|
|
|
Chile - Septiembre 2011 |
|
por Arnaldo Pérez Guerra
En 2010, debido a la gran cantidad de observaciones, la inmobiliaria dio pie atrás pero no se quedó de brazos cruzados. Navarrete y Gesterra presentaron el negocio en la municipalidad, que tras varios rechazos -por la magnitud del bosque nativo que destruiría y el alto riesgo de inundaciones y aluviones en la zona donde se pretende construir-, finalmente lo aprobó. El lobby de la inmobiliaria surtió efecto. El Ministerio de Vivienda (Minvu) presionó a la Dirección de Obras Municipales hasta conseguir, este 30 de junio, la aprobación. El Panul se emplaza sobre la falla cordillerana de Ramón. Posee una importante pendiente con alto riesgo de aluviones y remoción en masa del terreno. Pero es el propio gobierno el que presiona en favor de la expansión inmobiliaria. Los vecinos, agrupados en la Red por la Defensa de la Precordillera, exigen la modificación del Plan Regulador, estudios actualizados de riesgos naturales en la zona y el congelamiento de los permisos de edificación, mientras no se conozcan los verdaderos riesgos de un proyecto en el piedemonte andino. La solución, señalan, es que el Estado compre El Panul y lo destine a un parque natural. Desde 2005, la Red intenta evitar la destrucción del boque de El Panul. Tras años de gestiones, al ver que nada ocurría, en 2008 hicieron una presentación ante el concejo municipal, que acordó respaldar los argumentos y la doctrina jurídica que advierte del peligro de construir en el pie de monte andino. La Red consiguió apoyo unánime del concejo municipal, que se comprometió a “modificar el Plan Regulador para proteger el pie de monte andino”. Pero hoy el bosque El Panul corre serio peligro de ser talado. Son 600 hectáreas que acogen flora y fauna en peligro de extinción.
Desde 2008 y hasta mayo de este año, el consejo municipal mandató al director de obras -Agustín Pérez-, al jefe de la dirección jurídica -Renato Flores- y al asesor urbano -Jaime Belmar-, rechazar el anteproyecto de Gesterra. Pero las presiones de la Seremi de Vivienda, Marisol Rojas, pudieron más. “Un oficio de la Seremi dio la orden a la Dirección de Obras de aprobar, o los antecedentes serían remitidos a la Contraloría. Sabemos que el Ministerio de Vivienda es el motor que tienen las inmobiliarias”, dice Matías Rojo, miembro de la Red. “El nuevo alcalde hizo el anuncio oficial en la sesión del concejo del 7 de julio. Los concejales de la Concertación no tenían idea de la aprobación”, dice Annie Luypaert, presidenta de la Red por la Defensa de la Precordillera. LA DEFENSA DEL BOSQUE El PANUL
Estefanía González, geógrafa de la Universidad de Chile y miembro de la Red, señala: “Según el actual Plano Regulador esta zona es urbanizable. En eso se apoya la inmobiliaria. En 1997 se hizo un estudio de riesgo bajo parámetros hoy obsoletos. El decreto supremo 82 prohíbe la tala de bosque nativo y en El Panul hay litres, quillayes y otros, que no sólo aportan un valor paisajístico sino también un servicio ambiental: disminuyen las temperaturas y ayudan a que Santiago respire”. Sebastián Sepúlveda, agrega: “El bosque El Panul tiene una importancia ecológica y patrimonial. Ayuda a resguardar la vida de los santiaguinos cuando se producen desastres naturales: aluviones, remociones en masa o inundaciones, infiltra las aguas lluvias a las napas subterráneas, con su follaje aporta oxígeno y brisas que descontaminan la ciudad. Es un bosque esclerófilo y siempre verde… Podría ser el parque público que la comuna y la ciudad necesitan. Hoy se destinan grandes recursos municipales a mantener áreas verdes y no se privilegia este lugar que no necesita de ningún cuidado que no sea salvarlo de su destrucción. El Panul nadie lo riega o poda, existe por sí solo y ese es un valor incalculable”. También posee un valor histórico pues en el fundo El Panul ocurrió la matanza de Lo Cañas, durante el gobierno de Balmaceda, en 1891. DOCUMENTALES DEL BOSQUE
Desde el aluvión de la Quebrada de Macul, en 1993, los vecinos comenzaron a organizarse para evitar más muertes por accidentes en cierto modo previsibles, fruto de la ampliación indiscriminada de los límites urbanos. Sin embargo, el poder político y el lobby inmobiliario presionan y cooptan a las autoridades para ampliar la ciudad, llegando incluso a una peligrosa cota mil en La Reina y Peñalolén. “La Red por la Defensa de la Precordillera intenta salvar y recuperar los últimos mantos de vegetación nativa que quedan y, específicamente, el bosque nativo El Panul, amenazado por el avance urbano”, señalan. La Red ha realizado tres marchas y un carnaval -en 2009, en la población Santa Teresa-. “Hemos presentado documentos ante la municipalidad y sus organismos: la Dirección de Obras, Asesoría Urbana, Concejo Municipal, etc., explicando la importancia de El Panul y la necesidad de protegerlo de forma definitiva a través de una modificación al Plano Regulador, que prohíba la urbanización en dicho sector, y que sea considerado área verde de conservación ecológica. Hemos manifestado la idea de generar un proyecto de parque regional, lo que se ha expuesto en la Intendencia, Conaf, Corema, Serviu y Minvu. Se han realizado foros, seminarios, ferias ambientales, en la Codeff -que certificó la importancia de El Panul-, en las universidades de Chile y Católica, en colegios y liceos de la comuna, con grupos de scout, juntas de vecinos y otras organizaciones sociales. También la Red ha realizado caminatas por la defensa del bosque, y hemos asistido de forma masiva a los últimos concejos municipales para exigir a las autoridades el rechazo del anteproyecto inmobiliario”, dice Estefanía González. “Buscamos detener el plan inmobiliario. El Estado podría comprar o expropiar el fundo El Panul… Para recuperarlo estamos convencidos que debemos ser miles en esta causa. Por eso, realizamos caminatas y excursiones con quienes quieran conocerlo. Desde hace algunos meses, el grupo de andinismo Defensores del Panul entrega conocimientos de alta montaña haciendo excursiones gratuitas guiadas por Hernán Donoso, ex presidente de la Federación de Andinismo. La Red se reúne en asambleas y trabaja socializando esta lucha, asistiendo a charlas, foros o exposiciones. También se elabora información, videos y un stand donde estamos juntando firmas, ya tenemos cerca de diez mil”, agrega Sebastián Sepúlveda. “LOBBY” EMPRESARIAL
Las presiones son muchas pues el dueño del fundo El Panul, Vicente Navarrete (en la foto) es consejero de la Sofofa y uno de los exportadores de algas más importantes del país. Además, preside el holding Sintex -posee el 74% y sus hijos Vicente y Javier controlan 10% cada uno-, que incluye a la empresa química Oxiquim y a Gelymar. El holding factura más de 280 millones de dólares. “Entre sus pretensiones ‘personales’ está levantar 1.800 casas en el sector de Lo Cañas”, publicó Estrategia en 2008 en una entrevista a Vicente Navarrete. Pareciera no ser casual que en enero de 2009 el Plan Regulador dejara de considerar El Panul como área verde. “En 1989 el Fundo El Panul fue puesto en venta, junto a otras propiedades. Pinochet le ‘vendió’ el fundo a su amigo Vicente Navarrete, que lo compró por el valor de una citroneta”, dice la periodista Carmen Castro, quien trabajó durante la dictadura en radio Cooperativa. “Se ha intentado negociar para que sea un parque ecológico, un parque de la juventud. Pero los intereses inmobiliarios lo han impedido. Había quedado sujeto a la posibilidad de expropiación pero no hubo voluntad de la Intendencia. El Estado debe expropiarlo o declararlo reserva natural”, agrega. La actual Seremi de la Vivienda, Marisol Rojas, cuando fue directora de Obras de Peñalolén, permitió la tala de gran parte del bosque nativo para la construcción de la Universidad Adolfo Ibáñez. Esa vez no se exigieron permisos ambientales y, después del daño, solo pagaron una multa. (*) Historiador y Periodista.
|
|
|