El ex dictador Augusto Pinochet Ugarte ha fallecido a las 14.15
horas del 10 de diciembre -el Día Internacional de los Derechos
Humanos- en el Hospital Militar de Santiago. La semana anterior
había sido internado por su delicado estado de salud, tras sufrir un
infarto de miocardio.
Pinochet ha muerto sin haber sido condenado por los tribunales
chilenos y sin asumir su responsabilidad por los brutales crímenes
cometidos por la dictadura militar que encabezara desde el 11 de
septiembre de 1973 hasta el 11 de marzo de 1990, y que significó 17
años de horrenda represión contra el pueblo, movimientos sociales y
partidos de izquierda. Los pusilánimes gobiernos de la Concertación
simplemente no fueron capaces de cumplir con sus promesas de verdad
y justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos.
El informe del Hospital Militar de esta mañana hablaba de la
"estabilidad" y "recuperación" de Pinochet, pero en horas de la
tarde sufrió una "brusca recaída" y falleció. En un escueto
comunicado, los responsables del hospital afirmaron que "a las 13.30
horas el ex presidente sufrió una inesperada y grave descompensación
que obligó a su traslado en estado crítico hasta la Unidad de
Cuidados Intensivos (UCI), donde se aplicaron todas las medidas
médicas de resucitación, no lográndose una respuesta positiva y
falleciendo a las 14.15 horas".
El médico Juan Ignacio Vergara ha señalado que el ex dictador
sufrió una "falla cardiaca que no pudo ser superada" pese a varias
maniobras de reanimación. Augusto Pinochet permanecía en el Hospital
Militar desde hacía una semana afectado por un infarto de miocardio
y un edema pulmonar. En el hospital se encuentran los hijos de
Pinochet, su esposa Lucía Hiriart y el actual comandante en Jefe del
ejército, Oscar Izurieta. El abogado de derechos humanos Hugo
Gutiérrez había solicitado al ministro Alejandro Solís -que sigue el
caso Villa Grimaldi-, que investigara si el infarto de ex dictador
Pinochet había sido un "montaje", para que "quedara acreditado
procesalmente si la atención de salud a la que fue sometido en el
Hospital Militar se ajustó a los procedimientos".
Pese al cúmulo de acciones judiciales en su contra, Pinochet
jamás fue encarcelado en Chile. Su fallecimiento tendrá efectos en
los juicios que afrentaba, y su participación en todos los procesos
penales deberá ser sobreseída definitivamente.
Pinochet se enfrentaba a más de 300 querellas por violaciones a
los derechos humanos, a las que se añadían investigaciones en varios
países por crímenes ejecutados por sus organismos de seguridad. En
enero de 1998, la dirigenta del Partido Comunista (PC) Gladys Marín
Millie, presentó la primera querella contra Pinochet, por los
delitos de "genocidio u homicidios múltiples calificados,
secuestros, asociación ilícita e inhumación ilegal", por la
desaparición de su esposo Jorge Muñoz y otros cuatro dirigentes del
PC, ocurrida en 1976. Muchos pensaron que no tendría destino.
Sobre Pinochet pesaban seis procesamientos, cuatro por
violaciones a los derechos humanos y dos por enriquecimiento
ilícito. Desde que en 1998 el juez español Baltasar Garzón consiguió
su
detención en Londres, Pinochet intentó con relativo éxito eludir
la acción de la justicia invocando un deteriorado estado de salud y
finalmente "demencia". Pero desde el 2005, los múltiples informes
médicos no impidieron nuevos procesamientos.
El agosto del año 2004, el Senado estadounidense reveló que
Augusto Pinochet mantenía una millonaria fortuna en el Banco Riggs y
otras entidades financieras en Estados Unidos y Europa, así como en
paraísos fiscales. La noticia causó escándalo, y en Chile se le
encomendó al entonces ministro de la Corte de Apelaciones, Sergio
Muñoz, que investigara los delitos de fraude al fisco, exacción
ilegal, malversación de caudales públicos y cohecho.
Se procesó a Pinochet y a parte de su familia y colaboradores por
varios delitos tributarios. Tras la investigación en el Senado
estadounidense se descubrió que Pinochet ocultó entre cuatro y ocho
millones de dólares en cuentas personales en el Banco Riggs, bajo
nombres falsos. Se estableció que la fortuna del ex dictador
bordeaba los 17 millones dólares, sumando todos sus bienes,
intereses en las cuentas del Banco Riggs y las del Banco de Chile en
Nueva York. La Office of the Comptroller of the Currency (OCC) de
Estados Unidos, descubrió que el Banco de Chile mantenía fondos del
fallecido Pinochet sin considerar las disposiciones del Acta
Patriótica de Estados Unidos y que su oficina en Nueva York le ayudó
a abrir empresas en paraísos fiscales que fueron ocupadas para
esconder los dineros y evitar la acción de Garzón.
El juez Muñoz estableció que las cuentas encontradas en Estados
Unidos sumaban 28 millones de dólares. A lo que se agregó, después,
lo encontrado en Suiza: tres millones de dólares más. Se dice que
la fortuna de Pinochet y familia podría llegar a cien millones
de dólares. Dineros que provienen de la venta ilegal de armas y de
fondos reservados que se transfirieron ilegalmente a sus cuentas
desde la Casa Militar.
Hasta el final de sus días, Pinochet consiguió eludir su
responsabilidad en los crímenes de la dictadura, traspasándola
judicialmente a quienes fueron sus altos mandos. Se escudó en la
actuación del general (r) y ex director de la Dina, Manuel Contreras
Sepúlveda; en la del general (r) Sergio Arellano Stark; en la del
general (r) Washington Carrasco y en otros.
Con su fallecimiento, comienza el juicio de la historia.
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