|
|
|
Chile - Marzo 2010 |
|
por Leonardo Boff El Gobierno Lula tiene méritos innegables en el campo social. Pero en la cuestión ambiental es de una inconsciencia y de un atraso palmarios. Al analizar el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) tenemos la impresión de que volvemos al siglo XIX. Es la misma mentalidad, que ve la naturaleza como mera reserva de recursos, como una base para programar proyectos faraónicos, llevados adelante a sangre y fuego, dentro de un modelo de crecimiento sobrepasado que favorece a las grandes empresas a costa de la depredación de la naturaleza y de la creación de mucha pobreza.
Este modelo está siendo
cuestionado en el mundo entero por desestabilizar el planeta Tierra como
conjunto, y aun así, es asumido por el PAC, sin ningún escrúpulo. La
discusión con las poblaciones afectadas y con la sociedad fue ridícula.
Impera la lógica autoritaria: primero se toma la decisión, después se
convoca la audiencia pública. Pues esto es exactamente lo que está
ocurriendo con el proyecto de la construcción de la Central Hidroeléctrica
de Belo Monte, en el río Xingú, en el Estado de Pará, Brasil.
Todo está siendo llevado a la
brava, atropellando procesos, ocultando el importante parecer 114/09 de
diciembre de 2009, emitido por el IBAMA (órgano que cuida de las
cuestiones ambientales) contrario a la construcción de la central, así
como la opinión de la mayoría de los ambientalistas nacionales e
internacionales, que dicen que este proyecto es una grave equivocación, de
consecuencias ambientales imprevisibles.
El Ministerio Público Federal,
que encaminó procesos de embargo, llevando eventualmente la cuestión a
foros internacionales, sufrió la amenaza de la Abogacía General de la
Unión (AGU), con el apoyo público del Presidente, de procesar a los
procuradores y promotores de estas acciones por abuso de poder.
Este proyecto viene de la
dictadura militar de los años 70. Bajo presión de los indígenas apoyados
por el cantor Sting en colaboración con el cacique Raoni, fue archivado en
1989. Ahora, con la licencia previa concedida el 1º de febrero, el
proyecto de la dictadura puede volver triunfalmente, presentado por el
Gobierno como la mayor obra del PAC.
En este proyecto todo es
megalómano: inundación de 51.600 ha. de selva, con un espejo de agua de
516 km2, desvío del río con la construcción de dos canales de 500 m de
anchura y 30 Km de longitud, dejando 100 km de cauce seco, sumergiendo la
parte más bella del Xingú, Volta Grande, y un tercio de Altamira, con un
costo de entre 17 y 30 mil millones de reales, desalojando cerca de 20 mil
personas, y atrayendo para las obras cerca de 80 mil trabajadores, para
producir 11.233 Mw de energía en el tiempo de las crecidas (4 meses) y
solamente 4 mil Mw en el resto del año, para, finalmente, trasportarla
hasta a 5 mil Km de distancia...
Este gigantismo, típico de
mentes tecnócratas, roza la insensatez, pues, dada la crisis ambiental
plantetaria, todos recomiendan obras menores, valorando matrices
energéticas alternativas, basadas en el agua, e viento, el sol y la
biomasa. En Brasil tenemos todo eso en abundancia. Considerando las
opiniones de los especialistas, podemos decir: la central hidroelectrica
de Monte Belo es técnicamente desaconsejable, exageradamente cara,
ecológicamente desastrosa, socialmente perversa, perturbadora de loa selva
amazónica, y una grave agresión al sistema-Tierra.
Este proyecto se caracteriza
por la falta de respeto: a las decenas de etnias indígenas que viven allí
have millares de años y que ni siquiera han sido escuchadas; falta de
respeto a la selva amazónica, cuya vocación no es producir energía
eléctrica, sino bienes y servicios naturales de gran valor económico;
falta de respeto a la conciencia ecológica que debido a las amenazas que
pesan sobre el sistema de la vida, piden extremo cuidado para con las
selvas; falta de respeto al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad, la
nueva centralidad de las políticas mundiales.
Si hubiese un Tribunal Mundial
de Crímenes contra la Tierra -como está siendo proyectado por un grupo
altamente cualificado que estudia la reinvención de la ONU bajo la
coordinación de Miguel D’Escoto, expresidente de la Asamblea (2008-2009)-
seguramente los promotores de la hidroeléctrica Belo Monte estarían en la
mira de ese tribunal.
Aún hay tiempo para frenar la
construcción de esta monstruosidad, porque hay alternativas mejores. No
queremos que se realicen las palabras del obispo dom Erwin Kräutler,
defensor de los indígenas y contrario a Belo Monte: «Lula entrará en la
historia como el gran depredador de la Amazonia y el enterrador de los
pueblos indígenas y ribereños del Xingú».
P.S.
Escriban a estos correos
oficiales, sea de la Presidência da República, o del Ministério do Meio
Ambiente, o del IBAMA y demás autoridades, para reforzar a campaña de
suspensión del proyecto de construcción de la Central Hidroeléctrica de
Belo Monte en el Xingú, por amor a los pueblos indígenas, a la Amazonia y
a la Madre Tierra.
Direcciones de correo-e: (*) Teólogo y escritor.
|
|
|