Chile - Diciembre  2008

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A
propósito de un 23 de diciembre
Hielo andino color justicia


por Vicente Painel S

...De la lava caliente emerge la flor roja de lo vedado, oculta aparece como desenrollando el labio, para acariciar con boca húmeda la llaga, cuchilla que rinde fuerzas, ante el masaje mojado de la carne envuelta en piel suave, delgada, de humedad y barniz...

Empapado se levanta para caminar el forastero, luego de diluírsele la conciencia con la borrachera loca del ritual, sus manos bañadas en sangre seca y con restos de animal.

Camina en desolación el forastero, no sabe bien quien lo espera, no entiende aun lo que ha pasado. Comienza a nevar suave... más y más hasta cubrir su cuerpo y el forastero aun atolondrado por los vertiginosos sucesos de ayer, sigue subiendo cada vez más lento de cara a la ventolera, creyendo que solo es el sueño que sigue, hasta que cubierto de nieve alcanza a ver una mujer morena desnuda caminando suave sobre la blanca espesura. Bautizó ésta, con sus labios morados, la fiebre que mojaba el rostro forastero, cerró entonces sus ojos y los abrió con el sonido de una ramita que caía serenamente. Floreció bruscamente la vista el forastero, el extraño, el ajeno, porque un dolor intenso presionaba su rostro hasta romperlo, era un león hambreado... el gato de las montañas de la frontera, que enterraba sus dientes australes en el cráneo foráneo, atravesando colmillos en los ojos celestes del invasor... y mientras fenecía entre dolor y delirio, volvía a escuchar el forastero la advertencia del sur: Grande es el sufrimiento a quien haya violado la Cordillera... recordó entonces, cuando ultrajó a la hija más bella del lonco, luego de la huida del lavadero, cuando los jinetes de las araucarias llegaron escupiendo afilados maderos al conquistador, recordó lamentándose antes de morir, comido por el último suspiro invernal y su viento quemador, la fiebre, y el león que coronaba su ronroneo embetunando con sangre azulada sus felinos bigotes ... El cóndor volador observó desde la más longeva nube negra hasta que la ramita tocó suelo... el hidalgo había cumplido su condena quedando un charco rojo entre la blancura y algunos huesos humanos, helándose los restos diseminados, hasta un tiempo cada vez más temprano en que llegase la putrefacción...quedose así el hielo andino color justicia…

…Entre los dihueñes y maquis aun congelados, mañaneros; sonaban wiños estrellarse en unidad combatiente, la sombra del pillan ofendía montonera, fue insurrección preparada, la gran victoria de Curalaba que se paría, se desarrollaba el sublime manotazo de Anganamón y Pelentaru. Todo retornaba un 23 de diciembre de 1598, desde las puntas más altas del frío en donde el invierno demora mas en bajar y el verano flojonea acurrucado por la estrellas de cristal de agua, hasta las playas en donde el rió dulce y el mar salado volvían a abrazarse transparentes.

-Y ASÍ SALUDÓ LA LIBERTAD INDOMITA DE LOS BOSQUES Y LAS PAMPAS AL WIÑO SOLSTICIAL… GRAN VICTORIA DE CURALABA ESTARÁ ESCRITO EN LOS NUEVOS LIBROS DEL PORVENIR-