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Chile - Agosto 2011 |
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por Abelardo Castro Hidalgo “Hoy a las 21:30 los estudiantes nos encontrábamos en el edificio de la Universidad mientras afuera se desarrollaba el Cacerolazo. A esa misma hora, uno de nuestros compañeros presentó un ataque de epilepsia por lo cual nos mantuvimos en la Facultad en espera de la ambulancia el que fue atendido localmente. A las 23:30 se cortó la electricidad en todo el campus y nos dirigimos pacíficamente a la escala de entrada a la Facultad, y algunos prendimos velas para iluminarnos. A las 12:20 horas pudimos ver el lanzamiento de bengalas en el Barrio Universitario, lo que iluminó todo el campus. Entramos a la Facultad, por cuanto era posible ver el despliegue de Fuerzas Especiales (aproximadamente 30 policías). Cuando intentamos ingresar ya estaban sobre nosotros y, cuando logramos cerrar las puertas, procedieron a quebrar vidrios de la entrada y del frontis de la Facultad con piedras y palos, al tiempo que lanzaron — sin mediar provocación alguna—, tres bombas lacrimógenas al interior del edificio las que generaron gran conmoción y ahogo temporal entre los estudiantes. Algunos de ellos quedaron semi-inconscientes y con vómitos. Consecuencia de la brutal agresión con piedras, bombas y palos resultó herido con herida cortante en la mano y contusión en la frente nuestro compañero Heraldo Rojas, al intentar impedir el ingreso de Fuerzas Especiales de Carabineros”. . Los hechos descritos por los estudiantes me fueron corroborados por el personal de guardia de la universidad; pude personalmente comprobar los cuantiosos destrozos provocados por el accionar de Carabineros y el estado de shock de los estudiantes, además del ambiente totalmente irrespirable al interior de la Facultad. Dada las circunstancias, considero estos hechos de extrema gravedad. Se cortó la electricidad en el Barrio Universitario. Se lanzaron bengalas y posteriormente vino un ataque directo a estudiantes que se encontraban en forma pacífica en las afueras del edificio de la Facultad, según el informe del guardia apostado en Biblioteca Central, quien me relató los acontecimientos en los mismos términos que figuran en el comunicado de los alumnos. Como autoridad máxima de la Facultad llamo a condenar rotundamente lo acontecido hace algunos instantes. Esta es una nueva violación del artículo N° 1 de la Declaración de los Derechos Humanos que expresa: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.” Asimismo al artículo Nº 3 que indica: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Al artículo 20 inciso Nº 1 que manifiesta que: “Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacífica”. Además, se vulneró el derecho consagrado en la Constitución Política de Chile que en su artículo Nº 13 otorga el derecho a reunirse pacíficamente, sin permiso previo y sin armas. Lo ocurrido es especialmente grave, si quienes transgreden los derechos ciudadanos son agentes del estado cuya función es preservar el orden público. Por lo mismo convoco a la más resuelta condena de lo ocurrido, para que efectivamente nuestro país pueda discutir y dialogar acerca de una de las tareas más noblemente humana, la educación de sus hijos y ciudadanos. (*) Decano de la Facultad de Educación, Universidad de Concepción.
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