Impunidad
11 de Septiembre: 31 años
de un dolor que no cesa
Amnistía
Internacional-Chile
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La Moneda en llamas
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El 11 de Septiembre de 1973 un sangriento golpe militar
depuso al gobierno democrático del Presidente Salvador Allende. El programa
de represión encabezado por Augusto Pinochet incluyó persecución
política, arrestos en masas, “desapariciones”, juicios sumarios, y
torturas sistemáticas, ejecuciones y detenciones secretas. Virginia Shoppee
(investigadora de AI para Chile) y Viviana Díaz, secretaria general de la
Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, relatan sus
experiencias.El mundo entero miraba escandalizado
como las políticas del nuevo gobierno marcarían la vida de una generación
de chilenos y chilenas y el futuro de un país.
En Londres, Amnistía Internacional comenzó a recibir cientos de denuncias
y desplegó su trabajo de investigación y acción, registrando lo hechos,
denunciando y haciendo apelaciones a las autoridades chilenas y a la
solidaridad internacional a favor de miles de victimas de violaciones a
los derechos humanos.
Entrevista
a Virginia Shoppee, investigadora sobre Chile de Amnistía Internacional en
Londres
“Una misión de delegados de Amnistía Internacional llegó a Chile en
Noviembre de 1973. Menos de un mes más tarde, presentamos la información
recabada y pedimos el cese de las ejecuciones, la publicación de las listas
de detenidos y ejecutados, la libertad inmediata de los presos de conciencia
e investigaciones sobre las innumerables denuncias de tortura.”
En 1974, un informe publicado por Amnistía Internacional fue el comienzo de
una campaña internacional que exigía la investigación de todas las
denuncias de violaciones de derechos humanos, que los hallados responsables
comparecieran ante la justicia y las victimas y sus familiares fueran
reparados debidamente.
“Allí fue cuando iniciamos un programa de ‘adopción’ de presos de
conciencia. Miles de miembros de Amnistía en todo el mundo enviaron
apelaciones a las autoridades chilenas pidiendo por el respeto a los
derechos humanos y apoyando a los familiares de las victimas, abogados y
grupos que se formaron dentro de Chile para la protección de los derechos
humanos”
16 años más tarde desde el comienzo de esa campaña, un gobierno civil
encabezado por Patricio Aylwin Azócar asumió el poder en Chile y a pesar
de varios intentos para acabar con la impunidad en casos de violaciones de
derechos humanos, las victimas no encontraban justicia.
“La Comisión Rettig, la iniciativa principal del gobierno del Presidente
Aylwin, tenían como fin registrar las violaciones de derechos humanos
ocurridas. Ninguna de las dos tuvieron mandato para nombrar responsables ni
para iniciar investigaciones ni tampoco se incluyo en sus registro a
las victimas de tortura que habían sobrevivido a su tormento.”
Mientras tanto las victimas de violaciones de derechos humanos y sus
familiares continuaban reclamando justicia.
“Desde la detención de Augusto Pinochet en Londres en 1998 han habido
algunos progresos. Recientes decisiones judiciales en Chile han permitido
que se abran casos de “desapariciones” y ejecuciones; casos que la misma
justicia chilena había cerrado en oportunidades anteriores. Se han dado
fallos importantes como los relacionados con el desafuero de Augusto
Pinochet: primero de su inmunidad parlamentaria y más recientemente, de su
inmunidad como ex presidente para que responda ante la justicia sobre casos
tan conocidos y bien documentados como la Caravana de la muerte y la Operación
Cóndor. El gobierno del Presidente Ricardo Lagos creó en el 2003 La Comisión
Nacional sobre Prisión Política y Tortura para examinar los casos de
tortura de la época del gobierno de Augusto Pinochet. Este fue el resultado
de la perseverancia de los sobrevivientes de tortura de esa época.”
Sin embargo, miles de casos siguen pendientes de las decisiones de los
tribunales chilenos.
“Estos casos requieren fallos judiciales que permitan encontrar la verdad
y justicia sobre las violaciones del gobierno militar que constituyen crímenes
de lesa humanidad y que por lo tanto deben ser juzgadas y castigadas.”
“La pesada herencia del gobierno de Augusto Pinochet continuara siendo un
estigma en la sociedad chilena si las autoridades, tanto a nivel ejecutivo
como legislativo y judicial no muestran la voluntad política necesaria para
responder a sus obligaciones frente al pueblo chileno y a sus compromisos
internacionales”
Entre las acciones concretas por las que Amnistía Internacional continua
haciendo campaña Virginia Shoppee citó la anulación del Decreto-Ley de
Amnistía de 1978 que prohíbe juzgar violaciones de los derechos humanos
cometidas entre el 11 de septiembre de 1973 y el 10 de marzo de 1978,
obstaculizando el avance de la verdad y la justicia.
“El Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura señalo en Mayo de
2004 que el Decreto Ley de Amnistía, entre otras disposiciones
constitucionales de la época del gobierno militar, obstaculizan el
disfrute pleno de derechos fundamentales. El Comité enfatizo que este
decreto-ley ‘consagra la impunidad de personas responsables de torturas,
desapariciones y otras graves violaciones a los derechos humanos cometidas
durante la dictadura militar’.“
Virginia Shoppee también hizo hincapié en la necesidad de reducir la
extensa jurisdicción de tribunales militares para juzgar casos de
violaciones de derechos humanos cometidas por miembros de las fuerzas
armadas.
“El Comité de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos han declarado en reiteradas ocasiones que el procesamiento por
tribunales militares de miembros de las fuerzas armadas acusados de
violaciones de derechos humanos es incompatible con las obligaciones que
incumben a los Estados en virtud del derecho internacional. Los tribunales
militares deben ser tribunales especiales y exclusivamente funcionales, cuyo
papel es mantener la disciplina en el seno de las fuerzas armadas y, en
consecuencia, deben limitarse a delitos estrictamente militares. “
No ha sido fácil para los familiares de las victimas de desapariciones y
ejecuciones ni para las victimas sobrevivientes de tortura persistir en su
justo reclamo ante todas las instancias nacionales e internacionales. Ha
sido una labor de largos años de repetidas negativas y retrocesos.
A pesar de eso, 31 años mas tarde la labor de las victimas, sus familiares,
abogados y organizaciones de derechos humanos continua, desafiando con su
perseverancia a la adversidad ante repetidos obstáculos.
“Amnistía Internacional continuará impulsando la búsqueda de
justicia.”
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Entrevista
con Viviana Díaz, Secretaria General de la Asociación de Detenidos
Desaparecidos
“Cualquier
chileno acusado de un delito está en la cárcel, Augusto Pinochet,
acusado de delitos de lesa humanidad, esta en su casa.”
¿Cuál era la situación en Chile durante los 70’?
Salvador Allende, primer presidente socialista en Chile, fue electo el 4
de Septiembre de 1970. A partir de allí, en Chile se dio un proceso de
cambio.
En los días previos al 11 de Septiembre de 1973 se sentía que algo iba a
suceder. Las políticas de Allende generaron reacciones en la derecha que
los llevaría a evitar que terminara su mandato. El golpe militar cambio
la historia de Chile.
¿Cuándo comenzaron las violaciones de derechos humanos?
El 11 de Septiembre comenzaron las detenciones indiscriminadas en todo el
país. Miles de detenidos fueron llevados a centros deportivos que habían
sido transformados en campos de concentración.
Ese mismo día se instauró el estado de sitio y el toque de queda, lo que
cambió la vida de todos los chilenos, y empezó a conocerse una práctica
nunca antes vista en el país: la “desaparición”. Los opositores políticos
que quedaban detenidos “desaparecían”. En muchos casos la detención
nunca fue reconocida y el Poder Judicial -- único poder del estado
que siguió funcionando después del golpe militar – pudo asumir una
actitud cómplice con la dictadura y rechazar los recursos de amparo que
se empezaron a interponer en los días posteriores al golpe.
¿Cuál fue la reacción de la sociedad chilena ante los arrestos
masivos, las “desapariciones”, las violaciones de derechos humanos?
A causa del terror que imperaba y el toque de queda era muy difícil dar a
conocer lo que se estaba viviendo.
Mi familia tenía vigilancia policial en la puerta de casa. Nos seguían a
donde íbamos porque buscaban a mi padre. En un momento todo se paralizó,
pero con la junta militar instaurada, la gente tuvo que volver a sus
trabajos, a sus estudios.
Solo manifestábamos los que estábamos en la búsqueda de nuestros
familiares, mientras recorríamos lugares para ver si ubicábamos a
nuestros seres queridos.
¿Crees que en ese momento la gente sabía de las violaciones de
derechos humanos?
Todos los chilenos fuimos testigos del bombardeo a la Moneda, de cómo las
fuerzas militares se apoderaron de Chile. Había una psicosis, si
encontraban literatura que consideraban peligrosa, había que quemarla,
había que destruir. Si te pillaban con eso, te podía costar la vida.
Fueron momentos muy duros, la gente se preocupaba por si misma.
Nadie creía que había gente que estaba “desapareciendo”, es muy difícil
de imaginar algo tan cruel. La gente fue llevada de su casa, de su lugar
de trabajo, en la presencia de testigos y después decían “nunca ha
sido detenido, no hay orden de detención”. Gracias a eso el poder
judicial no dio lugar a miles de órdenes de amparo y dejó a miles
de personas en la más completa indefensión.
¿Como reaccionó la comunidad internacional al ver las violaciones de
derechos humanos?
Chile ha sido un país privilegiado en cuanto a la preocupación
internacional. El golpe militar fue rechazado en casi todo el mundo. El
rol de la comunidad internacional fue importante a todo nivel. Naciones
Unidas crearon una comisión investigadora que quería venir a chile para
investigar los asesinatos, torturas y “desapariciones”. Decenas de países
abrieron sus puertas y acogieron a miles de refugiados.
Cuál fue la reacción de Pinochet ante la presión internacional?
Pinochet se rehusó a otorgar autorizaciones para que se entrara a Chile.
El hablaba de la campaña del “marxismo internacional”, una campaña
en contra de la junta militar.
¿Sentías que en algún momento se iba a hacer justicia, que el golpe
militar iba terminar?
Ninguno de nosotros imagino que esta dictadura iba a durar casi 17 años.
El golpe fue tan brutal, tan cruento, nos cambio la vida. Nosotros
comenzamos una peregrinación desde el momento en el que se llevaron a
nuestros seres queridos. Teníamos que luchar para salvar la vida de
nuestros familiares. El lema era “nuestra vida por la verdad”.
Cuando íbamos a los tribunales, nuestra convicción era que en algún
momento las cosas cambiarían. Luchábamos con la esperanza de que esto no
podía ser eterno.
¿Qué sentiste cuando Pinochet fue arrestado en Londres?
El 16 de Octubre de 1998 va a quedar grabado en mí. Cuando escuche la
noticia de que Pinochet estaba retenido en Londres sentí alegría y pena
de que mi madre no pudiera compartir la noticia, ella había fallecido un
año antes.
En esos 503 días se iniciaron jornadas inolvidables, nos llevo a pensar
que si era posible que Pinochet fuera juzgado y condenado. No nos
imaginamos que iba a volver a Chile a reírse del mundo entero.
Lo fundamental es que nuestra lucha no ha sido en vano. Después de la
detención de Pinochet ya nadie duda de la existencia de los desaparecidos
y que eso es responsabilidad de las fuerzas armadas chilenas.
¿Hay una deuda pendiente de los gobiernos civiles en la lucha por la
verdad y la justicia?
Ha faltado voluntad política de los gobiernos civiles para juzgar a
Pinochet. Los gobiernos civiles permitieron que llegara a ser senador
vitalicio, a pesar de toda la evidencia de violaciones de derechos humanos
en su contra.
¿Por qué crees que ocurrió esto?
No lo hacen porque la transición con los militares fue pactada, se les
garantizó que nunca ninguno iba a ser sometido a un proceso judicial. La
comunidad internacional continúa presionando pero el poder judicial
guarda en el escritorio todas las recomendaciones, incluyendo las
relacionadas con el decreto de amnistía.
¿Se han logrado algunos pasos positivos?¿Qué crees que va a ocurrir
en los próximos años?
Este es un tema que no va a terminar tan fácilmente, más de 1000
personas continúan “desaparecidas”. Los procesos están abiertos,
seguiremos tratando de evitar que la impunidad se constituya en el país.
Se requiere de mucha persistencia, siempre nos vemos enfrentados a
presiones para evitar que Pinochet sea condenado. Cualquier chileno
acusado de un delito esta en la cárcel, Augusto Pinochet, acusado de
delitos de lesa humanidad, crímenes que no prescriben y que no pueden ser
amnistiados, esta en su casa. El poder judicial debe finalmente cumplir
con su rol de administrar justicia y hacerlo en línea con sus
obligaciones nacionales e internacionales. Pinochet debe entregar la
información que tiene sobre los detenidos y desaparecidos. El olvido no
la a resolver el drama de las violaciones de derechos humanos.
Nosotros seguiremos luchando para alcanzar la verdad, lograr que se haga
justicia y para que se recupere la memoria histórica para educar a las
nuevas generaciones.
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