Chile - Solidaridad con los Presos Políticos - octubre 2004

 Portada

 

Chile: 
Elecciones municipales, Nada que elegir

Pablo Ruiz
Libertad
/ La Insignia

Este domingo 31 de octubre se realizarán elecciones municipales en Chile. Las grandes avenidas y calles de Santiago están abarrotadas de propaganda electoral, de rostros y apellidos que no le dicen mucho al ciudadano común. La propaganda mayor corresponde a candidatos de partidos oficialista y a los de la poderosa derecha chilena. Entre ellos, no existen grandes diferencias. Ambos bloques defienden, en la práctica, el modelo neoliberal y la sagrada Constitución que nos heredara el ex dictador Augusto Pinochet.

Antiguamente, se podía notar alguna diferencia política entre un demócrata cristiano, un socialista o un conservador. El "socialismo comunitario" o el "humanismo cristiano" de los viejos ideólogos demócrata cristianos fue consumido por el libre mercado y la globalización. Qué decir de los socialistas de gobierno, antiguos marxistas leninistas, que a pesar de rasgar vestiduras por un "crecimiento con igualdad", se confunden entre el caviar y la Bolsa. Las cifras y estadísticas del desarrollo humano dejan en evidencia para quién trabaja el modelo económico y qué sector de nuestra sociedad es el que realmente crece.

La realidad de los que hacen y deciden la política en nuestro país es tristemente "homogénea". No está en juego la elección de modelos de desarrollo social para el país. Simplemente se elegirá a los nuevos administradores de un modelo económico impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar, exportado desde Chicago y Harvard, made in USA.

No es casual que el gobierno de George W. Bush, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial elogien tanto a la "democracia chilena". Con matices más o menos los dos bloques de la política y la estabilidad chilena se repartirán, nuevamente, el botín de una democracia tutelada, autoritaria y neoliberal: los gobiernos locales.

La izquierda "extra-parlamentaria", agrupada esta vez en el pacto Poder Democrático y Social -PODEMOS-, donde participa el Partido Comunista (PC), el Partido Humanista (PH), y otras organizaciones menores, competirán contra toda la "maquinaria electoral" de los poderosos que de seguro los dejará nuevamente fuera. La maquinaria de quienes tienen el "sartén por el mango", pero por sobre todo, intentarán ser elegidos llevando a la rastra sus errores y olvidos de largo plazo: el verdadero "trabajo de masas".

Lamentablemente, el panorama es el mismo del 2000. Seguimos con una izquierda electoralista que no seduce ni cambia, que no crece ni aglutina, que no convence ni "calienta" a nadie. Asistimos a una avalancha de candidatos "del pueblo" que poca o ninguna representación tienen en sus localidades y -en su mayoría-, un nulo trabajo comunitario. Son los mismos errores y demasiados candidatos para una misma municipalidad.

Los que no votarán

La democracia chilena sigue siendo débil, excluyente. Más de tres millones de personas viven en la miseria. Más de medio millón de trabajadores se encuentran en la cesantía. Los estándares de vida continúan bajando para millones de asalariados. Hay cada vez más desánimo. Nadie quiere participar de la farándula electoral. Da lo mismo quien gane porque todo seguirá igual. Nadie cree en las promesas. Y la izquierda no tiene ninguna fuerza ni esperanza de revertir la situación, al menos no en el mediano plazo, y menos con las políticas que ha implementado en las últimas décadas.

Millones de compatriotas ya no creen en esta democracia. No creen en los "políticos" ni en la política. Saben que vendrán hoy con mil ofrecimientos que serán "olvidados" mañana. Muchos, simplemente, no votarán. Millones de jóvenes ni siquiera se molestaron para ir a inscribirse en los registros electorales. Otros tantos anularán su voto al momento de sufragar. Otros ni siquiera se molestarán en ir a las urnas pese a estar inscritos.

Para el doctor Patricio Cid, dirigente del Movimiento por las Asambleas del Pueblo, "en este país no se han hecho los cambios democráticos necesarios para que exista una real participación en las decisiones que nos atañen a todos. Por el contrario, estamos viviendo un retroceso a una institucionalidad de tipo autoritario y fundamentalmente discriminatoria. Por lo tanto, no nos dejaremos engañar con este proceso electoral...".

"Este modelo económico produce una marginalización progresiva", sostiene. "Es algo incomprensible que un país que crece al 7%, al mismo tiempo, se ve acompañado por un alza de la cesantía. También hay una marginación política evidente. Hace 40 años atrás la gente de alguna manera participaba en política y no solo en los partidos de izquierda sino también en la derecha. Hoy día, los partidos políticos son agrupaciones de burócratas, de 100 y 200 personas que son en definitiva los que manejan el país. No existe militancia real en los partidos políticos y, por lo tanto, no representan a nadie. Sin embargo, son los que deciden todo lo que pasa en este país. Los sectores populares no tienen ninguna posibilidad de competir en este contexto... Nosotros apostamos a construir una nueva institucionalidad, desde abajo, y eso es la construcción de poder popular".

Nelson Aramburu, miembro de la Comisión Ética de la V Región, señala que "a la Concertación le interesa reivindicar las elecciones para presentar una ‘democracia’ que es solo ‘formal’ donde tenemos la posibilidad de votar pero no de elegir. Los candidatos son elegidos entre cuatro paredes por determinados grupos que, obviamente, no representan los intereses del pueblo. A pesar de toda la farándula electoral que vemos, no es un dato menor que de los jóvenes entre 18 y 25 años que podrían inscribirse y votar en las elecciones, el 21,5 % no lo haya hecho. Ellos no tienen ningún interés en participar en este ‘show electoral’ y en ningún otro. Que en las últimas elecciones los votos en blanco hayan sido del 12,5 % está expresando el rechazo de sectores populares y juveniles a un modelo que no interpreta sus intereses, que no es capaz de representar las necesidades del pueblo".

Según el gobierno y sus centros de estudio, la economía crece a tasas increíbles, mientras ingresan miles de millones de dólares en inversiones. Sin embargo, crece cada vez más la cesantía, convirtiéndose en un problema estructural. Se dispara la pobreza y hay más marginalidad, exclusión y, por esas mismas razones, delincuencia.

La Comisión Ética, el Movimiento por las Asambleas del Pueblo, y otros grupos anti-sistémicos plantean no votar en estas elecciones, fundamentalmente para no legitimar un sistema que no solamente es injusto sino que absolutamente inmoral y que se ha construido sobre las violaciones a los derechos humanos, la pobreza, miseria y exclusión de la inmensa mayoría. "No podemos legitimar la institucionalidad que protege a ese sistema". Mientras se mantenga la Constitución y todo su andamiaje institucional, simplemente no habrá democracia.

Lo único cierto es que en las próximas elecciones se elegirá "más de lo mismo". Quienes tienen el poder en sus manos podrán imponer, una vez más, sus candidatos y su modelo. Aunque un porcentaje considerable y cada vez más creciente no votará, porque "si nadie te da trabajo, si nadie te sube el sueldo, si nadie se preocupa por ti: vota por nadie".

Información elección anterior, año 2000: Elecciones, ¿otra lección? - La Insignia

 

solidaridadchile@yahoo.com