En el momento de su muerte, Pinochet se enfrentaba a más de 300
querellas por violaciones a los derechos humanos, a las que hay que
añadir investigaciones en varios países. En enero de 1998, Gladys
Marín, dirigente del Partido Comunista, fue quien presentó la
primera querella contra el general Augusto Pinochet, por los delitos
de "genocidio u homicidios múltiples calificados, secuestros,
asociación ilícita e inhumación ilegal", por la desaparición de su
esposo, Jorge Muñoz, y de otros cuatro dirigentes del PC ocurrida en
1976. La segunda querella fue interpuesta por la viuda de Mario
Silva, ex gerente general de la CORFO en Antofagasta, asesinado en
octubre de 1973 en el caso Caravana de la Muerte. Esta querella
contra Pinochet se presentó por el delito de "homicidio calificado
con infracción a los convenios de Ginebra". Calificadas como un
"paso histórico", muchos pensaban que no tendría destino.
En marzo de 1998 las querellas siguieron sumándose. Sola Sierra,
presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos
(AFDD), presentó otra querella por "secuestros reiterados y
torturas, seguidos de desaparecimiento y otros casos de homicidios
múltiples". Poco a poco, grupos de víctimas y organizaciones
sociales fueron recabando antecedentes para iniciar acciones legales
contra Pinochet y decenas de sus más cercanos colaboradores. Ya en
octubre de 1998 sumaban catorce, con la querella interpuesta por el
Colegio de Periodistas por "arresto, detención ilegal, tortura,
secuestro y homicidios calificados de profesionales de la prensa".
Vino una seguidilla de presentaciones acogidas en tribunales,
dejando atrás la oscura etapa de la denegación de justicia.
En junio del año 2002, familiares de víctimas presentaron la
querella número 299 por los delitos de "secuestro, torturas,
asociación ilícita contra detenidos en el centro de torturas de
Villa Grimaldi", acción dirigida contra Pinochet y la plana mayor de
la DINA.
Pinochet estaba procesado por seis casos, cuatro por violaciones
a los derechos humanos y dos por enriquecimiento ilícito. Desde que
en 1998 el juez español Baltasar Garzón consiguió su detención en
Londres por cargos de "genocidio, terrorismo y tortura", Pinochet
intentó con relativo éxito eludir la acción de la justicia invocando
un deteriorado estado de salud y finalmente "demencia senil". Pero
desde el año 2005, múltiples informes médicos no impidieron nuevos
procesamientos.
Fue desaforado más de catorce veces. Tras ser nombrado -en 1998-
senador vitalicio, mantenía "inmunidad", a la que se sumaba la
otorgada por el gobierno de Ricardo Lagos, que reconoció a Pinochet
como "ex Presidente de la República", lo que entorpeció la acción de
la justicia. Cada vez que se lo investigaba, los abogados
querellantes debían solicitar su desafuero. En agosto del 2000,
Pinochet fue desaforado por el juez Juan Guzmán para ser investigado
en el caso Caravana de la Muerte. Así se inició el llamado "desfile
de militares" por los tribunales.
El ex dictador fue el individuo más querellado en la historia
judicial chilena y también el más desaforado por tribunales. Desde
que la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema inició la reapertura
de causas amnistiadas, traspasándolas de la justicia militar a la
civil, se fueron despejando varias investigaciones que quedarán
pendientes por su fallecimiento. Su estrategia de dilatar
indefinidamente la acción de la justicia le brindó resultados.
Caravana de la Muerte
En el caso Caravana de la Muerte -comitiva militar que recorrió
el país tras el golpe militar con el supuesto fin de "aunar
criterios" en los juicios de guerra contra presos políticos-, se
acreditó que el fallecido ex dictador, a través de su delegado el
general Sergio Arellano Stark, asesinó a decenas de opositores.
Augusto Pinochet fue desaforado por la Corte Suprema en agosto de
2000 y le procesó el ministro Juan Guzmán, por secuestro. En enero
del 2001, el juez decretó su arresto domiciliario por la
responsabilidad en 74 ejecuciones de presos políticos. Pero el
máximo tribunal lo sobreseyó, tras alegar "demencia subcortical", lo
que a juicio del tribunal le impedía ser juzgado, poniendo fin en
julio del 2002 a la investigación que sustanciaba Guzmán.
Recién en noviembre de 2005, Pinochet fue declarado apto
mentalmente para enfrentar un juicio. Y fue nuevamente procesado por
el homicidio de dos presos políticos en el caso Caravana de la
Muerte, siendo desaforado otra vez el 11 de enero del 2006.
El ministro de fuero Víctor Montiglio logró encausar a Pinochet
como autor del secuestro calificado de dos guardias del presidente
Allende, y se decretó incluso su arresto. Se sabe que Pinochet
ordenó telefónicamente los secuestros y posterior fusilamiento de
Wagner Salinas y Francisco Lara -miembros del GAP-, ocurridos en
octubre de 1973. A Salinas y Lara se les arrestó en Curicó, el 30 de
septiembre de 1973, se les trasladó a Santiago y posteriormente se
les ejecutó en el Regimiento Tacna. Hace pocos días, se había
otorgado la libertad bajo fianza a Pinochet en el caso, previo pago
de una fianza de un millón de pesos, y fue prontuariado.
El ex director de la DINA, general (r) Manuel Contreras
Sepúlveda, admitió en varios procesos judiciales que el ex dictador
era quien dirigía la DINA y ordenaba las "operaciones de
exterminio". El único careo entre ambos fue realizado por el
ministro Víctor Montiglio y habría sido el fundamental para
confirmar la responsabilidad de Pinochet en las acciones del
organismo represivo desde 1974 hasta su disolución en 1978.
Contreras ya había revelado en la investigación por la Operación
Cóndor cómo Pinochet manejaba las acciones de la DINA.
Banco Riggs
El agosto del 2004, el Senado de EEUU dio a conocer un informe
que detallaba la millonaria fortuna que el ex dictador Augusto
Pinochet Ugarte mantenía en el Banco Riggs y otras entidades
financieras en Estados Unidos, Europa y algunos paraísos fiscales.
La revelación causó escándalo, y en nuestro país se encomendó la
investigación al entonces ministro de la Corte de Apelaciones Sergio
Muñoz, para que investigara los delitos de fraude al fisco, exacción
ilegal, malversación de caudales públicos y cohecho.
Finalmente se procesó a Pinochet y a parte de su familia por
varios delitos tributarios. Hasta ahora se han descubierto un
sinnúmero de "empresas de papel", de cuentas bancarias y cerca de 31
millones de dólares de la fortuna oculta. En octubre de 2005, la
Corte Suprema desaforó a Pinochet y el 23 de noviembre de 2005, el
ministro Carlos Cerda le procesó por evasión tributaria y
falsificación de pasaportes. El juez Cerda declaró agotada la
investigación por los delitos tributarios y la falsificación de
pasaportes, quedando en condiciones de dictar acusación y condena.
Pero la defensa del ex dictador consiguió que la Corte de
Apelaciones acogiera un recurso en contra del magistrado,
marginándolo del caso. La inhabilidad que aún no es aclarada por el
tribunal paralizó numerosas diligencias en el proceso por
enriquecimiento ilícito y fraude tributario cometido por Pinochet,
su familia y colaboradores cercanos. Se esperaba una condena a corto
plazo en la investigación.
La investigación en el Senado de Estados Unidos descubrió que
Pinochet ocultó entre cuatro y ocho millones de dólares en cuentas
personales en el Banco Riggs. Se estableció, en abril de 2005, que
la fortuna del ex dictador bordeaba los 17 millones dólares. Pero
aún faltaba descubrir cuentas secretas en Suiza, Inglaterra y
algunos paraísos fiscales. El juez Muñoz y la Office of the
Comptroller of the Currency (OCC) de Estados Unidos, descubrieron
que el Banco de Chile mantenía fondos de Pinochet sin considerar las
disposiciones del Acta Patriótica de Estados Unidos, para evitar el
lavado de dinero por operaciones de narcotráfico y terrorismo.
Se estableció que el Banco de Chile en Nueva York ayudó al
albacea de Pinochet, Oscar Aitken, a abrir una serie de "empresas"
en paraísos fiscales, para esconder los dineros y evitar la acción
del juez Garzón. Recién el 2004, el Banco de Chile cerró las cuentas
de Pinochet y de su familia. Los jueces Muñoz y Cerda han
establecido hasta ahora que las cuentas encontradas en Estados
Unidos suman 28 millones de dólares. A esto se agregó lo encontrado
en Suiza: tres millones de dólares más. Se dice que la fortuna de
Pinochet podría llegar a cien millones de dólares.
Según el Consejo de Defensa del Estado, estos dineros provienen,
en parte, de la venta ilegal de armas y de fondos reservados que se
transfirieron ilegalmente a sus cuentas desde la Casa Militar. El
Servicio de Impuestos Internos también señala que hay antecedentes
de al menos 128 cuentas en veinte bancos diferentes, lo que
constituye un daño al patrimonio fiscal que alcanzaría los 5.754
millones de pesos, sólo entre 1980 y 2004. En junio 2005, a Pinochet
se le desaforó para investigar el fraude al Fisco, uso de pasaportes
falsos, declaración jurada de bienes falsa y el eludir medidas
cautelares sobre sus bienes. Tras ser declarado mentalmente apto,
fue interrogado y procesado por malversación de fondos y fraude
tributario.
Villa Grimaldi, Cóndor y Colombo
El ministro de fuero Alejandro Solís investiga los crímenes en la
Villa Grimaldi. En este caso se anunciaba una condena contra
Pinochet. El sumario está próximo a cerrarse. El juez Solís
interrogó a Pinochet por su responsabilidad en 23 casos de tortura y
36 secuestros ocurridos en el Cuartel Terranova, centro de detención
y tortura conocido como Villa Grimaldi. Según declaraciones del
ministro, en la mayoría de las preguntas Pinochet sólo respondió con
un "no me acuerdo", negando tener conocimiento de las
desapariciones, en 1974, al interior del centro controlado por la
DINA. Pinochet fue desaforado en septiembre de 2006 y procesado como
autor de secuestros con desaparición y torturas, quedando bajo
arresto domiciliario. La estrategia de la defensa y su abogado Pablo
Rodríguez fue dilatar al máximo el proceso utilizando subterfugios
técnico-procesales. Incluso estaba pendiente aún una solicitud de
sobreseimiento por razones de salud.
Por el caso Operación Cóndor -coordinación entre los gobiernos
militares del Cono Sur para eliminar a sus opositores en los años 70
y 80-, la Corte de Apelaciones lo desaforó en agosto de 2004 y fue
procesado el 13 de diciembre de ese año. Pero la Corte Suprema
revocó los cargos en junio de 2005. En la Operación Colombo -que
encubrió la desaparición de 119 opositores en 1975-, la Corte
Suprema lo desaforó el 14 de septiembre de 2005. Fue careado con
Manuel Contreras y procesado por secuestro el 7 de diciembre ese
año. Se le procesó por la desaparición de seis militantes del MIR y
el juez decretó su arresto domiciliario. El 28 de diciembre 2005,
Pinochet fue fichado. Pero en enero de 2006 obtuvo la libertad
provisional en su procesamiento por tres crímenes de la Operación
Colombo.
Caso Prats
El juicio por el homicidio del ex comandante en jefe del ejército
Carlos Prats y su esposa, Sofía Cuthbert, en septiembre de 1974,
continúa pendiente. La Corte de Apelaciones desaforó a Pinochet en
diciembre del 2004, pero el máximo tribunal rechazó su desafuero en
marzo del 2005. Sin embargo, la investigación probó que Pinochet
actuó como superior jerárquico de la DINA, dirigida por el Manuel
Contreras Sepúlveda, cuyos agentes serían autores directos del
crimen. Cuando Pinochet, en un interrogatorio, negó tener
responsabilidad en el caso Caravana de la Muerte, señaló que el
general Arellano Stark siempre actuó al margen de su mando: "Siempre
se mandó solo", le declaró al juez Alejandro Solís, quien lo
interrogaba respecto del homicidio del general Carlos Prats. Hoy se
sabe que el general Arellano Stark viajó a Buenos Aires, a fines de
1973, para "coordinar" con el Servicio de Inteligencia del Estado (SIDE),
la vigilancia del general Prats, según consta en el proceso tras la
desclasificación de documentos secretos del Departamento de Estado
de EEUU.
Caso Berríos
Eugenio Berríos, ex químico de la DINA, fue asesinado en Uruguay
por militares chilenos en 1993. La Corte de Apelaciones desaforó a
Pinochet en octubre de 2006, y estaba pendiente su apelación ante la
Corte Suprema. El asesinato de Berríos revela cómo Pinochet usó su
poder durante los gobierno de la Concertación. La investigación del
ministro Alejandro Madrid, por el secuestro y homicidio del ex
químico, acreditó que Berríos fue sacado de Chile por agentes de la
Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) para evitar que
declarara en el caso por el asesinato en Washington del ex canciller
Orlando Letelier y su secretaria. Pero Berríos no fue el único
agente "protegido" por Pinochet. Hubo otros, que fueron "escondidos"
en Argentina, Uruguay y Brasil, para evitar la acción de la
justicia. Augusto Pinochet siguió usando al ejército y a sus agentes
de inteligencia para evitar que la justicia operara. En la
investigación hay antecedentes que demuestran que Pinochet ordenó
sacar clandestinamente a Berríos de Chile en noviembre de 1991. Su
"protección" y posterior secuestro y ejecución formó parte de la La
Cofradía, operación con la que el ejército después de 1990 evitó que
agentes claves declararan en los procesos que se investigaban. A
Berríos se le mantuvo secuestrado en Montevideo y otros lugares, con
la colaboración de militares uruguayos. Tras un intento de huida,
fue ejecutado. Su cadáver fue hallado, en 1995, con dos tiros de 9
mm. en el cráneo.
Calle Conferencia y Llidó
En el caso calle Conferencia -desaparición de la cúpula del PC,
en 1976, a manos de la DINA-, la Corte Suprema rechazó el desafuero
de Pinochet en agosto de 2003, a pesar de las pruebas que lo
involucraban. En mayo de 1976, agentes de la DINA secuestraron a los
dirigentes Mario Zamorano, Jorge Muñoz, Uldarico Donaire, Jaime
Donato, Elisa Escobar y Víctor Díaz. Recursos de amparo y querellas
presentadas por familiares fueron rechazados o sobreseídos. Al
dictarse los primeros procesamientos, el coronel (r) Germán Barriga,
a cargo del secuestro, aparentemente se suicidó al lanzarse desde un
edificio en construcción. La investigación logró acreditar el
destino de muchos cuerpos de detenidos desaparecidos. Se sabe que la
Brigada Purén -creada por la DINA para aniquilar al PC-, llevaba a
los detenidos hasta el aeródromo de Tobalaba, donde, en operaciones
conjuntas con el Comando de Aviación del ejército, les introducían
en sacos, se les amarraba a rieles y les arrojaban al mar desde
helicópteros Puma. Uno de esos helicópteros era el que usaba
Pinochet. Unas cuatrocientas personas fueron hechas desaparecer de
esta forma entre 1974 y 1978. Por este caso se procesó al ex jefe de
la DINA, agentes del organismo y pilotos de helicópteros, además del
ex jefe del Comando de Aviación del ejército, Carlos Mardones.
Por la muerte del sacerdote español Antonio Llidó, la Corte de
Apelaciones desaforó a Pinochet el 8 de noviembre de 2006 por
secuestro calificado, torturas y asociación ilícita. Estaba
pendiente la apelación de la defensa en la Corte Suprema. En la
causa por la desaparición del sacerdote de 38 años se encuentran
procesados los integrantes de la cúpula de la DINA. "Hay
antecedentes que vinculan a Pinochet con Manuel Contreras, que con
sus dichos lo amarraba a este caso", dice el abogado Héctor Salazar,
que patrocina la querella interpuesta por la hermana del sacerdote,
Eva Llidó.
En este caso está el testimonio de un grupo de obispos de
distintos credos que se reunieron con Pinochet para expresarle su
preocupación por algunos detenidos desaparecidos, entre ellos Llidó.
Pinochet les señaló: "No es un cura, es un marxista. A los marxistas
hay que torturarlos porque de otra manera no cantan". El testimonio
fue entregado al ministro en visita Jorge Zepeda por el obispo
luterano Helmut Frenz. Llidó fue arrestado el 1 de octubre de 1974
por una patrulla militar que, según consta en el expediente
judicial, lo entregó a agentes de la DINA. Fue visto con vida por
otros prisioneros políticos en Cuatro Álamos, con evidentes signos
de tortura.
Otros hechos
Pinochet logró eludir su responsabilidad, traspasándola a algunos
de sus oficiales. Interrogado en el juicio por el crimen del ex
intendente Germán Castro, en Talca, Pinochet dio a entender que el
general Washington Carrasco fue quien, "por iniciativa propia",
ordenó ejecutarlo sin juicio previo. De igual forma, atribuyó al
general Sergio Arellano Stark su propia responsabilidad en los
crímenes de la Caravana de la Muerte. Arellano actuaba como
"delegado del comandante en Jefe", es decir del propio Pinochet.
También en el caso por el homicidio del general Prats y su esposa en
Buenos Aires, Pinochet se escudó en la actuación del director de la
DINA, general Manuel Contreras.
La muerte del ex dictador deja pendiente también la investigación
por la operación denominada Retiro de Televisores, realizada por el
ejército entre fines de 1978 y principios de 1980. Se ha señalado en
diversas investigaciones judiciales que la orden emanó del propio
Pinochet: "desenterrar cuerpos de ejecutados y hacerlos
desaparecer". Algunos fueron cremados y otros lanzados al mar. En
1999, el capitán de ejército (r) Pedro Rodríguez declaró ante el
juez Juan Guzmán que la orden venía firmada por el propio Pinochet.
Otros oficiales señalan que fue una operación de inteligencia que no
dependió directamente de Pinochet. El general (r) y ex subdirector
de la CNI, Fernando Arancibia Reyes -hermano del ex almirante Jorge
Arancibia, actual senador de la UDI-, habría sido uno de los
coordinadores del Retiro de Televisores.