Chile - Diciembre  2009

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La manifestación en Bella Center

por Leonor Silvestri


Donde solo se puede elegir entre la cobardía y la violencia, recomiendo la violencia
Mahatma Gandhi


¿Quiénes organizaron esta manifestación? ¿Quién decidió que fuera una manifestación no violenta? ¿Quiénes aceptaron que se organizaran en vez de un bloque realmente grande de manifestantes dos más pequeños que movilicen desde distintos lugares?
Como sea… para cuando llegamos a la asamblea donde se tratará la manifestación final y más importante contra el COP 15 las cosas ya están cocinadas. Solo resta tratar de sacar de esto lo mejor que se pueda. Sea usarán las técnicas de las cadenas para que la policía no intente romper las columnas. Y a los lados corredores y corredoras llevarán mediante megáfonos la información de un lado al otro. Se designa que esta columna, la azul, la que ha recibido el permiso legal para manifestarse al llegar al Bella Center – sitio donde se lleva a cabo la cumbre- se seguirá avanzando sobre el vallado – que no está electrificado ni es demasiado grande- hasta entrar al lugar para llevar acabo ahí dentro, una asamblea popular. Para ingresar no se utilizará la violencia, ni se contestará a la agresión policial, pero si se usará la desobediencia civil y la resistencia pacífica de manera intensa a todo o nada. La brutalidad policial no debe detenernos y sobre ella seguiremos avanzando hasta tirar abajo a valla e ingresar. En la primera línea – tampoco sé quién tuvo esta brillante idea- estarán los representantes (vaya palabra!) del Global South (del Sur Global), es decir una caterva de imbéciles ongeistas en el mejor de los casos que se arroga el derecho a representar a todxs lxs que hasta acá no pudieron venir. Esta manga de soretes cumplirá un rol fundamental a la hora del fracaso…
Al día siguiente bajo la nieve la manifestación avanza. Escupo a un policía. Un manifestante me pide que me calme, otro me viene a decir que por esa escupida ya me está buscando la policía, que él es danés y escuchó como me describían por las radios, que cambie de apariencia. Estoy con un grupo de afinidad o mejor dicho de amigas nuevas españolas avanzando, con otro gorro en la cabeza, y sin el piloto, bien apiñada en el medio de la manifestación.
Llegamos al lugar sin gente presa, pese a que la policía hizo todo lo posible por provocarnos y llevarse gente detenida. Una vez allí varias de nosotras hicimos todo lo posible para seguir empujando pero “los representantes del sur global” que estaban en primera línea nos lo impedían, empujaban literalmente para atrás para no dejarnos avanzar. O tenían miedo o simplemente no les interesaba ser reprimidos por la policía, o quien te dice estaban arreglados por la policía. Como sea, la poli empieza a tirar gas de pimienta en los ojos de la segunda fila de manifestantes donde yo me encuentro. Un chorro me impacta de lleno en el ojo izquierdo y en la boca. Es como si un ácido me penetrara los ojos, y luego ya no veo nada. La ceguera. Grito tu nombre. Sacame de acá, de este amontonamiento. Nunca sentí un dolor como éste. Como si un hierro se me metiera por los ojos, nada puedo hacer. Un activista “medic” (es decir, alguien que recibió entrenamiento en primeros auxilios y lleva medicina) me asiste: me tiran- pese al frío- cantidad de agua helada en los ojos y en la cara – hay que sacarme de la cara lo que sea que la policía me tiró- y mucho mallox para limpiar el ojo. Pese al gran dolor, agudo y penetrante, desesperante porque te deja ciega, el efecto del gas de pimienta dura como mucho 10 minutos, después de esos 10 minutos ya está, el ojo de nuevo bien. Unas chicas se compadecen de mi, me convidan chocolate, otras personas agua, debo lucir bastante mal. Para cuando me reintegro para seguir empujando la valla, este mismo procedimiento de tirarle pimienta en la cara a mermado a gran cantidad de activistas, y quienes quedan se asustan más de la cuenta, ni que nos estuvieran rociando con ácido. Un periodista danés que me ve llena del líquido blanco, el pelo todo mojado en el medio de una nevada y la cara hecha una bola roja con dos ranuras irritadas por donde intento ver me dice “¿y vos que estabas haciendo para que la policía te agreda?” contesto: nada. Tu policía, danés de mierda, es fascista, tu país es fascista y ustedes son todxs unos soretes. Gritándole a la cara.
Otro joven con quien estuvimos conversando días antes nos pide que hagamos una gran ronda de brazos encadenados porque tienen “un plan”: se supone están armando un puente que nos permitirá cruzar el canal de no mas de 3 metros de ancho de agua que rodea el Bella Centre y hace las veces de foso medieval de protección del castillo de los garcas lideres del mundo como Don Chávez de Venezuela, o Obama, el presidente negro, entre otras glorias. Sin más, confiamos y nos prestamos al trabajo organizando la protección de este plan secreto… que resulta un fiasco, el punte se trata de 4 colchonetas inflables atadas con cable, de esas que se usan para tomar sol en las piletas, donde no podes mantenerte parada y donde si te paras para cruzar corriendo te caerías al agua. Para cuando logran meterla en el agua, del otro lado se encuentran los efectivos con sus perros.
Para cuando nos avivamos del fracaso de este plan, también nos damos cuenta que el otro plan el de tirar la valla ha fracasado y que “los representantes del sur global” junto con a los pseudos activistas han decidido luego de no mas de 30 minutos de intentona pésima que hubiera apenado y avergonzando a Gandhi tener la asamblea en el medio de la nada, en la puerta de un centro de convenciones por donde no pasa ni un alma, y donde a nadie le importa nada, cercadas por la policía que nos deja hacer porque no representamos ningún riesgo ni ninguna amenaza. Esta es la cosecha del pacifismo progresista de un movimiento de estudiantes blancos que leen a Hakim Bey a Naomi Klein y que les gusta bailar y tienen agua caliente siempre. Si es que hubo alguna vez un movimiento antiglobalización y anti capitalista esta gente con su fracaso cobarde, con su miedo a enfrentar a una policía gigante sí pero mucho menos agresiva de lo que podría ser –por lo menos en este día- acaban de pegarle el tiro de gracia. ¿Es acaso necesario hacerlo resurgir desde esta juventud europea y blanca que reivindica su identidad como estudiantes?
Como la loca agresiva y violenta que soy cuando escucho a un representante del sur global hablar en español le grito “cobardes, soretes cobardes, traidores”. Así con ese sentimiento de impotencia frente a la falta de coraje de la gente, de esa gente que teme por su cuerpo, ultimo reducto de la propiedad privada, dejamos el fracaso de manifestación, y nos vamos tras tampoco ser oídas en la asamblea del “pueblo” (no sé de que clase) cuando intentamos hacer resurgir el intento de tirar abajo la valla en una verdadera desobediencia civil.
Sobre los restos de esa miseria y este desaliento, llena de mugre, mallox, pimienta y cansancio, con ampollas en la boca de un rebrote de herpes por un coctel de nervios, bajas defensas, y toxinas de la policía voy a pegarme un par de polvos espectaculares en un departamento que nos presta una amiga esa misma tarde luego de que la policía danesa me eleve una multa por algo así como mil dólares por colarme en subte. Multa, que sea dicho de paso, llegara a un país donde no resido.

Lunes por la noche en Copenhagen

Christiania es un barrio okupado – o así lo publicitan- bastante cerca del centro comercial de Copenhagen. Tan turístico como pintoresco, esta zona dista mucho de ser lo que sueño para un espacio recuperado de tales dimensiones. Acá se vende de todo: drogas livianas (porro y hash), remeras del estilo “Yo pase por acá”, miles de lugares vegetarianos, de tejidos y demases. Es un lugar para el turismo progre y simpaticón de lxs mochilerxs de Europa y la bohemia, un reducto simil Amstard donde te podés fumar un buen porro sentada en una mesa con una cervecita. Acá también está esa especie de centro de activistas que no termino de comprender llamado Trauma Support, un lugar adonde lxs activistas que están traumatizadas se encuentran para que les hagan masajes, les sirvan té y para que les escuchen, donde todo huele a incienso, música tenue, y ondas de amor y paz, pero no hay preservativos, y algunas de las personas que trabajan son las desagradables cumpas inglesas que se negaron a hablarme por más de 24 horas en el micro. En Christiana, entonces, se realiza la conferencia con la ñoña de Naomi Klein a quien no me referiré simplemente por intrascendente en mi vida como activista. Acá también por la noche se realiza una gran fiesta en una carpa circense con DJs y todo… el grupo inglés llamado bike bloc, también parte de esta organización ecologista inglesa llamada Climate Camp, que no parará de bailar minutos más tarde cuando cientos de cumpas son arrestadas frente a sus narices.
Nos disponíamos a retirarnos cuando empezamos a ver corridas desde la calle para el centro del barrio Christiania. Prontamente nos damos cuenta que se tratan de anarquistas, probablemente insurreccionalistas del bloque negro que escapan a la persecución policial y buscan asilo, amparo, protección y solidaridad justo acá – mal lugar... Se equivocan. Nada de esto hay en este espanto de lugar. Le informamos a la organización de la fiesta que compañeros y compañeras están siendo gaseados con lacrimógenos por las calles del barrio y que necesitamos protegernos y protegerles de la policía que se encuentra en la puerta. Somos desoídas. La fiesta sigue. La música no para, el activismo quiere bailar.
Sin embargo, nosotras si levantamos con demás compañeras barricada, cajas llevas de botellas de vidrio, maderas, y demás elementos que serán utilizados a modo de improvisada barricada para que no entren. Los gases, la confusión y las corridas siguen. Escapar en la escarcha y el frío no es nada fácil. Me caigo sobre algo que parece una barricada pero quizás sea solo basura. ¿La policía esta atrás mío? No siento la rodilla, no puedo flexionarla. ¿Me sangra? ¿Está hinchada? No veo nada…. Solo escucho a Darius que me tiende la mano y me dice “tenes que seguir corriendo”. Y como puedo me muevo, con las caras tapadas todo lo que podemos para no respirar el aire viciado de los gases que no te dejan respirar.
Esta noche la policía está enojada. Como no pudieron llevarnos presas en la manifestación de hoy, ni impedirla vienen esta noche a atemorizarnos, a humillarnos, y cazarnos. Efectivamente, esta noche no nos será tan fácil salir de aquí – ni tampoco queremos, porque deseamos quedarnos con nuestras cumpas que hasta acá han sido acorraladas-. Esta noche –otra más- tampoco voy a tener sexo… y mientras las cosas parecen que se calman momentáneamente y pensamos cómo continuar, de nuevo la estampida de gente confundida escapando no sé si de los gases o de la policía. ¿Para dónde ir? Esta confusión me recuerda al activismo que estoy viviendo. Doblamos en una esquina, nuevamente huyendo (¿acaso ya está adentro la policía?) y por una calle más o menos oculta y una entrada que no es la principal nos topamos frente a frente con los ratis tamaño vikingo escandinavos. Sobre nuestros pasos giramos, nunca pensé que con la rodilla que ya tengo lastimada desde siempre y ahora golpeada contra el hielo y unas maderas, podría moverme tan rápido. Tengo miedo. No quiero que hoy me lleven presa. Quiero aguantar un par de manifestaciones más. Pienso que tengo mucho por ofrecer en las asambleas. Corro, y veo una escalera caracol por donde tres personas ingresan raudamente… subo con ellas. Darius un poco más atrás. La policía logra golpearlo en el pecho, luego me dirá que no ha dolido tanto, que no pegaron tan fuerte.
Y a partir de aquí ocurrirá la cosa más desopilante que jamás me haya pasado en la vida.
Me encuentro en lo que parece un edificio de dos plantas de departamentos. Pero no. Tenemos una discusión: no podemos quedarnos encerradas acá toda la noche esperando lo inevitable, la policía está requisando propiedad por propiedad buscando activista. Nos vieron subir, es cuestión de tiempo para que vengan a buscarnos. ¿Salir a la calle? Vemos desde las ventanas de las escaleras como parecen detener a todo el mundo que encuentran por la calle, en especial a aquellos que claramente no se ven como turistas. ¿Golpear una puerta? ¿Pedir protección a algún vecino o vecina? ¿Quién dejaría ingresar a su casa, a su propiedad privada a quien se refugia de la policía? ¿Quién nos escondería?
Por la escalera una voz con un inglés raro, más raro que lo que hablan en Dinamarca, nos dice “está todo bien, bajen, no está la policía”. Una joven que nos parece china nos llama. Bajamos hacia un lugar que no sabemos qué es. Parece una casa pero llena de esta gente que parece china. Desde una puerta lateral le gritan improperios a la policía. Pero la policía no se mete con ellxs. Está ocupada cazando activistas. Uno de estos falsos chinos nos descubre su identidad y dónde estamos: son esquimales de Greenland (Groenlandia), colonia danesa, y esta es su casa comunal.
Sin embargo, nuestros benefactores no están todxs de acuerdo. Dos de ellas quieren que nos quedemos. Pero el resto intenta sacarnos por la fuerza. Literalmente. Odian a lxs activistas tanto como a la policía y no quieren problemas con estos últimos por proteger y ocultarnos. Después de insultos, forcejeos, y confusión llega un punto que es mejor enfrentar a la policía que quedarse en lo que pronto será una pelea de borrachos con estos esquimales beodos y para nada solidarios. Salimos abatidas, tratando de fingir ser turistas preocupadxs, tratando de escapar. Finalmente en la puerta la policía nos para, nos pide documentos, nos pregunta de dónde somos, qué hacemos acá, nos revisa la ropa y las mochilas. De casualidad, no encuentran mi botella mitad agua mitad mallox (ese anti ácido que acá se mezcla con agua y se usa para limpiarse los ojos del gas pimienta y los gases lacrimógenos). Logramos salir de Christiania. En la puerta, carros hidrantes y decenas de guardias de infantería. A las dos cuadras vemos como llegan a la zona algo así como 20 celulares para meter presas a las otras personas. Simplemente tuvimos suerte, no llegamos a ser detenidas porque no tenían más patrulleros donde llevarnos. Hacia rato que la lucha se había acabado y quienes pudieron se escondieron.
El saldo: 200 personas arrestadas esa noche. Las mismas que no fueron arrestadas durante la manifestación. La fiesta nunca paró hasta que la policía les cortó la música.

COP 15- La asamblea para la manifestación
de Non Borders


Organizar una manifestación sin líderes no es cosa simple, porque no estamos acostumbradas a hacerlo.
Escucho lo que se dice en esta reunión en un centro social okupado en esta preciosa ciudad Copenhagen y pienso en cómo en los días previos a nuestra llegada las activistas no han podido organizarse ni reaccionar frente a la brutalidad policial (bastante menos bruta de lo que acostumbramos a soportar en el sur, por cierto) que les lleva presxs de a cientos a las manifestantes sin que estos siquiera se quejen o se revelen.

¿Cómo se puede responder desde una organización horizontal al accionar de la policía que desde hace días intenta –y lo logra- desbaratar manifestaciones que son legales? Los recuerdos vienen a mí. 2001 en adelante. Argentina. Puente Pueyrredón. Una foto. No fear. Y también aquella que sacó Juan Manuel: Nosotros somos ustedes. Piqueteras y Piqueteros. Cuento la experiencia de las cadenas humanas que diferentes organizaciones y movimientos sociales construyen en las manifestaciones para que sus activistas y militantes no sean arrebatadas desde dentro de las columnas. De cómo las pancartas son una excusa para llevar un palo. De cómo ese palo sirve para cerrar filas o defenderse. Las experiencias son para socializar. Para que las personas las tomen como propias y las usen, y ya no sean de nadie. Son tesoros a compartir por todas. Se discute y se acuerda y se practica realizar cadenas humanas que no le permitan a la policía ingresar, reducir, dividir y cortar las columnas de activistas, como vienen haciéndolo desde hace días. “En Europa del norte la gente cree que una manifestación es un evento cultura” me dice un tano joven y hermoso que esta al lado mío… No podemos seguir permitiendo que la policía haga lo que quiera con nosotrxs, el poder en definitiva es algo que también se cede.
De todos modos, lunes por la mañana, y antes de comenzar la manifestación, la policía que entendió perfectamente bien con bueyes esta arando el campo, se lleva detenida a tres de las organizadoras (las desaparece simplemente, como si nada, sin que nadie vea nada) y la manifestaciones tiene que continuar sin sus mentores. Previamente, Dariush y yo somos requisadas cuando vamos a pedir información sobre dos cumpas que están siendo detenidas frente a nuestras narices. La nueva ley antiterrorismo permite que nos revisen y nos arresten si quieren sin más…desde 12 hs y hasta 40 días… una compañera enfrenta ahora un juicio por instigación a la violencia y recién será liberada pasado año nuevo.
Los efectos que esta manifestación (-paradójicamente, la manifestación por la abolición de las fronteras traza un cordón humano entre la policía y nosotras-) tendrá en la gente van mas allá de los aspectos externos: a partir de acá la gente dejará de sentir que se la lleva puesta la policía, tomará la posta de esta manera de autoprotegerse y organizará autodefensas durante todas las otras manifestaciones. La importancia de una autogestión en seguridad y defensa es vital en una organización autogestivas, horizontal, apartidaria y espontánea que trabaje sobre la solidaridad: tocan a una manifestante tocan a todas. Improvisar con creatividad a partir de un plan (en el nuestro … las cadenas humanas codo a codo en la manifestación que impiden que la policía ingrese a nuestras columnas).
El lunes es un día de alegría: se realiza la primera manifestación donde casi nadie es detenido o arrestado durante el desarrollo de la manifestación. La policía está desconcertada. Sí, ratis imbéciles, nos hemos organizado. Durante la noche las cosas serán distintas….la alegría dura lo que un suspiro….

COP 15 en Copenhagen - Día 1 de Londres
a Copenhagen


Para una sudamericana los motivos por los cuales la décima quinta cumbre por el cambio climático se lleva a cabo en Escandinavia es obvia: hace un frío de cagarse, y la nieve llega a los 50 cm. diarios. Las cosas no ocurren por que si.

Viajo durante horas (24 para ser exactas) en el micro mas incómodo que haya viajado nunca en mi vida, excursión de estudiantes de clase media blancos -para muchxs sus primeras experiencias como activistas- hacia el corazón del frío polar. ¿Sabrán a qué van y qué buscan? No está en mí decidir quién es o quién no es anarquista. Solo sé que como siempre que vengo a Europa del norte a nadie le interesa mucho quién soy, ni de dónde vengo, ni que hago acá. Incluso aquellas personas que se suponen son amigas de amigas carecen de palabras amables, cálidas, amigables. El frío del corazón inglés es tan desolador como la impotencia que veré días después en su manera de enfrentar a la policía. Pero seria injusto decir que se trata solo de las personas inglesas… leemos a Nietzsche y no dejo de preguntarme si él tendrá razón cuando dice que a la gente, el ser humano, le da sumo placer la crueldad. Vuelvo a recordar todas y cada una de las razones por las cuales en el 2007 decidí volverme de Irlanda a Argentina. Cada quien ejerce su ración de poder y superioridad como puede.

Así las cosas, y luego de esas desalentadoras y gélidas 24 horas, recojo bastante información acerca de cuáles son las líneas generales acerca de cómo nos comunicaremos y comunicaremos los hechos a los medios masivos:
1) COP 15- esa ridícula reunión de los “líderes” del mundo entero acerca del cambio climático ha demostrado ser inepta, ineficiente. No tienen la más mínima idea – como el capitalismo todo- hacia donde vamos, y hacia donde nos llevan. Lo único que han logrado es que la situación sobre el cambio climático sea peor. Difundamos el mensaje: COP 15 no tiene soluciones.
2) Los políticos son una elite que no representa a nadie más que a las corporaciones y sus ideas de lucro. La gente debe convencerse de ello de una buena vez.
3) Las soluciones factibles y sostenibles están en manos de la gente aquí y ahora, frente a nuestras narices.

Acuerdo mayormente con estas líneas. Sin embargo, una cuestión me inquieta, cuestión que luego será relevante cuando las papas quemen y llegue la hora de los bifes: realmente estxs jóvenes europeos blancas creen que se van a encontrar con los movimientos de base del Sur Global (así le dicen al tercer mundo acá) en la cumbre? No es esto lo único que les cuesta retener… el asesor legal encargado de pasar la data sobre la situación jurídica en Dinamarca y al cruzar las fronteras explica 4 veces en el micro en diferentes situaciones acerca de las complicaciones que podría traernos a todas el portar ciertos objetos (desde cutters, navajas hasta stenciles, antiparras etc.) en tanto y en cuanto opera la ley anti terrorista desde la frontera inglesa en adelante que permite que seamos detenidas sin mas motivo que a un policía se le ocurrió hacerlo. No obstante, hasta último minuto habrá gente empecinada en portar cosas que podrían implicarnos a todxs.

Todo el tiempo en el viaje pienso una y otra vez en la canción de los redondos, el futuro llego hace rato, todo un palo, ya lo ves, llego como vos no lo esperabas… pero parece que aquí recién se enteran…se habrán dado cuenta que en (centro) América ya no hay agua? Se habrán dado cuenta que sin un verdadero cambio interno sobre las estructuras que dominan nuestras maneras de ser e interconectarnos con otras personas, cualquier cambio de sistema fracasará?

La lucidez es un filo que está en nosotras, cuyo metal brilla más allá de toda estupidez bien pensante y progresista, y más allá de todo optimismo del corazón que no quiere sentirse solo. La lucidez es una molotov contra el coche de la policía de los corazones que todavía persisten en sostener ideas de representatividad y en un amor caduco que falla una y otra vez. Y un viaje es también un proceso de cambio interno hacia regiones previamente desconocidas por quien lo emprende.

(*) Poeta y periodista argentina.