Chile - Octubre  2009

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Tejedoras mapuches marcharán a La Moneda desde casa allanada

por Eugenia Calquin Morales

Las mujeres mapuche que el pasado lunes 28 de septiembre sufrieron el allanamiento y posterior desalojo del lugar donde desarrollaban sus actividades como tejedoras, anuncian que marcharán desde la Casa de Villavicencio 25 hasta el mismo Palacio de La Moneda en donde entregarán una carta a la Presidenta Michelle Bachelet y al Ministro Secretario de Asuntos Indígenas, José Antonio Viera-Gallo.

En la misiva repudian el actuar de personal de las Fuerzas Especiales y del Servicio de Investigaciones Policiales de Carabineros durante el operativo que movilizó a 3 buses, un carro lanza aguas, un carro lanza gases y otras tantas patrullas de apoyo que cerraron el perímetro del Barrio Lastarria en pleno centro de Santiago.

También anuncian que interpondrán ese mismo día un recurso de protección en contra de Carabineros y de las autoridades ya que, como señalan, “/no es posible que ahora también pretendan criminalizar nuestras prácticas ancestrales mapuche, en este caso como tejedoras que cumplimos un rol dentro de nuestra sociedad/”.

Las mujeres de la Agrupación Ad Llallin, hoy se encuentran tejiendo en la calle, a la espera de una solución a su situación actual, denuncian que han seguido sufriendo el permanente acoso policial. Del mismo modo hacen presente su profunda preocupación, como madres, ante los últimos hechos de violencia en contra de niños mapuche en La Araucanía.

Se convoca a la prensa: Viernes 9 de Octubre de 2009 12.30 hrs. Palacio de La Moneda (Oficina de partes por Alameda) A quienes puedan acompañar el trayecto se les informa que la salida se hará desde Villavicencio 25 (detrás del Ex Diego Portales, Metro Universidad Católica) a las 12 hrs.

(*) Tejedora y periodista.
http://adllallin.blogspot.com 


Casa de tejedoras mapuche
Nuestra Historia

Diversos fueron los caminos que nos encontraron aquí, venimos de diversas comunas de Santiago, de diversos trabajos y de diversas experiencias, sin embargo, todas compartimos un mismo espíritu inquieto que nos obliga a buscar el camino del conocimiento y el buen vivir, cautivadas en las hebras que nos están tejiendo cada amanecer en la ciudad.

Un día nos conocimos y empezamos a tejer, llegamos al taller que imparte nuestra lamgen (hermana) Loreto Millalen; con el tiempo, clase tras clase, mate tras mate, conversación tras conversación, en nuestros textiles fueron apareciendo nuestros sueños y el camino que nos tocaba seguir.

Para ese entonces, era difícil pensar que mujeres adultas “urbanas” comenzaran a aprender este arte ancestral; nuestra tradición habla de niñas aprendices que desde muy pequeñas observan el trabajo frente al wixal (telar) de sus abuelas, madres o tías; sin embargo, nuestra realidad fue otra, todas éramos ya mujeres profesionales: una artista visual, profesora, periodista, bailarina o arquitecto, pero aprendimos y SI AHORA TEJEMOS ES PARA SEGUIR TEJIENDO.

También era difícil pensar - considerando la vorágine santiaguina- en volver a tejer los antiguos diseños que no heredamos de nuestras familias porque quedaron atrapados en colecciones privadas, en los museos del país y en los pocos libros que existen, era imposible pensar en decodificar sus misterios, pero lo estamos haciendo.

“Imposible”, “demasiado difícil”, “pelea perdida”, son las palabras con las que se topa cualquiera que decida pasar del discurso a la práctica cotidiana de sus más profundos anhelos, en esas palabras nosotras no creímos y si alguien las pronunció alguna vez, que sepa que nuestra convicción se hizo más fuerte, porque somos tercas y seguimos adelante, aquí estamos presentes porque tenemos el newen (fuerza) y el kimvn (sabiduría) de nuestras abuelas mapuche.

Por eso, ya no hay un punto de retorno para nosotras; el 15 de agosto de 2008 le dimos un nombre a todo nuestro trabajo: Taller de Arte Textil Ad Llallin y convocamos a nuestras familias y amigos al primer Círculo de Tejedoras, donde compartimos técnicas, conversación y el alimento, un día de lluvia que mojo el suelo fértil en donde se sembraron la semillas que brotan hoy; en diciembre repetimos la experiencia y luego en abril de este año; meses antes habíamos iniciado una relación de intercambio y fraternidad con un grupo de mujeres de Lleu Lleu, con quienes tomó más fuerza la idea de realizar un Encuentro Amplio de Tejedoras Mapuche en Santiago para esta primavera, hoy trabajando fuertemente para lograrlo.

Desde que nos conocimos, en el ejercicio cotidiano de tejer la vida y hacer comunidad de mujeres en la ciudad, fuimos sintiendo más fuertemente la necesidad de profundizar nuestro conocimiento ¿cómo podíamos tejer despojadas de tantos saberes ancestrales?

En alguna parte de nuestra memoria estaban esos saberes, sólo necesitábamos la guía de nuestros mayores, esa ayuda la pedimos y nos llegó.

Por ello, comenzamos un trabajo de conocimiento guiado por el profesor Juan Carlos Huencho. Con él reflexionamos sobre la estructura social, espiritual y política del pueblo mapuche y otros saberes de la cosmovisión mapuche.

Esta experiencia nos permitió situar nuestro trabajo y buscar con más fuerza el conocimiento específico de la mujer; Así conocimos a la lawentuchefe (conocedora de las plantas meidicnales mapuche) María Quiñelen, quien además como pvñeñechefe (maestra de partos naturales) asistí el nacimiento de algunos de nuestros hijos.

Nuestra lamgen y su conocimiento son fuente de inspiración para nuestro trabajo, enseñándonos el cotidiano medicinal de nuestros ancestros.

Para poder realizar nuestro trabajo de autoformación, durante todo este tiempo, con mucho esfuerzo arrendábamos una sala en el Centro Cultural Ainil, luego de su cierre, comenzamos una itinerancia, fuimos recibidas en la Consejería Indígena Urbana, dirigida por el lamgen José Llancapan Calfucura, lugar del cual estamos sumamente agradecidas. Sin embargo, en paralelo buscábamos un lugar propio, una casa que nos acogiera con nuestros telares y sueños, en donde pudiéramos seguir el camino propuesto.

Desde el 12 de septiembre, comenzamos a dar vida a la Casa de la Mujer Mapuche, el hogar que nos espero tras 5 años de abandono.

Trabajamos duramente limpiando el lugar para abrirlo a otras mujeres en la búsqueda de su conocimiento ancestral y de hombres con el corazón abierto, además de las personas necesitadas de sanación y de un espacio de creación mapuche. Nosotras nos encontramos con un espacio sucio, desordenado, maltratado, estado que ha sido registrado por nuestras fotografías.

Con fuerza de mujeres y mucha convicción comenzamos nuestros talleres en La Casa de las Tejedoras Mapuche de telar y plantas y hierbas medicinales con mucho éxito.

Somos hoy el resultado de esta historia, porque mapuche son nuestras abuelas, abuelas mapuche seremos nosotras, conscientes estamos del trabajo que tenemos por delante y con responsabilidad asumimos ese rol.

Para llegar hasta aquí y para seguir adelante tenemos todo lo que se necesita: la convicción, la determinación y el amor que brota de nuestro corazón de mujeres y madres, acogidas desde hoy en esta Casa de la Mujer Mapuche que es el hogar de nuestros sueños, lo único que nunca podrá ser usurpado.

Por todo lo que hemos logrado, por lo que estamos y seguiremos construyendo, las mujeres de esta Casa desterramos de nuestras bocas para siempre la palabra IMPOSIBLE…

NUESTRO PENSAMIENTO Y VISIÓN

Nosotras nos reconocemos como recuperadoras del territorio ancestral mapuche. Entendemos que un territorio está compuesto por diversos elementos, entre ellos, la tierra, los recursos y el entorno natural, el idioma, la espiritualidad, la cultura, la ética, la justicia, las artes y la medicina.

Con nuestro trabajo, apoyamos desde Santiago la recuperación de tierras en el sur, recuperando día a día el conocimiento de la mujer mapuche, para la preservación y la práctica cotidiana, recuperando esta Casa abandonada en medio de la ciudad para la vida, nuestros hijos necesitan espacios programados con este conocimiento para crecer con fuerza y claridad de quienes son.

Nosotras creemos en la autonomía y en la autodeterminación como el derecho irrenunciable que tenemos todos los pueblos del mundo a “vivir como pensamos que hay que vivir”. En esta Casa se vive como piensa el Pueblo Mapuche.

La Casa de las Tejedoras Mapuche es un espacio sagrado de trabajo, las hebras urdidas en nuestros telares y nuestras plantas medicinales que son medicina para quien lo necesite NO PUEDEN SER CONTAMINADAS, ni con drogas, ni con alcohol, ni sentimiento que no vengan de la creación y el amor, tampoco con las armas del allanamiento del cual fuimos víctimas.

Como madres queremos hacer de esta Casa un lugar de creación, de conocimiento, de autoformación, de sanación y de amor, con alegría en este tiempo habitándola sabemos que ha sido así.

Queremos que cada persona en esta Casa sea maestro y aprendiz.

NUESTRO TRABAJO

Presentamos a continuación las líneas de trabajo que hemos emprendido en el camino de autoformación antes descrito. Nuestra Casa está abierta a recibir propuestas de talleres que serán implementados cada Wiñol Xipantv.

· Escuela de Arte Textil:

Este taller está a cargo de la artista visual mapuche Loreto Millalen Iturriaga (Licenciada Universidad de Chile), en él se enseñan las distintas técnicas textiles de diversas culturas (Telar maya, andino, pampa, egipcio, etc.).

Desde hace un año se ha conformado un grupo de estudio de la antigua simbología mapuche, este grupo ha realizado diversas instancias de intercambio de técnicas y conocimientos, realizando además un continuo estudio de los textiles en los museos de Santiago y el sur. Cuenta con una pequeña biblioteca especializada.

· Escuela de Plantas y Hierbas Medicinales:

Este taller está a cargo de la lawentuchefe y pvñeñelchefe María Quiñelen; en él se estudian el concepto de la enfermedad bajo la cosmovisión mapuche y las formas de fortalecer el cuerpo físico, emocional, mental y espiritual. Este taller cobra especial importancia para la salud de las mujeres mapuche urbanas.

· Escuela de Danza:

Como mujeres mapuche que nacimos, crecimos y vivimos en la ciudad sentimos la profunda necesidad de conectarnos con nuestro cuerpo.

Nuestras abuelas tuvieron el territorio para desplazarse libremente y su cuerpo fue libre en un espacio abierto; nosotras en cambio, hemos crecido en lo que los límites que nos impone la ciudad, donde nuestras casas son pequeñas, nos trasladamos en el hacinamiento del transporte público y trabajamos en espacios reducidos.

Este taller busca la conexión de las mujeres con su cuerpo considerando las necesidades de las mujeres de la ciudad, está a cargo de Elisa Rojas.

· Área de Comunicación y Derechos:

A Cargo de la comunicadora mapuche Eugenia Calquin Morales (Ex Becaria del Programa Indígena de Naciones Unidas), está área de trabajo cuenta con una pequeña biblioteca especializada y busca proyectar un espacio de capacitación permanente en torno al tema de los derechos de los pueblos indígenas y de la comunicación.

· Otras áreas del conocimiento:

1. Cultura, historia e idioma mapuche

2. Arte mapuche (Alfarería, cestería, platería, tallados en madera)

3. Alimentación mapuche

4. Vlkantun (cantos)

· Biblioteca y videoteca:

Proyectamos un lugar que disponga especialmente de documentación escrita y audiovisual sobre pueblos indígenas, mujeres, arte y sanación.

Gran parte de los ejemplares de nuestra biblioteca actual han sido donados o cedidos a préstamo por particulares comprometidos con nuestro proyecto.

Hoy nos encontramos gestionando la donación de diversas publicaciones en servicios públicos e instituciones privadas afines.

· Sala de exposición de Arte Indígena:

Uno de nuestros objetivos como Casa es recuperar, practicar y difundir la cultura mapuche, destinaremos un espacio para exhibir objetos importantes para nuestro pueblo.

. Terapias de Sanación:

En nuestra Casa se vive el cotidiano medicinal, se hace oración al empezar cada actividad; con amor y conocimiento ayudamos a fortalecer el cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu de quienes lo necesiten.

FORMAS DE FINANCIAMIENTO:

El mayor capital de la Casa de la Mujer Mapuche lo constituye nuestra propia fuerza de trabajo y la suma de de nuestras capacidades multidisciplinarias.

Cada alumna/o que se inscribe en uno de nuestros talleres, paga una matrícula, destinada a la administración de la Casa y una mensualidad que constituye el sueldo de nuestras maestras.

Tendremos una tienda de textiles y productos naturales elaborados por nosotras, entre ellos, champúes, jabones, cremas y lociones hechas a partir de hierbas medicinales y artesanía mapuche. Además habilitaremos una verdulería, que proyectamos con mucho éxito al no existir otra en el barrio y considerando el perfil de los vecinos del sector.

Contamos con un sistema de recepción de donaciones de materiales de trabajo, fuerza de trabajo y dinero en efectivo.

Además, poseemos una base de datos con diversas instituciones públicas y privadas, nacionales e internacionales susceptibles de ser contactadas para efectos de obtener financiamiento en alguna de nuestras líneas de trabajo.

Consideramos también la realización de actividades autogestionadas, tales como recitales de poesía y música, muestras de cine, etc.