones y competencias que le señalan los artículos 24
y 32-8 de la Constitución, las siguientes demandas.
Somos un grupo de ex-prisioneros políticos de la dictadura militar que
ejercimos el derecho de fugarnos el 30 de enero de 1990 a través de un túnel
de la ex-cárcel Pública. Este acto lo decidimos hacer antes del comienzo
de la "transición hacia la democracia", para no obstruir la
llegada del nuevo gobierno.
Durante esos años, particularmente durante la campaña electoral de 1989,
la Concertación prometió liberar a los presos políticos de la dictadura,
esclarecer la verdad y hacer justicia con respecto a las violaciones de los
Derechos Humanos.
Cuando nos fugamos en 1990 el pueblo chileno saludó nuestro acto de coraje
y también muchas fueron las reacciones del mundo político de ese entonces.
Entre ellas recordamos sus palabras, cuando usted era el presidente del
Partido por la Democracia (PPD): Usted calificó de "lamentable"
nuestra fuga y señaló: "Si hay presos que consideran que no ha habido
un debido proceso es necesario arbitrar las medidas para que haya
efectivamente un debido proceso" . Dijo que lo anterior" es lo que
ha sido el compromiso de las autoridades políticas del futuro gobierno.
Creemos, en consecuencia, que el camino adecuado es la búsqueda de
mecanismos para que todos tengan un proceso justo". (Las Ultimas
Noticias, 31 de enero de 1990).
Señor Presidente, han pasado 14 años y nueve meses desde la fuga y sus
declaraciones y aún seguimos esperando una solución a nuestro problema.
Hoy muchos de nosotros vivimos, obligados, en el extranjero porque en Chile
no se nos ha permitido una inserción dentro de la sociedad chilena, puesto
que aún muchos de nuestros procesos judiciales continúan abiertos y otros
han pasado a manos de la justicia civil donde hemos sido condenados en
ausencia y corremos el riesgo de ser encarcelados.
Para detallarle un poco esto, muchos son los ejemplos de la arbitrariedad
que existe frente a los ex-presos políticos que se evadieron y que
decidieron ejercer el derecho de vivir en su patria y que pasaron a la
clandestinidad. Algunos de ellos y sus familias han pagado un precio
demasiado alto. Jamás pensamos que en un Chile post-Pinochet este tipo de
injusticias iba a existir.
Para recordarle, tenemos el caso de Diego Lira Matus, quien murió de un
paro cardíaco en diciembre de 2003, sin jamás poder legalizar su situación
y ejercer su derecho de vivir en su patria como cualquier ciudadano normal
en un país "democrático". También está el caso de Eduardo
Asenjo González que fue detenido y encarcelado injustamente durante seis
meses. A pesar de que su "delito" había sido cometido bajo el régimen
dictatorial del general Pinochet, Eduardo Asenjo fue condenado en ausencia
por un tribunal civil a 15 años de presidio, sin que hubiera podido
beneficiar de la prescripción de su pena ni haber tenido un debido proceso.
Dentro de esta situación se encuentran varias personas que están obligadas
a vivir en la clandestinidad, en el Chile que hoy usted dirige, porque aún
la justicia chilena sigue condenando a aquellos que se rebelaron contra una
de las dictaduras más crueles de la reciente historia de Chile.
A estos casos se suma el nuestro. Muchos de nosotros llevamos más de 14 años
fuera de Chile. Los diferentes gobiernos europeos que nos acogieron
reconocen nuestro estatuto de opositores a la dictadura del general
Pinochet, contamos con la simpatía, la solidaridad y respeto de estas
democracias.
Pero no podemos decir lo mismo de nuestro país. Es una paradoja dura y
dolorosa que tenemos que vivir. Por un lado, podemos contar con el apoyo y
el respeto de los demócratas del mundo, y por otro lado, no podemos volver
a nuestra patria, puesto que si volviéramos, sin duda seríamos
encarcelados de nuevo.
Y lo más paradojal es que tendremos que pasar más tiempo fuera del país
que los exiliados de la dictadura militar. Dentro de este "nuevo
exilio" o "exilio democrático" que estamos sufriendo, deberíamos
pasar más de 20 años fuera de Chile para que, hipotéticamente, nuestras
penas sean prescritas. Penas que fueron emitidas por "delitos"
cometidos bajo la dictadura y lo decimos entre comillas porque para las
diferentes democracias que nos han acogido, no han visto un
"delito" sino un acto de resistencia a una de las dictaduras más
crueles de nuestro continente.
Lo que para los tribunales chilenos sigue siendo un "delito" (se
trata de actos que fueron motivados políticamente), para las democracias
occidentales es un acto de coraje y de dignidad, es el derecho a rebelarse
contra la tiranía, derecho reconocido en la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre.
Señor Presidente nosotros no creemos que usted, el pueblo chileno y
nosotros hayamos luchado por una democracia injusta que permita que este
tipo de aberraciones y arbitrariedades se sigan cometiendo.
¿Cree usted, Sr. Presidente, que una democracia pueda permitir este tipo de
situación, en que un grupo de chilenos esté obligado a vivir fuera de su
patria por el solo hecho de haber ejercido el derecho a rebelarse frente a
una dictadura sangrienta que ha sido condenada por toda la opinión pública
mundial?
¿Cree usted que 15 años es un plazo demasiado corto para haber encontrado
una solución humana, política a nuestra situación?
¿Cree usted, Sr.presidente, que a 15 años del triunfo del No, sea democrático
seguir aplicando las leyes que creó la dictadura militar para combatir a
sus opositores y que se siga procesando a civiles por tribunales militares,
en tiempo de paz, como es el caso de los actuales presos políticos y de los
mapuches?
¿Cree usted que sea "lamentable" o una justa demanda poner fin a
esta inhumana situación que vivimos?
Por ello, le solicitamos respetuosamente, Señor Presidente, que haga todo
lo posible para encontrar una solución a nuestro problema, apelamos a su
conciencia democrática, para que se termine con este lastre de la herencia
de la dictadura del General Pinochet que nos impide vivir en nuestra patria.
En otras palabras, le pedimos que termine con la Impunidad y la injusticia.
En espera de una pronta y favorable respuesta a nuestra solicitud, le
saludan atentamente,
Lautaro Cruz Sandoval
Francisco Peña Riveros
Germán Alfaro Rojas
Jorge Angulo González
Manuel Fuenzalida Navarrete
Juan Carlos Cancino Acevedo
|