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Tiene
razón el ministro Rodrigo Hinzpeter. Los
mapuches sí incendiaron Carahue. Lo
hicieron el año 1600, comandados por el
temible Toqui Pelantaro. Por entonces
Carahue no se llamaba Carahue. Su nombre
era “La Imperial”. Era la joya de la
Capitanía General. La había fundado el
propio Pedro de Valdivia en 1551, a
orillas de un magnífico río con
navegable desembocadura al Pacífico.
Sería la primera capital de Chile, lejos
del Mapocho, el clasismo de los
habitantes de Chicureo y los dolores de
cabeza del TranSantiago.
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Poco duró
sin embargo el sueño de Valdivia.
Pelantaro y su ejército la sitiaron tras
el levantamiento general de 1598, siendo
abandonada por sus habitantes y quemada
por los mapuches hasta sus cimientos.
Tres siglos más tarde y ya cuando los
españoles se habían despedido de
América, fue refundada por el ejército
chileno de ocupación. “Carahue”,
llamaban los mapuches al lugar donde
había estado emplazada la legendaria
ciudad. Y así la bautizó el General
Gregorio Urrutia en 1882. Carahue, “el
lugar que fue”, en lengua mapuche. Humor
negro mapuche. Convengamos que
negrísimo.
“¿Por qué no se aplicó en el siglo XVI
la Ley Antiterrorista a los mapuches?”,
pregunté a un oficial de Carabineros que
custodiaba el ingreso al Juzgado de
Letras de Carahue el pasado jueves 6 de
enero. “No entiendo su pregunta y no
estoy autorizado a dar declaraciones”,
me respondió. “¿No la responde por qué
no la entiende o por qué no lo dejan?”,
insistí. “¿Es periodista? ¿Me muestra su
credencial, por favor?”. “Tengo
información que mapuches sí estuvieron
detrás del incendio en Carahue”, comenté
a un colega corresponsal de medios de
Santiago, enviado especial a la zona.
“¿No wei’? ¿Te podemos grabar una
cuña?”, me preguntó emocionado. “Mejor
te doy el dato de mi fuente; Crónica del
Reino de Chile, Capítulo 4, de Pedro
Mariño de Lobera”, le respondí.
“Cruzando la Plaza, biblioteca pública,
dejas tu cédula de identidad y listo”,
agregué.
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El chiste,
por cierto, no le causó mucha gracia.
Como tampoco causó gracia a los
habitantes de Carahue la querella por
Ley Antiterrorista interpuesta aquella
jornada por el ministro Rodrigo
Hinzpeter. Proclamada a los cuatro
vientos el día antes desde La Moneda, la
acción judicial estaba dirigida contra
los responsables del trágico incendio
del fundo Casa de Piedra, el mismo que
costó la vida a siete brigadistas que
combatían su extinción. Eso en lo
general. En lo específico, la querella
apuntaba a sectores mapuches con nombre
y apellido; la Coordinadora
Arauco-Malleco, CAM.
“Quiero decir que hace pocos días se
incendió un helicóptero destinado a
apagar el fuego y ese atentado ha sido
reivindicado por la CAM”, manifestó el
secretario de Estado cuando los restos
de los brigadistas aún ni siquiera eran
levantados del sitio de la tragedia. “A
partir de eso uno puede conjeturar y
decir quiénes están detrás de otros
incendios que pueden ser también
intencionales”, agregó. Si bien días más
tarde desde La Moneda intentaron bajar
el perfil a la “conexión mapuche”
deslizada por el ministro, finalmente la
línea discursiva se mantuvo intacta. Ni
siquiera el comunicado público emitido
por el líder de la CAM, Héctor Llaitul
Carillanca, modificaría el panorama.
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“Frente a
las acusaciones emitidas por personeros
del actual Gobierno y parlamentarios de
derecha señalamos, enfáticamente, que la
CAM no tiene relación alguna con los
hechos ocurridos en el Fundo Casa de
Piedra en Carahue”, señaló Llaitul desde
la cárcel de Angol, recinto donde cumple
14 años de condena. “Este comunicado
solo demuestra que la CAM sí existe”,
fue sin embargo la conclusión del
ministro vocero de gobierno, Andrés
Chadwick. Apuntó además que a partir del
comunicado de la CAM, el gobierno podía
concluir que esa agrupación estaba
“organizada, jerarquizada y en acción”.
Un mal chiste. Es lo que opinan la
mayoría de los habitantes de Carahue
sobre la visita de Hinzpeter, la
querella por Ley Antiterrorista y la
publicitada “conexión mapuche”. “Se dice
que la CAM estaría detrás del incendio y
la muerte de los brigadistas. ¿Qué opina
de ello?”, pregunté a un vecino que, el
día de la visita del ministro, mataba el
tiempo en una de las bancas de la Plaza
de Carahue. “¿La queeé me dijo?”. “La
CAM, unos mapuches”, le dije. “Esas son
leseras, joven. Acá no hay problemas con
los mapuches. Esta zona es tranquila,
gente de trabajo, de mucho esfuerzo, uno
comparte a diario con los mapuches aquí
en Carahue. Todo esto es puro show de
los políticos de Santiago”, me
respondió. Lo mismo opinó el alcalde,
Pedro Vera (PRSD), a quién Hinzpeter
dejó literalmente plantado en la
Municipalidad tras su visita relámpago.
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“Es una
falta de respeto venir a nuestra comuna,
estar a 200 metros de la alcaldía y no
tener la deferencia de conversar con
quienes hemos estado día a día viviendo
esta situación en terreno… Todo esto ha
sido pura parafernalia comunicacional”,
señaló el edil a los medios, más que
choreado. “Para nosotros fue un
accidente lo de Casa de Piedra. Lo que
vino a hacer el ministro solo apunta a
estigmatizar a las comunidades y
atemorizarlas. Es racismo y
discriminación contra la gente de
nuestra comuna. ¿Por qué no aplicaron
esta ley en Quillón o en el caso de
Torres del Paine?”, interrogó hastiado.
¿Lo que Casa de Piedra un lamentable y
trágico accidente? El alcalde no es el
único que así lo cree. Lo ha sostenido
desde el día de la tragedia el propio
Comandante de Bomberos de la comuna,
Héctor Rebolledo. Consultado por los
escasos medios interesados en conocer su
testimonio, Rebolledo señaló que su
institución jamás había manejado la
tesis de un “ataque terrorista” como
causa de los incendios forestales en la
comuna. Desde el día antes de Año Nuevo,
dijo, él y sus hombres estaban
combatiendo varios focos que avanzaban
sin control, defendiendo la hipótesis de
que los siniestros se originaron por la
quema de carbón realizada por lugareños
del sector Los Laureles. Y así lo dijo a
los medios al día siguiente de la
tragedia, desmarcándose por completo de
la hipótesis “terrorista” de La Moneda y
la paranoia del ministro:
-Desde el sábado, día en que se informó
del incendio de Los Laureles, manejamos
el antecedente de que el foco principal
se produjo debido a que un grupo de
personas estaba haciendo carbón en el
sector. Es lo que manejamos nosotros
como institución.
LOS LAURELES
A 35 kilómetros de Carahue, en dirección
noroeste y en plena cordillera de
Nahuelbuta, se encuentra el sector de
Los Laureles. Allí, la tarde del 31 de
diciembre, el descuido de un lugareño
habría originado un gigantesco incendio
que se prolongó por una semana y sin
control por los cerros y quebradas de
Nahuelbuta, pudiendo expandirse
eventualmente hacia el sector de Casa de
Piedra.
Habitada por colonos que arribaron a
comienzos del siglo XX desde la vecina
región del Biobio, Los Laureles es
conocida por su producción de carbón
vegetal. Producción legal e ilegal, un
secreto a voces en Carahue, según
reconocen incluso funcionarios y
autoridades del municipio local. A
juicio del alcalde, el manejo negligente
de alguno de los hornos artesanales
habría desencadenado el mega incendio,
con diversos focos y el lamentable saldo
posterior de siete jóvenes víctimas
fatales.
-Los vecinos tienen identificado al
responsable del foco principal. Al
parecer la información no ha sido
entregada, pero algunos vecinos están
viendo qué van a hacer. Es un solo
lugareño, un campesino, un humilde
campesino que se dedica a la agricultura
de subsistencia – le dijo el alcalde
Vera a Radio Agricultura. Huelga
destacar que ni La Moneda ni los grandes
medios se interesaron mayormente en eso.
***
La hipótesis de un incendio accidental
que escapó trágicamente de control no es
descabellada en la zona. Según cifras
oficiales de CONAF, de los incendios
forestales acontecidos en la región de
La Araucanía en la última década, un 54
por ciento corresponde a provocados pero
de manera accidental, ya sea por
descuido o negligencia de terceros. En
tanto, un 23 por ciento correspondería a
incendios provocados pero de manera
intencional y un porcentaje muy bajo
responde a causas naturales. “Si existe
un 54 por ciento de probabilidades de
que el incendio en Carahue sea provocado
pero de manera accidental, ¿por qué cree
que el gobierno insiste en la hipótesis
intencional criminal de sectores
mapuches?”, pregunto en Temuco al
dirigente José Nain Perez, ex vocero del
Consejo de Todas las Tierras y
representante mapuche ante los foros de
Naciones Unidas en temas de
Biodiversidad y Áreas Protegidas.
-Es un acto de racismo, uno más de todos
los que hemos debido sufrir en 130 años
de ocupación de nuestro territorio. En
el caso mapuche, el Ministerio del
Interior tiene intereses propios. Hay
una clara intención de solidarizar con
las empresas madereras y los dueños de
fundo en la región, que se hacen las
víctimas. Pero no nos olvidemos que los
mapuches somos víctimas de la violación
de nuestros derechos ya por más de 130
años -dice Nain.
Para el consejero, en la región existe
una presión evidente de las forestales.
“Ellos están sacando cuentas materiales,
pero poco y nada se han preocupado de
las pérdidas humanas del accidente y sus
familias que quedaron. Esto es
responsabilidad de las empresas
forestales, que no tenían la gente ni la
capacidad para enfrentar este tipo de
emergencias que son típicas en el
verano. Decían de los brigadistas que se
trataba de gente experta. Mentira,
resultaron ser jóvenes recién salidos
del liceo a quienes llevaron a la
muerte. Esta posición política del
gobierno no contribuye en nada y
esperamos todos que sea replanteada”,
dice.
-El Gobierno no ha trepidado en
transformarse en el mayor racista contra
los mapuches. Lo que ha sucedido pienso
que es una declaración de guerra para
nuestro pueblo -dice sin pelos en la
lengua, José Santos Millao, histórico
dirigente mapuche y consejero de la
gubernamental Corporación Nacional de
Desarrollo Indígena (CONADI)-. Yo
sostengo que el señor Piñera y el señor
Hinzpeter son racistas. A ellos les
gustaría ver en la práctica como una
especie de apartheid, como una especie
de nazismo, de fascismo y eso se viene
practicando desde los primeros años de
la ocupación de la Araucanía, cuando se
nos pretende someter por las armas para
hacernos desaparecer de nuestro
territorio.
Y agrega, recordando a los brigadistas
muertos:
-Ellos eran nuestros hermanos, sus
familias son gente nuestra.
Santos Millao estuvo en el velorio de
los brigadistas de Casa de Piedra. Ese
día ardió la casa de una de sus
hermanas, en Purén. Santos Millao acusó
que era un acto de amedrentamiento en su
contra. Ninguna autoridad solidarizó con
el consejero de la CONADI. Nadie habló
de “terrorismo”, tampoco.
Natividad Llanquileo, la ex vocera de
los presos de la CAM durante la huelga
de hambre de 2010, también critica al
ministerio del Interior. La intención de
Hinzpeter al culpar a los mapuches,
dice, sería bastante lógica: “esto viene
a justificar algo que se buscaba hace
tiempo en la zona; la aplicación de la
Ley Antiterrorista y la militarización
de las comunidades movilizadas por sus
derechos. Este gobierno está encontrando
el argumento, tal como lo hicieron los
anteriores de la Concertación de forma
brutal para aplicarnos leyes de
excepción”.
La misma crítica tiene José Ancalao, de
la Federación Mapuche de Estudiantes y
miembro de la Confech. “El ministro
Hinzpeter es claramente una piedra en el
zapato para resolver los conflictos
sociales que persisten en el país. El
ministro debería asumir su
responsabilidad política y renunciar a
su cargo”.
Mientras, en Carahue, los bomberos
advierten que antes de lo previsto
podría haber novedades respecto de la
real autoría de los incendios. Una nueva
hipótesis, que involucra a ex
trabajadores forestales, descontentos
por despidos injustificados en la
empresa Mininco a fines de 2010, toma
fuerza en la comuna. Tanto esta última
hipótesis como la del incendio
accidental originado en Los Laureles
–distante en verdad a pocos kilómetros
de Casa de Piedra y no a ¡100
kilómetros! como indicó ante los medios
Hinzpeter, confundiendo torpemente “Los
Laureles” de Carahue con “Los Laureles”
de Cunco- en absoluto involucran a
comunidades. Menos a la temida CAM, de
inexistente presencia en la zona, como
han subrayado diversos dirigentes
locales.
-
¿Torpeza
política de La Moneda o montaje
comunicacional para justificar un mayor
control policial en la región? Materia
de investigación. Por lo pronto,
violentos allanamientos policiales
registrados al cierre de esta edición en
Ercilla y Padre Las Casas, sumados a
diversos cortes de ruta e incluso
ataques de desconocidos a móviles de
prensa, dan cuenta de un escenario de
conflicto que escala de manera
peligrosa. Es la pradera que incendió la
actuación del ministro Hinzpeter,
coinciden no pocos al sur del Biobio.
****
Pedro Vera, alcalde de Carahue:
“El ministro Hinzpeter vino en una
actitud matonesca”
- ¿Por qué cree que Hinzpeter culpó a la
CAM del incendio en el que murieron
siete brigadistas que trataban de
controlar un incendio en la Forestal
Mininco?
Los dichos del ministro fueron poco
acertados. Él debiera haber actuado con
más cautela. Si bien es cierto, el
accidente es lamentable, no se puede
actuar de forma apresurada acusando sin
tener antecedentes. Que haya venido a la
comuna de Carahue a presentar la
querella, invocando la ley
antiterrorista, sólo infunde temor en la
comunidad. La gente hoy se siente
amenazada porque a esta ciudad se le dio
un matiz de cuna de criminales. El
ministro buscaba generar un punto de
prensa fuerte y una parafernalia
comunicacional.
- ¿Por qué una parafernalia?
Porque el ministro, cuando llegó, se
hizo acompañar de una serie de elementos
disuasivos de la policía, como un
guanaco, un zorrillo… a estos elementos
nosotros no estamos acostumbrados a
verlos en esta ciudad. Este tipo de
cosas molestan mucho. Además, el
ministro y las autoridades que lo
acompañaron a poner la querella
cometieron el grave error de
estigmatizar a las comunidades mapuches
y eso no ayuda al encuentro.
- ¿Quiso demostrar que Carahue era más
peligroso de lo que se creía?
Claro, pero cada vez que nosotros hemos
tenido desencuentros con las comunidades
mapuches de la zona hemos participado en
reuniones con los dirigentes y hemos
acordado puntos de encuentros. Pero acá
el ministro Hinzpeter vino en una
actitud matonesca, infundiendo temor.
Por eso nuestros dirigentes mapuches
están molestos. La gente acá se pregunta
por qué el gobierno no aplicó el mismo
trato en Quillón o en las Torres del
Paine. Nadie anda allá buscando
criminales ni invocando la ley
antiterrorista.