Chile - Mayo  2009

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TERRITORIO LICKAN ANTAY

El Tatio llora

Las movilizaciones contra la explotación geotérmica se iniciaron el 2007. Dirigentes de indígenas, agricultores, migrantes, organizaciones de mujeres y empresarios turísticos interpusieron recursos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e informaron a la Comisión de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas. Un reportaje especial desde la zona del conflicto.

por Arnaldo Pérez Guerra  


 

 

 


Tatio, San Pedro de Atacama.

Fotos de A. Perez Guerra.

(El Tatio y San Pedro de Atacama) / Geotérmica del Norte recibió la autorización de la Conama para perforar en los géisers de El Tatio, Región de Antofagasta, al menos cuatro pozos de 2.500 metros de profundidad. La empresa ya firmó convenios con las comunidades indígenas de Caspana y Toconce. Pero no todos están de acuerdo. Los atacameños exigen se les restituyan tres millones de hectáreas para “salvaguardar el agua y el territorio”. Según los lickan antay la escasa agua que corre hoy por los ríos Salado y Loa desaparecerá. “El Estado nos quita el agua y los recursos naturales, entregando a las geotérmicas facultades y autorización para explotar territorios que no le pertenecen, que son lickan antay”, señala el Consejo de Pueblos Atacameños.

Para lickan antay y quechuas se están vulnerando derechos ancestrales. Pronto se construirán torres de alta tensión que conducirán energía a las mineras, afectando aún más el entorno. Para los indígenas El Tatio es un lugar ceremonial y su destrucción alterará el ecosistema en que sobreviven vicuñas, guanacos, gatos andinos, suris o ñandúes, loros, lagartijas y vizcachas, además de especies vegetales únicas como la yareta -que logra recién su madurez a los doscientos años de vida-. Sostienen que la intervención geotérmica dejará más pobreza y migración, acabando con el turismo ecológico que han desarrollado.

“El agua en el desierto es un tesoro, donde nace el agua, nace la vida. Pero de ese tesoro se apropian las empresas geotérmicas y mineras para convertirlo en dinero. El agotamiento del agua causará un desequilibrio en el ecosistema de la gran cuenca del Salar de Atacama”, dice Amelia Mamani Charcas, presidenta de la Agrupación Sumac-Llajta, de Calama.

“Si el Estado continúa la intervención y sobreexplotación de recursos naturales en territorios indígenas, no sólo vulnerará nuestros derechos, obligándolos a migrar, sino también la biodiversidad de la cual todos somos parte, hipotecando el futuro de las generaciones venideras y violando tratados y convenios internacionales de protección de los derechos humanos y de la biodiversidad”, dice Sonia Ramos Chocobar, representante de los cultores y guías ancestrales de San Pedro de Atacama y Solcor. “Secaron las vegas, los bofedales, los afluentes… Las mineras ya han hecho graves daños llevándose el agua. Y ahora van por El Tatio. Es peligroso porque vamos a desaparecer. La administración turística logró que volvieran algunos jóvenes que habían emigrado del pueblo por falta de oportunidades. Si destruyen los géisers y secan el agua, ya no quedará nada”, dice Carolina Yufla, de Toconce.

En la comunidad de Toconce viven 24 familias, la mayoría ancianos dedicados a la agricultura y el pastoreo. “Caspana firmó un acuerdo y Toconce también. La empresa prometió trasladar agua de Potreros a Toconce y dar cierta cantidad de litros de petróleo para la energía eléctrica. La gente no está conciente de lo que eso significará. Los dirigentes en Toconce no han dicho toda la verdad sobre los daños que se causarán. La gente ve que luz y agua son cosas básicas y la empresa engañó y se aprovechó para sacarles la firma. Pero no todos estamos de acuerdo”, agrega. Yudit Berna, dice: “Tergiversaron la información y se aprovecharon de los ancianos que no saben leer ni escribir. Quienes viven en el pueblo deben pagar mensualmente para comprar petróleo para luz eléctrica. La empresa ofreció dar el petróleo, una generadora, y cañerías para el agua”. “El presidente de la comunidad, Pascual Yufla, dijo a la gente que el proyecto geotérmico se haría aunque Toconce se opusiera, que se iba a instalar igual y que era mejor firmar antes de quedar sin nada”, agrega Carolina Yufla.

Proyectos cuestionados


Geotérmica del Norte no es la única empresa interesada en los géisers de El Tatio. Según la Empresa Nacional de Geotermia (ENG) los daños al ecosistema por la explotación en la quebrada del Zoquete, en El Tatio, “serán menores y no afectarán las aguas superficiales o subterráneas”. Ya hay varios pozos. “Las mineras también dijeron que no afectarían el caudal de los ríos, sin embargo hoy vemos pueblos sin habitantes por la falta de agua y contaminación”, señala Tomás Ramos, empresario hotelero de San Pedro de Atacama.

Según el gobierno explotar los géisers diversificará la matriz energética, produciendo electricidad a bajo costo. “No puede ser a costa de la vida de los pueblos originarios”, dice Amelia Mamani. “Se destruirá la biodiversidad y la relación que ésta tiene con nuestros antepasados. Nos oponemos a lo que quieren hacer en El Tatio, porque se afectará la cuenca hídrica, aguas superficiales y subterráneas. Se acabará el agua, pues las napas subterráneas están comunicadas entre sí. Cuando las mineras han explotado el agua subterránea los acuíferos han disminuido o desaparecido. Hay ríos secos. Ojos de San Pedro, donde nace el Loa, por ejemplo, fue un lugar hermoso, hoy es un desierto”, agrega Sonia Ramos (En la Foto).

Las movilizaciones contra la explotación geotérmica se iniciaron el 2007. Dirigentes de indígenas, agricultores, migrantes, organizaciones de mujeres y empresarios turísticos interpusieron recursos ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) e informaron a la Comisión de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas. Solicitaron a la presidenta Michelle Bachelet que en su calidad de representante del Estado, que posee propiedad en una de las empresas, ordenara el cese de la intervención en El Tatio. Los municipios de San Pedro de Atacama y Calama también se oponen a la explotación. Actualmente, El Tatio es administrado por las comunidades de Caspana y Toconce. “Se generarán apenas 40 MW en beneficio de Codelco, en Chuquicamata. No quieren más energía, sino explotar el cobre a un menor costo”, señala Luis Jorquera, dirigente de los agricultores de Calama.

Según los indígenas y empresarios turísticos las perforaciones, instalaciones y la presencia humana afectará a la fauna nativa que ya está en peligro de extinción. En el lugar hay vegas y bofedales protegidos por la Dirección General de Aguas. “Vicuñas, guanacos, gatos colo colo y otras especies migrarán a otras zonas en busca de alimento y agua, ya que su hábitat natural se invadirá, como sucede en la actualidad con guanacos que por las minería emigran a sectores bajos y con las parinas o flamencos cuya población ha disminuido gravemente por el uso de sus aguas. El Tatio es un abrevadero ancestral. Es lamentable que no se considere el sentir de las comunidades indígenas”, dice Amelia Mamani.

A eso se agrega que El Tatio fue declarado por Sernatur como “zona de interés turístico. “Hay zonas de valor arqueológico, ecológico y paisajístico que debieran ser preservadas y son un potencial de recursos para la actividad turística”, dice Tomás Ramos. El valor patrimonial y cultural para los lickan antay y quechuas, que han desarrollado ancestralmente actividades ganaderas en las vegas circundantes, es incalculable. Las comunidades indígenas de Machuca y Río Grande, que también alegan derechos sobre El Tatio, no han sido consideradas.

Para las autoridades el proyecto geotérmico se hará sí o sí, y se mitigará y compensará cualquier “impacto negativo”. La CNE encargó a la consultora Point Environmental un estudio técnico, que se tradujo en una serie de observaciones que se incorporaron en la Resolución de Calificación Ambiental, que obtuvo visto bueno de Agricultura, el SAG, Conaf y la DGA. Los acuerdos de cooperación y compromisos entre las comunidades de Caspana y Toconce y la empresa Geotérmica del Norte ya están en marcha. Geotérmica del Norte tiene otras dos concesiones de exploración en Apacheta -Ollagüe, 33.000 hectáreas-, y La Torta -San Pedro de Atacama de 39.000 hectáreas-. “Si se llevan nuestra agua y destruyen los sitios sagrados, ¿a quién le pediremos explicaciones? No basta que vengan dirigentes indígenas a hacer discursos, hay que actuar. No hay que permitir que destruyan nuestros pueblos y que acaben con nuestra cultura y forma de vida”, dice Mirta Solís Cenzano (En la Foto), presidenta de la comunidad de Catarpe, en San Pedro de Atacama. La Empresa Nacional de Geotermia (ENG) tiene la concesión de exploración en Estrella I y Estrella II -en el Loa-; mientras Geotérmica del Norte, posee la concesión de explotación de 4.160 hectáreas en El Tatio.

Se han presentado 95 solicitudes de concesiones geotérmicas desde que se promulgó la ley el año 2000. Julio Ramos, presidente del Consejo de Pueblos Atacameños, dice: “En todo el proceso por el proyecto geotérmico en El Tatio y en otros problemas en nuestro territorio, hay desigualdad de condiciones tanto en la información, el financiamiento para los estudios y en las instancias de participación. No sólo es un tema medioambiental sino político, que implica vulneración a nuestros derechos. La aprobación del proyecto constituye una grave afectación al sistema hídrico. Es claramente incompatible con el estatuto jurídico del que gozan los géisers de El Tatio como área de vegas y bofedales. El Código de Aguas prohíbe nuevas exploraciones y extracciones de agua subterránea. Las aguas que nacen en El Tatio son afluentes del Loa, declarado agotado por la DGA en enero de 2000”.

A mediados de marzo, en el pueblo de Ayquina, se realizó el Tercer Congreso de los Pueblos Atacameños. Entre sus conclusiones destaca la defensa colectiva del “territorio y el agua del pueblo Lickan Antay, un patrimonio que debemos defender”. Y agrega: “El Consejo seguirá insistiendo en la demanda territorial ancestral y en la aplicación de todos los derechos que nos protegen, como el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de Naciones Unidas de los Derechos de los Pueblos Indígenas”.

Agua sagrada


Raúl Mondaca, dirigente de Toconao, dice: “Ya no pueden haber más pedimentos de agua. La cuenca no resiste más. En el borde este del Salar de Atacama, la empresa SQM extrae cloruro y sulfato de potasio, ácido bórico y salmuera rica en litio, cada vez con más agua. Ahora van por El Tatio. Y el gobierno parece que tenía esto cocinado. Son pocos los países que como Chile entregan derechos de agua a perpetuidad y concesiones a discreción para depredar recursos preciados”. A fines de 2008 la DGA vio aumentar las solicitudes de exploraciones de agua en San Pedro de Atacama y Alto El Loa, principalmente por parte de mineras. “Los pueblos de la cuenca del Salar de Atacama rechazamos la explotación del agua pues habitamos el desierto más árido del mundo. No debiera extraerse más agua para la minería”, dice Mirta Solís. Pero hay pedimentos en los cerros Toco, Chivato Muerto, Coqueta, Losloyo y Medano; en las pampas Las Tecas, Loyoques, El Pedregal, Puntas Negras y Puruchare; en las quebradas de La Leña, Múcar, Delgada; en Soncor, Tenco, Laguna Helada, Llanos del Toco, Aguas Calientes, Las Pampas, Río Blanco, Cápur, Nevados de Poquis, Loma de Guachalajte, Cordón Alto de Toro Blanco, Laguna Tuyajto, y los salares de Talar y Pujsa; entre otros.

Durante una visita a la zona, el ministro de Energía inauguró proyectos de iluminación para la torre de la iglesia de Toconao y para la iglesia de San Pedro de Atacama. Marcelo Tokman se refirió al proyecto geotérmico: “El Tatio está avanzando de forma adecuada, cuidando todos los factores involucrados en esa intervención, como el agua, las comunidades, las factibilidades, los costos y la importancia como activo de los géisers, vale decir como una de las figuras iconográficas del turismo”. El gobierno insiste en presentar la explotación en El Tatio como solución a la crisis energética. Pero los 40 MW que produciría irán a Codelco. La línea de alta tensión que unirá El Tatio y Chuquicamata se comenzaría a construir el próximo año.

Tras unos talleres de capacitación patrocinados por la Fundación Pan Para el Mundo, Diego Carrasco, abogado y director ejecutivo del Observatorio de Control Americano de los Derechos de los Migrantes (OCIM), presentó en septiembre de 2007 una medida cautelar en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH): “Buscamos que la Comisión dicte una medida rápida de protección de los géisers de El Tatio, en defensa de la vida y la integridad de las comunidades y pueblos indígenas de San Pedro de Atacama y Calama. En diciembre de 2007 la Comisión la acogió a trámite. El 2008, producto de un taller que realizamos en Calama, presentamos otra demanda contra el Estado respecto de El Tatio, que también fue acogida. Creemos que los trabajos y exploraciones afectan el derecho a la vida, porque éste es un territorio ancestral, y se está limitando el derecho a la vida ancestral que han tenido por miles de años las comunidades”, dice.

“El Tatio es un sitio ceremonial donde mora el abuelo de los pueblos lickan antay y quechua. Hacer una inversión que signifique instalar una planta de tratamiento de las aguas -agrega el abogado- para generar electricidad es alterar ‘la sangre de la Pachamama’ y, por lo tanto, afectar un lugar de culto ceremonial en donde se han venido realizando por cientos de años rogativas y ceremonias para el agua y la agricultura. Los géisers de El Tatio son ‘propiedad ancestral’ de los pueblos atacameños y quechua, no sólo de las comunidades afectadas. La idea de comunidad indígena tiene que ver con la legislación chilena, pero la propiedad es de los ‘pueblos andinos’. La demanda sigue en trámite.

El 7 de febrero de 2009 la CIDH acogió un informe que evacuamos tras entrevistas con el ministro de Energía y diputados. Le informamos a la CIDH que las empresas siguen con sus actividades: Se levantó una torre, hay barreras que impide el ingreso, funcionarios que impiden el acceso incluso de miembros indígenas del lugar, vulnerando ciertamente los derechos humanos de los pueblos y de las comunidades agrícolas. Se hizo una rogativa en El Tatio, a fines de febrero, con representantes de los pueblos aymara, quechua y atacameños y ellos pidieron a sus ‘abuelos’ que respalden las movilizaciones y la defensa de El Tatio. Fuimos con dos miembros de la comunidad de Toconce que administra los géisers, y se le impidió el paso. La CIDH nos ha pedido informes sobre hostigamientos y amenazas contra los dirigentes, pues han sido objeto de seguimientos, citaciones a declarar a la justicia por situaciones inconsistentes, intervenciones telefónicas, y otros, que hemos puesto en antecedentes ante la CIDH”, dice.

En Puchuldiza, al sur del Salar de Surire, los géisers prácticamente se extinguieron luego de sondajes de exploración. Científicos expertos en energía geotérmica como John Glennon, del Departamento de Geografía de la Universidad de California; Ron Keam, de la Universidad de Auckland; Phillip Bennett, de la Universidad de Texas; Annette Engel, de la Universidad de Louisiana; Colin Harvey, director del Instituto de Ciencia Geotérmica y Nuclear de Nueva Zelandia, entre otros, han advertido de la errónea decisión de exportar los géisers.

“Es un crimen que destruyan El Tatio. En ese lugar está la napa más grande de toda la región, la mayor reserva de agua que nuestros pueblos ocupan para la agricultura, para el consumo, para la fauna. Nos maravillamos con todos los animales que hay... Eso se destruirá completamente. Los animales no están acostumbrados a la presencia humana, al trabajo de maquinarias, a sondajes y sismos por explosiones. Los animales y aves si no logran emigrar simplemente se van a morir. Las vicuñas ya no están entrando a los bebederos donde acostumbraban tomar agua porque ya están trabajando las empresas geotérmicas… Construyeron una torre, hay letreros, máquinas y camiones, tienen cerrados los pasos. No dejan pasar a los guías y turistas. No dejan transitar a los indígenas del lugar. Cierran un territorio ancestral que hemos respetado por miles de años. ¡Cómo es posible que el Estado permita esto! En Tata Iu -El Tatio- respira la tierra, es el abuelo que llora”, dice Amelia Mamani /

aperezguerra@yahoo.es

(*) Una versión de este artículo fue publicada por Punto Final, Azkintuwe y El Clarín