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“Mi problema es que soy como los
niños chicos cuando le escriben la carta al Viejo Pascuero
(Santa Claus): ¡Lo quiero todo!”, dijo Sebastián Piñera
Echeñique, candidato presidencial de la Alianza por Chile, en
una entrevista concedida al diario La Segunda en agosto de 2003.
Y sí, lo quiere todo: ya tiene poder económico e influencia
política, ahora desea la Presidencia de la República. Con 44% de
votos ganó las elecciones chilenas que se celebraron el pasado
domingo 13. Fue su regalo de Navidad.
Pero no le alcanzó para evitar la
segunda vuelta de las votaciones que se llevarán a cabo el
próximo 17 de enero.
Piñera –conocido familiarmente como Tatán– es un exitoso
empresario e inversionista. Estudió economía en la Universidad
Católica de Chile y posgrados en esa materia en la Universidad
de Harvard. Muchos lo señalan como el Berlusconi chileno. Según
la revista Forbes, Piñera figura en el lugar 701 de la lista de
grandes fortunas del mundo, con un patrimonio de mil 200
millones de dólares. Rodrigo Guerra, analista político, dice a
Proceso: “Berlusconi se reencarna en Piñera, que se vanagloria
de haber estado contra Pinochet en el plebiscito de 1988, pero
se enriqueció bajo la dictadura. Posee un perfil muy parecido al
del italiano Silvio Berlusconi desde que el venezolano Gustavo
Cisneros le vendió el canal televisivo Chilevisión”.
De hecho, en octubre pasado el diario inglés Financial Times
calificó a Piñera como “el Berlusconi chileno”. La comparación
apunta a su enriquecimiento, vida empresarial e inclinación por
las cirugías plásticas. En septiembre pasado, Marco Enríquez-Ominami,
candidato independiente a la presidencia de Chile, declaró a
Radio Cooperativa que Piñera “se quiere parecer a un presidente
que hoy en día es uno de los más desprestigiados del mundo:
Berlusconi, quien concentra todo el poder económico, todo el
poder político, y ha ido debilitando la democracia italiana. Yo
no quiero un Berlusconi para Chile”.
De 1990 a 1998 Piñera fue senador por Renovación Nacional (RN).
En 2005 fue candidato a la presidencia. La actual mandataria
Michelle Bachelet lo derrotó en segunda vuelta gracias a los
votos de la izquierda extraparlamentaria. “Es un declarado
admirador de Álvaro Uribe, presidente de Colombia, plaza fuerte
de Estados Unidos. Si Piñera llegase al sillón presidencial, no
vacilaría en aplicar métodos policiales similares a los de
Colombia para imponer la seguridad pública al estilo
pinochetista”, dice a Proceso Manuel Cabieses, periodista y
director de la revista Punto Final. Representantes de sectores
de los partidos de la Concertación por la Democracia –en el
gobierno desde la salida de Pinochet– creen que no sería tan
grave un triunfo electoral de la derecha. Ambos, la concertación
y la derecha, han funcionado juntos en la política y en los
negocios. Y es que las líneas divisorias entre la derecha y el
oficialismo se han desdibujado.
Oscuros episodios
Piñera lidera todas las encuestas de intención de voto para las
elecciones presidenciales. Ello a pesar de que se ha visto
envuelto en escándalos. De hecho, en su carrera existen oscuros
episodios. El 26 de julio pasado, el diario La Nación Domingo
publicó que documentos de la CIA e informes del Departamento de
Comunicaciones de la Embajada de Estados Unidos en Santiago
señalaban que el padre de Sebastián Piñera, José Piñera
Carvallo, fue desde 1965 colaborador de la agencia estadunidense.
También reveló que su hermano José Piñera, ministro del Trabajo
y de Minería del régimen de Augusto Pinochet, también fue
colaborador directo y analista financiero de la CIA.
“Los mismos documentos informan que la constitución de empresas
de papel por parte del Grupo Calaf y créditos fraudulentos
obtenidos por ellas desde el Banco de Talca (cuyo gerente
general era Piñera) habrían correspondido a operaciones de
lavado de activos, en las que estaban involucradas, además,
otras empresas”, informó La Nación Domingo. Dos días antes, el
semanario de izquierda El Siglo reveló que documentos de la CIA
probaban la proximidad de Piñera con el exdictador Augusto
Pinochet y lo vinculaban con el origen de la fortuna del general
golpista.
Más: El Siglo difundió facsímiles de dichos documentos. Uno de
ellos, clasificado con la clave WSA/Was/3215B, analiza los
antecedentes de Piñera y señala que estuvo involucrado en
“lavado de activos, constitución de empresas ficticias, cohecho
y asociación ilícita, actos todos relacionados con la
intervención y liquidación del Banco de Talca, en 1982”. Por el
caso de la quiebra del banco Talca, las autoridades judiciales
chilenas giraron en agosto de 1982 una orden de aprehensión en
contra de Piñera por fraude e infracciones a la Ley de Bancos.
Los citados documentos estadounidenses revelaron “un papel hasta
hoy desconocido de la embajada de Estados Unidos en la fuga de
la justicia que emprendió Sebastián Piñera (en ese año)”.
Según El Siglo, los documentos revelan que James Theberge,
entonces embajador de Estados Unidos en Chile, cabildeó con el
presidente de la Corte Suprema de Justicia para evitar la
detención de Piñera. Más aún, señala que se realizó una
operación de inteligencia para sacarlo del país durante el
tiempo en que tuvo una orden de aprehensión en su contra.
Sebastián Piñera, su familia y su comando de campaña recurrieron
a la teoría del montaje de los medios de comunicación, los
cuales, afirmaron, fueron empujados por el “oficialismo y la
candidatura de (Eduardo) Frei” para vincularlo con la CIA, con
Pinochet y con varios negocios fraudulentos.
Sin embargo, Mónica Madariaga, ministra de Justicia y Educación
durante el régimen de Pinochet y prima del general, reveló poco
antes de morir, el pasado 8 de octubre, que altas esferas de la
dictadura la “presionaron para que no se procesara a Sebastián
Piñera por el caso del Banco de Talca en 1982”. Madariaga lo
declaró en el programa de televisión Cámara abierta, de Canal 2
de San Antonio. La Nación Domingo continuó con las revelaciones.
Difundió una entrevista con el ex magistrado Luis Correa Bulo,
quien reconoció que dictó “una orden de aprehensión contra
Piñera por delitos económicos”, y admitió que Mónica Madariaga
lo llamó “para pedirle que Piñera no fuera detenido ni
procesado”.
Las aristas del caso no terminaron ahí, pues el destacado
abogado constitucionalista y de derechos humanos Roberto
Garretón contó a diversos medios, incluida La Nación, que el ex
presidente de la Corte Suprema, Rafael Retamal, le dijo que los
ministros recibieron “llamados del régimen militar presionando
para no procesar a Piñera”. Ante algunas de estas revelaciones
efectuadas por La Nación Domingo, Piñera amenazó con cerrar
dicho diario cuando sea presidente de la República. “Piñera
fundó su patrimonio vinculado a personeros como Carlos Massad,
Raúl Sáez, Álvaro Donoso, y las familias Calaf y Nieto, cercanos
al freísmo y a los técnicos y profesionales demócrata cristianos
que colaboraron con Pinochet en sus primeros años”, dice a
Proceso el periodista Manuel Salazar, autor del libro Sebastián
Piñera.
“La ley del talión”
El pasado 8 de noviembre, el ex inspector de la Policía de
Investigaciones (PDI), Nelson Rivera, presentó una querella por
injurias contra Piñera debido a que en el programa Telenoche, de
Canal 13, éste calificó de “falso” el contenido del informe que
el ex inspector redactó sobre el intento de detención del hoy
candidato presidencial por el caso del banco Talca. El informe
da cuenta del testimonio de la esposa del empresario, Cecilia
Morel. Piñera aseguró en ese programa que su esposa “nunca
testificó”. Sin embargo, en el tribunal que llevó el caso obran
las declaraciones de Morel de agosto de 1982. Según éstas, ella
afirmó: “Mi esposo tomó conocimiento de que se había decretado
su aprehensión, por lo cual abandonó este domicilio con rumbo
desconocido. Me enteré por otras personas, porque ni siquiera se
despidió de mí”.
No es el único episodio anecdótico de la familia Piñera Morel.
La esposa de Sebastián contó en el programa de televisión Usted
no me conoce, de Chilevisión, el canal de su marido, un episodio
que causó sensación. Se trata de una fechoría nocturna y de
juventud de Piñera durante el gobierno de la Unidad Popular.
“Sebastián, cansado de los robos que había sufrido su Fiat 600,
decidió pagar con la misma moneda. Junto con amigos de juventud
se lanzó enfurecido a las calles de Viña del Mar a desvalijar el
primer Fiat 600 que encontraron, con tal de recuperar el
carburador que le habían robado. Ojo por ojo, diente por
diente”, relató Cecilia Morel con algo de pudor.
“A muchos chilenos les aterra sólo imaginarlo en la presidencia
adoptando ese tipo de conductas o represalias. En medio de la
impunidad de la noche, aplicó la ley del talión. Qué nos puede
esperar”, agrega Rodrigo Guerra. Transparencia Internacional
señala en su Informe global de la corrupción 2009 que en 2006
Sebastián Piñera tuvo acceso a información privilegiada que le
significó millonarias ganancias al comprar acciones de la línea
aérea de su propiedad (LAN). Piñera tuvo que pagar una multa de
360 millones de pesos chilenos, pese que declaró que él era
inocente. El empresario habría llamado por teléfono a la agencia
de valores del Banco de Chile para adquirir 3 millones de
acciones pocos minutos después de conocer los resultados
trimestrales de la empresa.
Según declaró a la prensa el mes pasado el diputado y miembro de
la Comisión Investigadora sobre el uso de información
privilegiada, Carlos Montes, “la información recabada establece
que hay una grabación de las transacciones que involucra a
Piñera. La grabación de la compra de acciones está en poder de
la Superintendencia de Valores y Seguros”, dijo.
El candidato a la presidencia Eduardo Frei Ruiz-Tagle declaró en
enero pasado que “en abril de 2006 Piñera asume como director de
LAN y en julio, en conocimiento de los estados financieros
auditados, que mostraban una utilidad mayor de la esperada, y de
la decisión del directorio de pagar un dividendo provisional
extraordinario, compra 0.9% de las acciones, por 18 millones de
dólares. Al día siguiente se dan a conocer los resultados de LAN
al mercado. Este reacciona con un aumento de 3.5% del precio de
la acción. Meses más tarde la Superintendencia de Valores y
Seguros lo sanciona por no haberse abstenido de comprar
acciones, “en situación de que tenía conocimiento de información
privilegiada”.
Frei añadió: “Se violó el artículo 165 de la ley de valores
sobre uso de información privilegiada. Por eso Piñera fue
sancionado. Si una persona en razón de su cargo y posición tiene
acceso a información privilegiada, se debe abstener de transar
acciones para sí. Piñera violó esta norma, y si piensa lo
contrario que me acuse a la justicia por injurias. Le ganaré en
los tribunales y en las urnas”.
Piñera estuvo involucrado en otro
escándalo: la “colusión” de las farmacéuticas. El candidato
presidencial de la derecha es accionista de Farmacias Ahumada
(FASA), empresa que reconoció el delito ante la Fiscalía
Nacional Económica (FNE). Se comprobó que para subir
artificialmente los precios de los medicamentos se coludieron
las tres principales cadenas farmacéuticas. “Sus negocios son un
flanco de riesgo en su carrera a la presidencia. Le generan
problemas de credibilidad”, dice a Proceso un político de
Renovación Nacional, quien pidió anonimato. A pesar de todo, las
prestigiosas encuestas del Centro de Estudios Públicos (CEP), de
la Universidad Diego Portales (UDP) y del Centro de Estudios de
la Realidad Contemporánea (CERC) lo dan por ganador en los
comicios de este domingo 13.
La encuesta CEP le concedía 36% de la intención del voto,
mientras que Frei obtenía 26% y Enríquez-Ominami 19%. En agosto
pasado, Piñera lograba 37% y Enríquez-Ominami 17%. Enríquez
sigue repuntando, lo que provoca incertidumbre en el resultado
electoral. Los analistas de la derecha piensan que la división
de fuerzas en el oficialismo, con la irrupción de Enríquez-Ominami,
hará que el senador y ex presidente Frei no sea tan difícil de
derrotar. Pero si la brecha entre Piñera y el que llegue en
segundo lugar no supera los cuatro o cinco puntos, el candidato
de la derecha perdería la presidencia.
Según los analistas políticos, la derecha está a un paso de
ganar la presidencia. Ha estado a punto de obtenerla en las dos
recientes elecciones presidenciales gracias a la descomposición
del oficialismo y a decenas de millones de dólares aportados por
los empresarios. Sin embargo, este 13 de diciembre puede
fragmentarse el actual modelo y romperse el “empate técnico”
entre oficialismo y oposición. “La Concertación parece agotada.
No hay debate de ideas sino monólogos superpuestos”, dice a
Proceso Cabieses, el director de la revista Punto Final. Y
agrega: “Los jóvenes se apartan del sistema político, reducido a
una participación electoral manipulada, desprestigiado pues aún
no se instala una asamblea constituyente”, que prometió Patricio
Aylwin en 1989, el primer presidente civil tras la brutal
dictadura de Pinochet. “Las dificultades en la Concertación no
son buen augurio. Da la impresión de que se ofrece en bandeja la
presidencia al empresario Piñera”, añade Cabieses.
(*) Historiador y Periodista.
(*) Publicado por revista
Proceso (México).
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