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Chile - Solidaridad con los Presos Políticos - Diciembre 2004 |
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De
mi consideración, En
mi calidad de militante socialista me dirijo a Ud. para, junto con
saludarlo, expresarle a través de ésta, lo que a continuación detallo. Desde
hace seis años laboro en la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Por
esas cosas de la vida, hace tres años fui elegido presidente del Sindicato
de Trabajadores, cuestión que dio comienzo a una áspera relación laboral
con el presidente de la Central, Arturo Martínez M.; ello, en virtud que
los intereses de los trabajadores, muchas veces se contravienen a los deseos
manifiestos de los que –por accidentes- se encuentran en representación
legal de la CUT; máxime, si estos se han caracterizado por tener hábitos
autoritarios que muchas veces rayan en prácticas dictatoriales como es el
caso de Arturo Martínez, quien, al verse impedido de aplicar sus políticas
abusivas y unilaterales, inició una rabiosa persecución en mi contra. El 10 de junio del año en curso correspondió renovación de directorio. Como se montara una dura máquina para impedir mi repostulación, dirigida por el presidente de la CUT, no me presenté a la reelección. Resultado: se eligió presidente a un compañero de militancia comunista y se paso, se le obligó a renunciar a las pocas horas de resultar electo. Junto con esto, también Arturo Martínez obligó a los demás trabajadores a renunciar al sindicato para así dejarlo morir so pena de ser despedidos. Mi oposición a tan brutal intervención encontró respuesta en otros pocos compañeros y, de acuerdo a las facultades que otorga la ley, reactivamos el sindicato. Al momento de darle a conocer al señor Martínez tal diligencia, y que, de acuerdo a la ley el cargo de presidente había recaído en mi persona, montó en cólera y profirió duros insultos como veladas amenazas en mi contra. Cuestión que en todo caso, no es nuevo si consideramos un comportamiento similar hace algunos años, con el también presidente del sindicato de la CUT y militante socialista Co. Héctor González, situación que, incluso, fue ventilada por la prensa de la época. Hace pocos días atrás, en un pretendido memorando -tn burdo como la redacción- me notifica por intermedio del vicepresidente y tesorero de l Central, ue se me traslada a cubrir labores de auxiliar -aseo y asistencia- desconociendo que, tal situación es, para los efectos legales del derecho laboral, una manifiesta práctica antisindical. Al no querer entender que debía rectificar esta orden unilateral y revanchista, me vi en la obligación de dirigirme a la oficina de la Inspección del Trabajo respectiva y denunciar esta conducta, para, de acuerdo a la ley, exigir una fiscalización. El señor fiscalizador se hizo presente y en mi presenci, cuando fuera notificado el señor Martínez de la diligencia, me insultó soezmente y me agredió físicamente intentando sacarme a golpes de su oficina, cuestión que avala el informe del señor fiscalizador; amenazándome además con las penas del infierno. Como interviniera el señor fiscalizador para tratar de poner cordura, las emprendió contra él, acusándolo hasta de ¡fascista!... (¿?) Creo que es justo señalar además que, debido al desorden económico de la CUT, y no obstante los cuantiosos recursos que fueran entregados por concepto de devolución de bienes, añadido a los aportes por el pago de las cuotas de las organizaciones afiliadas, los trabajadores sufren el rigor de la impuntualidad en los pagos por concepto de salarios, del pago de imposiciones y del pago de las deudas contraídas con la Caja de Compensación 18 de Septiembre. Con todo el daño que ello implica para los antecedentes económicos de cada uno de nosotros, puesto que esto ha significado que desde hace un tiempo a esta parte estamos identificados como deudores morosos en el DICOM. En estricto rigor, mi denuncia a un comportamiento determinado del presidente de la CUT obedece a que este señor, hace gárgaras con el respeto a los trabajadores cuando por la prensa se refiere a los empresarios. Y para colmo, se lo identifica como un destacado miembro del Comité Central del partido Socialista elegido democráticamente. Creo que, lo que está ocurriendo en la Central con un militante socialista, se riñe absolutamente con la declaración de principios del Partido y de sus fines y objetivos, cuales son, el velar por los derechos y el respeto hacia la clase trabajadora, manual e intelectual. En todo caso nada es nuevo en la actitud del señor Martínez, es sabido por los que más, que siempre ha mantenido relaciones autoritarias, soberbias, abusivas, y hostiles, producto de su compleja personalidad y reconocida ignorancia. No en vano desde el período de su mandato en la Central, decenas de trabajadores han desfilado como empleados o secretarias, al revés de sus antecesores, que privilegiaron una armónica relación laboral, ya que, entendieron, que cada trabajador, cada secretaria de la CUT ha sido, es y debe ser, un potencial y permanente colaborador del movimiento sindical. Me es por lo tanto un imperativo, dirigirme por su intermedio a esa mesa política, para que se puedan y deban hacer cumplir mecanismos de conducta y ética, para todos los militantes y más con aquellos que ostentan cargos o investiduras y que quedan expuestos a la sanción moral pública, exponiendo gratuitamente entre otras cosas la imagen del partido. Pongo en conocimiento de esa mesa directiva que dado los antecedentes, objetivos e irrefutables, he considerado pertinente hacer llegar el caso al Tribunal Supremo del partido Socialista, ya que, esta actitud, sumado a los antecedentes históricos que Arturo Martínez tiene en su corta militancia son una ve más, reprochables y altamente censurables y amerita largamente una ejemplar sanción. Esperando que el presente documento sea conocido por la Comisión Política en su sesión del lunes 13 de diciembre, se despide Mario
Bascuñán Riquelme
Señor
Guillermo Teillier De mi más alta consideración Junto con saludarlo me dirijo a Ud. para poner en conocimiento de su partido de lo que a continuación más abajo señalo: Para nadie en la opinión pública que haya sido testigo de los acontecimientos sindicales nacionales ocurrido en los últimos años, es un misterio que desde que se constituyera el Sinbdicato de trabajadores de la CUT en 1996, la relación laboral entre este y la directiva ha sido áspera. es así como desde la constitución misma, varios han sido los intetos por hacerlo desaparecer y, durante el año en curso, en el mes de junio para ser más preciso, parecía haber llegado el mometo. En efecto, el 10 de junio del año e curso, se efectuó la elección que habría de elegir al nuevo dirigente por un mandato de dos años, en esta oportunidad salió electo el compañero Jaime Palma de filiación comunista. Hasta ahí todo parecía normal, pero a instancias del dirigente nacional Guillermo Salinas, se reunió con el personal de la CUT identificados como militantes comunistas más el señor Claudio Catalán, también identificado como militante PC y ,coincidentemente, se produce ua renuncia masiva al sindicato de los antes señalados, más el personal identificado con el presidente de la Central, poniendo fin, de este modo, a una organiación que era capaz de coordinar las demandas más inmediatas pero simples de los trabajadores de la CUT. Esta intervención brutal e innecesaria, fue rechazada por un grupo de trabajadores que aunque minoritario, conocedores de la decencia y responsabilidad, optaron por reactivar el sindicato e un proceso legal y justo, como consta en los antecedentes de la Inspección del Trabajo. Y una vez más se me encomendó la tarea de estar al frente del sindicato. Sin embargo, una vez conocido la reconstitución de la organización, en varios dirigentes la idea no cayó bien, particularmente en los consejeros de la lista de Martínez y del tesorero nacional Guillermo Salinas V. A partir de ese momento, comenzó un proceso de persecusión sistemática en mi contra y hace pocos días me fue comunicado por el tesorero en cuestión, que se me cambiaba de labores de recepción, por el cumplimiento de tareas de aseo y otros, en circunstancias que, por mandato del estatuto al tesorero no le corresponde entrometerse en los asuntos de administración, y para más la solicitud es una acción ilegal. En todo caso es vox populi que éste sirve más a la causa de Arturo Martínez que a la dela CUT. Ante mi negativa respaldado por razones legales y por tanto exigible al cumplimiento que demanda la ley, me vi en la obligación de hacer la denuncia en la Inspección del Trabajo, desde donde se nombró un fiscalizador que notificó al presidnete de la CUT de la práctica antisindical y que se me debía reincorporar a la labor que vengo manteniendo por esdpacio de cuatro años. Quizá Ud, señor Secretario, sabrá ahora por estas líneas, que cuando se hiciera presente el Inspector del Trabajo para fiscaliar y se le notificara a Martínez de la sanción producto de su falta, reaccionó -en presencia del fiscalizador-, con insultos de grueso calibre y me agredió físicamente, de esto consta en el informe que emitió la Inspección del Trabajo y que para su constatación acompaño copia. Es de suma importancia entonces, saber si el Partido Comunista y sus dirigentes sindicales comparten este descriterio que, a todas luces, es un exceso y despropósito. Aunque convengo, este no es un emplazamiento ni a la conducta del Partido ni a su representación sindical, sino más bien, es un llamado a evitar conductas de personajes que invisten un cargo de rperesentación popular y que ponen en riego ante la opinión pública, los valores y compromisos de determinados partidos. Aclaro que me llama poderosamente la atención que un individuo indentificado con el partido de L. E. Recabarren, padre de la organización popular y sindical, no se compadezca con la declaración de principios de esa colectividad, con su historia y compromisos permanentes por la reivindicación de los trabajadores, y se transforme en uno más de aquellos que son la antítesis del respeto a las normas establecidas en la ley laboral, eternos patrocinadores de la violación a los derechos más esenciales de los trabajadores y principales instigadores del cruento golpe de Estado que hace treinta años castyigara de la manera más brutal a los vastos sectores populares. ¿Quién más en el PC, aparte del señor Salinas respalda esta práctica tan mediocre y deleznable? ¿por qué puede ser mala la existencia de un sindicato en la CUT y no en una empresa? Me consta, porque me lo han hecho saber, que muchos dirigentes sindicales comunistas están conmigo. No por la persona, sino con la causa que defiendo. Sabedores ellos de la importancia del respeto a las personas, me han entregado diversas manifestaciones de solidaridad y vaya para ellos mi reconocimiento y gratitud. Es por tanto imperativo aclarar el rol y la actitud del señor Salinas. Sería lamentable que siguiera en esta vorágine de amenazas y amedrentamiento. La actitud demostrada por este señor no se compadece con el compromiso histórico que ha tenido cada uno de los dirigentes sindicales y políticos del Partido Comunista, por lo que sería más que censurable que lo expuesto en esta carta o fuera considerado como un elemento de juicios objetivos, y sujeto, por lo menos, a la investigación de su veracidad. Sólo me cabe agregar, que los dobles estándares jamás han sido tolerados en el movimiento sindical, y que aquellos que se comportan desafiando la voluntad popular, tarde o temprano terminan al descubierto y finalmente castigados. Sin más se despide atentamente Mario
Bascuñán Riquelme Fotografía: Fernando González Olivares |
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solidaridadchile@yahoo.com |
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