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Chile - Agosto 2010 |
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por Rayco García Alguien que te diga que no quiere su felicidad, o miente o no quiere vivir. Muchos dirán que quieren la felicidad de otros; pero se olvidan de que eso les hace a ellos mismos felices. El más claro ejemplo se da con la muerte. ¿Por qué lloran esas personas que llenan un entierro? Por los que siguen en vida; principalmente por ellos mismos. Decir lo contrario es intentar engañar, pues que sepamos, los muertos no sufren. Hacemos bien en mirar por nosotros mismos como individuos; es lo mejor para nosotros y para los que nos rodean. ¿Por qué entonces la especie humana se cuida tan poco y se autodestruye tanto? Por falta de sentido. Esto cambiará cuando se acepte ese sin sentido de la vida con una sincera sonrisa. Siempre podemos inventar un sentido, pero eso no hará más que seguir evitando la realidad, por muy buenas intenciones que se tengan. Hay un sentido, pero ese sentido no es individual, el sentido de nuestra especie y de lo que nos rodea en conjunto es evolucionar. ¿Qué sentido tiene eso para un individuo? Ninguno. Él sólo aporta una parte dispensable al sentido común del Todo. De ahí que el “sentido común” individual no exista. Por lo tanto nos queda disfrutar de cada segundo de nuestra existencia sin sentido; no necesitamos un sentido, sólo necesitamos ser conscientes de ello. Será entonces cuando sonrías a la nada, te iluminarás y reirás con el sentido común; formando parte de él. Y La Nada se convertirá en El Todo. Absoluto Una ves entendido esto, reparamos en que el Yo realmente no existe, sin su entorno es nada; lo que le rodea le da identidad. Confiamos demasiado en las palabras, las hacemos nuestra realidad, pero no son más que etiquetas inventadas que nos sirven para comunicarnos. La realidad no es definible, no es abarcable en un espacio-tiempo infinito que nos rodea. Podemos decir que después del espacio está el no-espacio; pero esto es falso. El todo no se puede dividir; sólo podemos jugar con nuestro prisma a que lo hacemos y poner etiquetas a sus partes para darles un orden. Esto puede parecer caótico; negativo, pesimista; nada existe como pensamos que existe; todo es falso. ¿Y qué? ¿Qué opinamos de la vida de un águila? Nada. Simplemente observamos sonriendo y muchas veces decimos: me gustaría ser un águila. ¿Y qué sentido tiene un águila en la vida? ¿Cuál es su finalidad? ¿Qué realidad define su forma de comunicarse? ¿Qué entiende de cuanto le rodea? … Las cosas no son como un águila las ve, no son como un humano las ve. ¿Qué tiene de caótico eso? Nada. Todo tiene un orden, pero nosotros no lo vemos; eso es aceptar la realidad; somos parte de ello y con ello deberíamos deleitarnos segundo a segundo; a ello se le puede etiquetar de amor. ¿Por qué no nos dedicamos a amar cuanto nos rodea sin querer hacerlo nuestro? Sin querer separarlo del todo para nosotros. Simplemente amarlo. Así se obtiene la felicidad que buscamos; empezando por nosotros mismos desde nuestro interior; haciéndolo fluir. Esto es vivir, esto es terminar con el problema existencial de la humanidad. Cuando los cimientos están débiles y tenemos una casa a medio hacer, lo más fácil es seguir elevándola, terminar de construirla, decorarla a nuestro antojo; pero los cimientos seguirán débiles. Es más difícil destruir la casa a medio hacer, fortalecer los cimientos, construirla en otro lado; de nosotros depende. En el segundo caso podemos solucionar el problema; en el primero sólo ocultarlo. Tenemos que destruir todo cuanto tenemos, todo ideal; ver que cualquier contraposición a una idea es igual de correcta (o incorrecta); olvidarnos de todo lo inculcado, empezar de cero y preguntarnos por qué; responderlo (en la medida de lo posible) con nuestra propia esencia sin prejuicios, y a partir de ahí caminar mirando por nosotros mismos, haciendo lo que realmente queremos hacer, respetando las ideas de los demás, sin dejar que estas nos manipulen. No es fácil hacer esto viviendo en sociedad, pero podemos hacer mucho por ello; tiene que ser ya, tu bienestar no tiene por qué esperar, destruye todo lo que te han inculcado, no intentes aparentar nada y vuelve a reconstruirlo todo tratando de ser sincero contigo mismo, tomando el camino que realmente quieres tomar. Aunque comiences caminando solo, si los cimientos están sanos, tarde o temprano podrás descansar en tu casa, acompañado en paz, sin más necesidades que las naturales. La teoría es muy sencilla; ¿pero cómo llevarla a la práctica? ¿Por qué es usual que los sabios en la teoría sean infelices en su manera práctica de llevar la vida? Creo conocer la respuesta: la soledad. Para ser sabio lo primero que hay que hacer es conocerse a uno mismo y para conocerse a uno mismo uno necesita estar solo. Estando solo se da cuenta de lo absurdo que se vuelve normalmente el individuo estando en masa, pierde capacidades propias para adquirir otras del grupo y para el grupo. El individuo al profundizar en su sabiduría puede terminar sin saber cómo volver, el grupo se percata siempre de los radicales, e instintivamente los rechazan. Lo distinto tiende a aislarse, pues no es identificable con el resto. ¿Y qué es un ser social aislado? Un infeliz, como norma general. Puede tener toda la sabiduría del mundo, pero si no tiene con quien compartirla, todo el mundo carece de sentido. Necesita de su alrededor, su cuerpo se lo pide; y al cuerpo le da igual si eres sabio o imbécil, sólo entiende de necesidades fisiológicas. ¿Cómo han superado esto ciertos sabios? En vez de desesperar por esa soledad, han aprendido a disfrutar de ella, a escucharse en silencio, a amarse a sí mismos, a no acumular rencor; en definitiva; a meditar hasta hallar la paz en el interior. Esto radia luz que tarde o temprano será captada por los que le rodean. Sin buscarlo terminan encontrando con quien compartir esa ilustración. Después de muertos son muchos los que iluminan al resto, pues en su momento la luz sólo molestaba; era demasiado fuerte. Lo primero es cubrir las necesidades fisiológicas propias; estas siempre tienen que primar; por mucho que el humano trate de aparentar otra cosa, no es más que un animal. La razón humana no puede interferir en su origen, y así ha sido; en vez de crear una armonía entre el instinto y la razón se han separado las cosas, dándoles la etiqueta de bueno y malo. También es imposible separarnos de nuestra parte moral estando en sociedad, pero sí tenemos que percatarnos de que tal moral es falsa, otro invento humano para dar orden. Este invento puede ser positivo, pues la gente tenderá más a actuar bien, pero el problema está en que lo que para unos puede ser bueno para otros puede ser malo. Finalmente el concepto del bien y mal termina siendo más negativo que positivo para la especie, pues se antepone lo que piensa la comunidad a lo que piensa el individuo. En principio esto puede parecer más justo, pues parece que se hace lo que la mayoría quiere, pero cuando hay una masa ya se sabe que la masa hace lo que tiene que hacer; la masa es sumisa, y actúa como el amo dice que hay que actuar; se nos educa para que seamos buenos memorizando, imitando, trabajando en grupo, manipulando. Desde que un individuo nace, su alrededor hace lo posible por que ese individuo haga las cosas como en su cultura se ha determinado que tiene que hacerse. ¿Quiénes son los amos? La masa siempre contesta a esto que los amos son los políticos, los que están en el poder. Así se libran de toda culpa. Pero esto dista mucho de ser cierto; los que están en el poder son esclavos más acomodados que otros. En la pirámide los hay con más privilegio y con menos, pero todos dependen de la naturaleza. A menor escala es lo mismo, todos dependemos de lo que nos rodea de una manera u otra; esto es aplicable a todo lo demás. Ese es el amo, no tiene personalidad, es la propia dependencia lo que lo mueve todo, los envenenadores (lo sepan o no), creadores de falsas dependencias antinaturales son aquellos que prohíben y obligan en maleficio de la comunidad, el podrido fruto es una necesidad que se adueña de nosotros cuando la convertimos en real y la pasamos de mano en mano. Venimos de nuevo a confiar demasiado en las palabras; el individuo amo también depende del individuo sumiso, por lo tanto no es amo. El político sin el pueblo no puede gobernar; la responsabilidad de la política que se de en un pueblo es tanto de los políticos como del propio pueblo. Esto desde la visión del bien y del mal no se ve, ya que se supone que la masa por ser estúpida no tiene culpa. Mirando las cosas desde lo positivo y negativo, si un individuo tiene una dependencia antinatural (la dependencia que adquiere en masa, siendo esta más negativa que positiva para si mismo), nadie más que él mismo termina siendo culpable, ya que con el tiempo todos podemos alejarnos de la masa lo suficiente como para darnos cuenta de ello. Que actuemos o no depende de nosotros; decidimos cuántos círculos que nos rodean nos van a limitar, de cuántos vamos a depender; pero en realidad sólo dependemos de una necesidad; fisiológica. ¿Cómo primar las necesidades fisiológicas sin dejar de lado las sociológicas? (que en parte son también fisiológicas, ya que uno, como ya hemos dicho, sin su entorno no es nada). Esto puede ser duro, porque los que te rodean a veces no te comprenden; la incomprensión debería de dar lugar a un interés mayor por comprender, pero para muchos es más fácil atacar. ¿Por qué muchas veces atacamos a quien no comprendemos? Cuando no comprendemos a alguien es porque piensa distinto que nosotros; ello en principio no debería de suponernos un problema si no nos afecta directamente, pero muchas veces sí nos supone un problema, pues nuestra parte social nos impulsa a eliminar lo que creemos negativo para el grupo. Se pueden crear conflictos irreparables donde la única solución es variar el entorno directo o atacar a la otra persona. Atacar a la otra persona casi siempre suele ser contraproducente, pero en ocasiones es necesario; variar nuestro entorno directo no nos resulta fácil, pero siempre será más difícil y antinatural variar nuestro interior en contra de su propio beneficio. Cierta falsedad en relación a nuestro entorno y represión de nuestros instintos es una combinación obligatoria para vivir bien en sociedad; es el precio a pagar, pero nosotros decidimos la cantidad. ¿Qué necesitamos para ser felices? Por supuesto no hay fórmulas mágicas, pero en general todos necesitamos lo mismo, aunque podamos sustituir ciertas necesidades por otras. Ante todo hay que tener claro que la felicidad no es un fin; la finalidad de la vida es la muerte. El error es fijarse metas para obtener la felicidad; la felicidad ha de ser el estado más usado para vivir. ¿Cómo llegar a tal estado? A parte de las necesidades básicas como comer, dormir, etc. necesitamos cubrir otras necesidades también muy importantes: dar y recibir sentimientos y emociones. Las emociones son espontáneas (las filtramos poco mediante el cerebro). Los sentimientos son más pensados y más difíciles de expresar. Sentimientos y emociones se complementan; las reacciones electroquímicas que se producen en nuestro interior van a determinar el grado positivo o negativo de emociones y sentimientos. Tales reacciones químicas en parte nos vienen por herencia, en parte nos la crea nuestro entorno, pero sobre todo las creamos nosotros mismos centrando nuestra atención de una u otra manera. Así que lo primero es centrar nuestra atención en nuestras reacciones internas, averiguar el origen y obrar en consecuencia para que varíen. Lo más importante es fijar nuestra atención de una manera positiva; esto parece más que lógico, incluso absurdo decirlo, pero la realidad es que solemos centrar nuestra atención en las carencias, por ello mismo, porque no lo tenemos; lo que tenemos con el tiempo pierde el valor, hasta que lo perdemos y volvemos a no tenerlo para desearlo. Es importante valorar lo que nos gusta y tenemos, potenciándolo. ¿Para qué perder el tiempo centrándonos en lo que no tenemos si no estamos potenciando lo que sí tenemos? Todas las acciones nos generan sentimientos, tras las experimentación veremos qué es lo que nos beneficia potenciar y qué es lo que debemos evitar; este estudio hay que hacerlo a largo plazo, pues lo que en principio nos puede ser fastidioso, como por ejemplo hacer ejercicio, con el tiempo nos puede venir de maravilla una vez adaptamos al cuerpo; evidentemente las acciones saludables casi siempre nos serán más positivas que negativas y viceversa, aunque en ocasiones las experiencias no saludables a corto plazo nos parecen las más placenteras, a largo plazo solemos comprobar que nos aportan más negativo que positivo. Toda valoración lleva su tiempo. Tras potenciar, el siguiente paso es compartir sentimientos y emociones con empatía. Un ejemplo: potenciar mis sentimientos es lo que he hecho con estas letras y las comparto contigo que las lees. Cada persona tendrá sus preferencias del medio más adecuado para expresar y transmitir; lo importantes es hacerlo sin esperar nada a cambio, hacerlo por uno mismo, porque hacerlo nos llena. Si esperamos obtener algo a cambio ya nos estamos centrando en lo que no tenemos y utilizamos el medio para obtener algo. Tenemos que expresar nuestros sentimientos a las personas, en vez de utilizar a las personas para que nos aporten un sentimiento; potenciar lo positivo para minimizar los negativo y afrontarlo, midiendo nuestras relaciones y obrando en consecuencia, tomando lo que nos acontece como un placer, una enseñanza o ambas cosas No todo es paz, también necesitamos luchar. No todo es amor, también necesitamos odiar, pues sin opuesto no hay opuesto, no hemos de olvidar esto. Parece claro que el hombre viene del mono, pero ¿hacia dónde va? Parece que hacia el robot, pues ahora estamos entre el humano (seguimos siendo animales creados naturalmente) y el “replicante”, creado artificialmente desde una base creada naturalmente en un entorno natural; hasta llegar a un estado no animal, que se dará cuando se logre crear la vida artificialmente desde una base artificial en un entorno artificial. Así lo natural mutará a lo artificial y se adaptará el medio al humano y no como hasta ahora el humano al medio (que sepamos variar el medio no quiere decir que sepamos hacer que se adapte a nosotros). Tiene que llover mucho aún, pero los llamados humanos desde su mal llamado planeta tierra no van desencaminados en su visión de futuro ficticio. Tenemos que cuidar nuestra naturaleza, es nuestra madre, pero sin olvidar que en el futuro dejaremos el seno materno para crearnos nuestra propia vida. Lo natural mutará a lo artificial. Al final tendremos que seguir hacia delante con nuestra madre muerta. El sexo juega un papel fundamental en nuestras vidas; aunque es de segundo orden (sin el sexo no morimos), no deja de ser una necesidad fisiológica. Muchos intentan negar esta necesidad; esto viene a ser como negarse a reír; algunos pueden negarse el placer de reír ocultando sus dientes, pero a nadie van a engañar, todos sabemos que de vez en cuando desean hacerlo, su cuerpo les pedirá la risa una y otra vez; el sexo con precaución es positivo para todos, riamos pues, ¿Por qué negarlo?, ¿por qué no hacer de él lo que es?, algo natural que deberíamos de practicar habitualmente por el bien de la comunidad. Precisamente en contra de este bien se forma todo tipo de violencia. Antes, el sexo en los simios, que sepamos, se reducía casi siempre a la reproducción; para que un macho tuviera una alta probabilidad de reproducirse necesitaba estar por encima en la jerarquía de un determinado territorio; el resultado era, lógicamente, violencia en la comunidad. Hasta que aparece el Bonobo (comparte aproximadamente el 98% de nuestro perfil genético, más que el chimpancé según teorías); el sexo se convierte en algo de lo que todos los integrantes de una comunidad pueden disfrutar; así se termina la competencia entre machos (sigue existiendo pero rara vez termina con violencia), existe como habitual la bisexualidad, las crías se inician en la sexualidad a una edad temprana, las hembras adolescentes se van a otras comunidades para evitar los problemas derivados de la endogamia (entre los componentes de una misma familia no existe gran atracción sexual), en general reina la paz. Las hembras dominan a los machos casi siempre sin violencia (aunque son menos fuertes físicamente, están más unidas). La jerarquía beneficia más a las crías, las cuales son cuidadas por todas las hembras (a veces también por los machos), y perjudica menos a la comunidad. Los bonobos eran nómadas, así evitaban luchar con otros simios en la guerra por los territorios. Hoy por hoy con la aparición de los humanos el territorio ya sí es un problema para los bonobos (actualmente se encuentran en el congo en riesgo de extinción); hoy por hoy seguimos con los mismos problemas (sexo, jerarquía y territorio) de los simios que supieron solucionar los bonobos; animales de los que deberíamos de aprender mucho. Por todo esto, yo desde aquí con estas letras, propongo un gran cambio en nuestra cultura, una evolución necesaria por el bien de la comunidad y la satisfacción individual de todos los integrantes, empezar por donde siempre se empieza, por unos pocos valientes con ganas de avanzar. Pasemos de la supervivencia de los más aptos al apoyo mutuo. Rompamos las limitaciones que no nos dejan vivir plenamente. No digo que seamos Bonobos, sino que utilicemos el sexo, la jerarquía y el territorio de una manera que sea positiva para todos. Este es el camino para terminar con la pobreza y la insatisfacción. Por aquí te invito a pasear, rompiendo muros, rompiendo escalones, rompiendo tabúes que no necesitamos, con la naturaleza sonriendo de testigo. ¿Te animas a pasear? Somos lo que somos por lo que antes de nosotros se ha acumulado y nos ha sido transmitido. ¿Qué sería un ser humano si fuera criado por monos? El resultado sería un ser más parecido a un mono que a un humano. El conocimiento es el que nos abre las puertas a la complejidad. Conocemos captando, imitando y asimilando; transmitimos el conocimiento mostrando, inculcando y explicando. Yo ahora estoy explicando algo de una manera subjetiva, la objetividad en un sujeto es simplemente imposible. Podemos captar lo mostrado en el marco del lenguaje. Desde la emoción hasta la acción se producen falseamientos. Por lo tanto, la captación es una manipulación (de nuestra propia subjetividad) de una emisión subjetiva limitada por el lenguaje. Queda claro entonces por qué me detengo tanto en reiterar explicaciones, la finalidad no es otra más que reducir tu manipulación. Cuando dos usos de razones se enfrentan, el uno tiende a llevar al otro a su campo de visión, el otro entonces se defiende atacando. Yo te estoy explicando mis pensamientos mediante lo que yo entiendo de las palabras que uso para ello; si quiero que me entiendas tengo que explicar bien qué entiendo por las palabras abstractas que uso. Tú, si lo que quieres es entenderme, primero tienes que intentar ver mi campo de visión desde el tuyo. En el caso de la dialéctica, el receptor primero tiene que preguntar al emisor qué entiende por las palabras abstractas que ha usado, después de asimilar esos conceptos es momento ya de empezar a captar con sentido, dejando claro al emisor lo que se ha entendido de tales palabras abstractas. Entonces el emisor, teniendo esto en cuenta, prosigue con la comunicación tratando también de ver el punto de vista del receptor desde el propio. En principio parece que este método es demasiado largo; todo lo contrario, es la única manera de hacer que la comunicación no se alargue hasta tal punto que se convierta en guerra por falta de entendimiento. Mostrar ------------------------------prisma emocional------------------------------------- Captar Inculcar ---------------------------------prisma social--------------------------------------- Imitar Explicar --------------------------------prisma racional------------------------------------ Asimilar Antes de nacer ya captamos con nuestros sentidos. En cuanto tenemos capacidad de imitar se nos comienza a educar con disciplina y permisividad. Finalmente aprendemos a asimilar, afirmando, negando y dudando con argumentos; este periodo es el más conflictivo, el principal motivo es la falta de coherencia entre los distintos prismas que se golpean entre sí interior y exteriormente. Con la permisividad no se soluciona el problema; se amplía el campo de libertad, pero ello también amplía el campo de conflicto. La sociedad ha de procurarse una educación que minimice el choque entre los distintos prismas que interactúan. La única manera es juntarlos y que estos se apoyen entre sí para combatir el conflicto entre todos, en vez de buscar hipotéticos culpables. Expresar (disfrutando)----------------------------caleidoscopio fractal---------------------------- Disfrutar (expresando) ¿Qué es el amor? Palabra abstracta que pretende reducir a una etiqueta un cúmulo de sentimientos que se producen en nuestro interior a causa de algo externo. No me cansaré de repetir que las palabras no definen una realidad, menos aún las palabras abstractas, pero son necesarias para la comunicación. Por ahí puedes escuchar todo tipo de palabrería que alimenta a la ignorancia; ideas que se ayudan de lo abstracto para que ningún argumento lógico pueda rebatir bases que ya de por sí no existen. Las etiquetas no sirven para definir realidades, sirven para ordenarnos las cosas (separarlas para posteriormente poder definirlas).Todo se reduce a un conjunto de reacciones electroquímicas que cuando son positivas para nuestro cuerpo le ponemos la etiqueta de amor, y cuando son negativas le ponemos la etiqueta de odio. Nos olvidamos de nuevo de que todo está unido (podemos sentir placer y dolor a la vez). Absolutamente todo. Por eso cuando queremos definir sus partes, nos confundimos, y no entendemos cómo el amor nos produce también odio. ¿Cómo algo puede producirnos sentimientos positivos y negativos a la vez? ¿Por qué nos centramos en las partes queriendo ver el conjunto (cúmulo)?. Evolucionemos, centrémonos en el conjunto para ver sus partes; por eso a veces se pasa tan rápido del amor al odio, porque primero nos centramos en unas partes, sin querer ver el resto, hasta que nos damos de bruces con el resto para negar aquello que sumábamos. Y sí, como todo, el amor tiene sus partes positivas y negativas, tenemos que aprender a ver todas las partes en conjunto, no centrarnos demasiado en ninguna parte por separado (tendiendo siempre a las partes positivas pero sin olvidar las negativas), pues ello nos haría descuidar el resto. Esto es ampliable a todo lo que nos acontece; centrarnos es ver desde todos los puntos de vistas posibles sin detenernos en ninguno. Se habla de tres tipos de amores que están mezclados entre sí; el fisiológico (sexual), psicológico (de aprecio) y el biológico (amor de madre). En contra tenemos los sentimientos negativos de celos, agobio y egoísmo, que son combatibles con la autonomía, confianza y altruismo. Está demostrado que mientras más amor plural e intenso sintamos, más felices o infelices seremos; dependerá de nuestro centro. Los sentimientos negativos siempre estarán en una relación de amor, pues estos también son parte de ese cúmulo, pero tenemos las armas para contraatacar (sinceridad, respeto y libertad). Aprendamos a confiar plenamente en nuestra artillería, para ello necesitamos confiar también en la capacidad de los demás, logrando ser realmente generosos con el amor, siendo capaces de sentirnos felices con la felicidad del amado aunque nosotros no seamos partícipes. Amar no es renunciar a nuestra propia y también querida individualidad, en vez de limitarla, el amor tiene que expandirla; ese es el amor del mutuo apoyo que tiene que saber derrotar al amor egoísta que reina. Ya va siendo hora.
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