Chile - Agosto 2010

 Portada


La otra sexualidad

Por la libre autodeterminación sexual

por Sofía Estelí Montoya y Eva Serna

“Si yo fuera mujer, tendría que empezar, por abrir del todo, el telón de fondo del mito virginal, y del hombre macho...” Un soldado subiendo hacia el podium. Con casco blanco, uniforme militar, tolete en mano y botas negras se impone con su presencia: el ceño fruncido y expresión desafiante. Poco a poco, conforme las notas se van haciendo melodía, el casco llega al piso y una melena dorada queda expuesta, el uniforme se desprende del cuerpo, dando lugar a una figura femenina, curvilínea, maquillada, con mirada lasciva y digna identidad...

El pasado 4 de enero, un show travesti abrió el telón y el diálogo en la mesa de la Otra Sexualidad. El anuncio del respeto que se merecen los otros amores. Apenas una rendija abierta al mundo tan diverso que ello/as nos presentaron. La Otra sexualidad, en el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, se encontró con la diversidad de luchas que vincularon sus esfuerzos para no dejarse ocultar, diluir y anular, como lo pretende el gobierno. Se lucha contra la ignorancia que se viste de homofobia y racismo. Que oculta los crímenes de odio, desprecia y reprime: estrategias que el gobierno utiliza muy bien para despojar de los logros obtenidos durante años y así seguir explotando.

El encuentro de la diversidad y el recuento de sus experiencias por los distintos caminos, logró la festiva autoafirmación: ¡Dignifiquemos la diversidad sexual. No dejemos que nos obliguen o dicten qué hacer con nuestros cuerpos, deseos y necesidades. Ya basta de lo establecido! La revolución la hacemos sí, con los obreros y campesinos, también con las luchas que desde siempre han estado ocultas, como es la de los indígenas, las trabajadoras sexuales, homosexuales, lesbianas, gays, transexuales, etcétera. Luchas por la libre autodeterminación, para el logro de una humanidad muy otra. Otra humanidad sin racismo y sin la anulación de la diversidad.

Como se publicó en el número anterior, las diversas luchas por la dignidad se niegan a que el capitalismo envenene nuestros sentidos, a que le ponga grilletes a nuestro cuerpo. Así, explicaron que es necesario identificar la doble moral, que se persigna frente a los y las diferentes mientras viola, veja, desprecia y destruye. Y luchar para que las causas que generan la explotación sexual, comercial e infantil se erradiquen. Pero éste no fue el punto final del diálogo.

Ellos, ellas, ello/as también platicaron de lo que han logrado, de los sueños construidos en realidades, de la rabia que se manifiesta en su protesta de lucha.

Sembrando la lucha del otro amor

La resistencia de los otros amores tiene muchas trincheras, sueños, preocupaciones y esperanzas. En los stands donde se ubicaron encontramos folletos, talleres, círculos de diálogo, así como condones, música, baile, alegría y dignidad de ser lo que son, con la certeza de vivir con libertad, sin tener que pedir permiso a nadie. Los compañeros compartieron sus luchas y resistencias con un semblante enmarcado por la sonrisa y se daban chance de bromear sobre temas que son “mal vistos por la sociedad” pero que están impregnados en nuestra cultura de manera tan natural y familiar que parecería que no habría otra alternativa para el mundo que deseamos. Pero no es así, las diversas experiencias nos lo muestran.

El Colectivo Poliamor en México, del Distrito Federal, afirma que la revolución inicia desde la vida cotidiana, desde la manera de relacionarnos amorosa, emocional, afectivamente y que desde ahí se extienden nuestras relaciones de conciencia política, humana y social. Por lo que, de entrada, dicen No, a cualquier tipo de imposición. Le llaman “honestidad caníbal” a la revolución cotidiana de la afirmación personal, de la valentía para decir lo que queremos y podemos cambiar sin pasar por encima de la otra persona. “Nos interesa trabajar desde ahí: desde la revolución de la vida cotidiana ¿Realmente estoy respetando la libertad del otro ser humano con el que convivo?, ¿realmente cuando establezco una relación amorosa, soy honesto, me comunico?, ¿realmente hago un proyecto colectivo? Entonces el poliamor es eso. Primero darse cuenta que sí es posible enamorarse de más de una persona, pero que este amar implica una relación de honestidad porque si no, de otro modo, caeríamos en lo típico de la casa pequeña y la casa grande. Inclusive nos han enseñado que el hombre por ‘naturaleza’ puede y es infiel, y que las mujeres están como ‘resignadas’ y entienden su ‘situación histórica’. Nosotros creemos, de entrada, que los celos, la infidelidad y este afán polígamo, no es un asunto natural. Más bien hay un proyecto político que subyace importantísimo en el mirar al otro, a la otra. Tampoco significa que el poliamor sea una panacea, sea una nueva alternativa mejor, sea como la neta para llegar a amar alguien. De entrada, el cuestionamiento que nosotros hacemos a las imposiciones, permite que teórica y prácticamente desmenucemos las relaciones cotidianas, pero que si nos damos cuenta en esta experiencia, que lo nuestro es la monogamia, que lo nuestro es la relación como está conformada heterosexualmente, por supuesto que son bienvenidos. Lo importante es la claridad, es la toma de conciencia, no nada más el devenir histórico de así es y ni modo”.

También comentaron que tienen varios proyectos a los que les han dado vida. De principio, una radio por Internet que ya tiene un año y medio, que ha funcionado de manera muy interesante porque no solamente se habla del poliamor, sino que también se tocan temas como el amor libre, las otras formas de convivencia erótica, amorosa, genérica: “Tenemos tres ejes estructurales: contra el racismo, contra el especismo, contra el sexismo. Y de ahí se derivan una serie de trabajos que los difundimos por medio del programa La casa de los mil cuartos”.

Los, las compañeras nos platicaron que realizan dos talleres: uno sobre los celos, y otro sobre el poliamor. El de celos lo han llevado a colonias populares, a auditorios, a espacios escolares: “Este es un proceso que los poliamorosos trabajamos en reversa, en lugar de los celos, aspiramos, anhelamos que exista la conversión, es decir; que tú en tu amor, en tu profunda entrega ante el otro veas que el otro está disfrutando, que el otro está viviendo una relación amorosa, afectiva con otra persona, en lugar de enojarte y decir: me desplazó”. Ese tipo de temáticas lo trabajan mezclando lo lúdico, lo literario y lo erótico. Con respecto al taller de poliamor, l@s compañer@s mostraron el abc del poliamor en su stand del Festival: “En este taller hacemos una des-construcción sobre el amor: ¿qué es el amor? Y vemos que las raíces históricas tienen que ver con este asunto de la media naranja, el mito platónico que ha agarrado unas raíces cristianas donde el amor se relaciona con sufrimiento, con sacrificio, con melodrama ¿Por qué el amor tiene que ser eso? ¿Por qué no podemos abrirnos a otras visiones? y entonces una de las claves es des-construir conceptos, vamos a tronarlos desde la raíz y vamos a tratar de construir otras alternativas”.

Además de ese trabajo, l@s poliamoros@s realizan tareas propias de La Otra Campaña, como la exigencia de liberación a nuestros compañeros presos políticos de Atenco: “Nosotros somos adherentes, estamos inscritos dentro del sector de la disidencia sexo genérica que lo componemos colectivos de lesbianas, transexuales, poliamorosos. Luchamos por la libertad y la igualdad en el trabajo de mujeres, el trabajo de salud, porque entendemos que el proceso poliamoroso lleva varios caminos, según los contextos en donde estés. Desde que empezó La Otra Campaña, hemos estado cerca de otros trabajos, siguiéndolos”. Así es como el Colectivo Poliamor en México trabaja con una honestidad muy otra, herramienta necesaria para transformar el mundo.

Por su parte, Brenda, compañera gay integrante del Espacio Kultural La Karakola platicó que ha encontrado un lugar dentro de este colectivo, que considera que a través del arte y la cultura es como podemos, más que enfrentar, atravesar la situación de oscuridad y de guerra que existe en el mundo. Brenda no sólo está en la marcha del orgullo gay o no sólo está exigiendo derechos sexuales y de espacios para la gente que tiene otra identidad sexual: “Mi lucha cotidiana es que con o sin una apariencia de niña, a mí me gusta que la gente reconozca que soy gay, que estoy muy orgulloso de ser homosexual, pero que no estoy únicamente clavado en esto”. A mí me encanta ir a mi trabajo, me encanta estar con mis compañeros, con mi familia, con mis amigos, subirme a un micro, etcétera, y tratar de hacer un buen ánimo con la gente. No un ánimo de: ¡acépteme, qué no ve, qué le pasa! No, sino: aquí estamos luchando todos y todas. Compartió que en la lucha como otros amores, no solamente tiene que ver lo sexual, sino que también puede abarcar muchas otras cosas. Al mismo tiempo que ve la necesidad de promover los condones, es necesario luchar en contra de la guerra. Y desde la afirmación de la diversidad, desde la elección de su preferencia sexual luchar. “Por ejemplo, yo estoy preocupada por lo que pasó ayer mismo con los palestinos, lo que pasa en muchas partes del mundo, porque reconozco que también ésa es mi lucha y entonces ojalá que así lo viéramos, no sólo que luchamos por el reconocimiento gay, transgénero, de otros amores, sino que las otras luchas nos corresponden también. Me gustaría que la gente que discute por otras reivindicaciones, por el marxismo, el sindicalismo y etcétera, también considerara que lo otro y los otros también son su lucha y por eso estoy aquí”.

Entonces, ahondó, ella está en la búsqueda de poder vivir en ese otro mundo donde nos reconozcamos en nuestras luchas, que tomemos conciencia del dolor de lo que ocurre en otras partes del mundo, el dolor de los que no pueden estar aquí porque están presos: “no solamente presos políticos, sino en general de los que están presos y que pudieran estar transformando este mundo junto con nosotros, eso también es mi rabia”. En su espacio cultural, trabajan en red con colectivos de la Ciudad de México, del país, y de otras partes del mundo: “hace poco, con lo que pasó con el periodista en Irak, el que arrojó los zapatos a Bush, surgió  la idea en muchas partes del mundo de lanzar zapatos frente a las embajadas o de los consulados y de ahí nos fuimos a la embajada de los Estados Unidos a colocar zapatos en protesta y a favor del periodista que había sido detenido. Además, tenemos una okupa aquí en la Ciudad de México. El espacio físicamente se encuentra ahí en la glorieta de las Cibeles y un día pues tomamos la decisión de que ya no podíamos seguir pagando una renta, que ni siquiera teníamos el varo, y que existen muchos espacios públicos en poder del gobierno.

Entonces, pues nos metimos hace un poco más de dos años a okupar un espacio y ahí estamos trabajando”. Otra compañera adherente individual de La Otra Campaña compartió su postura de lucha desde la trinchera de la transexualidad, donde analiza el machismo invisible que se ejerce hacia los mismos hombres. Y desde su elección de ser mujer afirma: “La realidad es muy dura y a veces es más dura por el machismo, por la sociedad. Cuando los hombres puedan hablar libremente de sus preferencias sexuales sin temores, entonces va a revolucionar realmente esta sociedad”. Para ella, son tres temas los que no se platican abiertamente, por los prejuicios que les han inculcado desde pequeños, a los hombres: “los hombres violados, los castrados y los hombres maltratados por los esbirros de esta dictadura. Estos son los temores que hacen que toda la población siempre permanezca callada, silenciada. Son cosas que también les pasa a las mujeres, es cierto, pero para un hombre es mucho más difícil por el machismo.

Como dice un compañero: ‘los hombres son tan machos que hasta aguantan cuando les meten la verga a la fuerza’. Entonces, yo creo que todavía hay cosas que se callan, y la única manera de enfrentar estas cosas es perder el miedo a la represión, ser como soy y no tener miedo a las represalias. Entonces, mi lucha es que me traten como mujer, es todo lo que pido”. Por otro lado, el compañero Brahim, de la Red de Democracia y Sexualidad de Puebla, explicó que la lucha que ellos y ellas están llevando es en contra del gobierno de Puebla, ya que en la prevención de enfermedades venéreas, sobre todo, de VIH-SIDA, no se pueden hacer acciones simuladas. No sólo tiene que ver con repartir condones o folletos, sino que hay que llegar a las poblaciones más vulnerables: “Con hombres que tienen sexo con hombres, con las comunidades gay, con trabajadores y trabajadoras sexuales, hay que llegar con acciones muy concretas, que tienen que ver con las prácticas sexuales que tiene la gente. En una sociedad con doble moral, es más difícil hacer prevención... Por ejemplo, hombres casados, que tienen familia y que tienen prácticas sexuales con otros hombres... si esto se niega, si no se hace explícito se está transmitiendo el virus a otras personas. Eso ha generado que se feminice el VIH, o sea, que las mujeres, en sus propias camas, estén adquiriendo el virus. Entonces, ante eso, pues hay que hacer campañas de prevención muy fuertes, que tienen que ver también con apoderarnos de nuestro cuerpo.

Que las mujeres sean capaces de decirle a su pareja: No. Necesito que te hagas la prueba o que nos hagamos la prueba y necesito que usemos condones, no voy a permitir que decidas sobre mi cuerpo”. Puebla —dijo el compañero— es una sociedad con una doble moral muy fuerte. Es una de las ciudades con más moteles, con más negocios de comercio sexual, tanto casas de trabajo sexual como Table Dance. En Puebla, hay una dinámica oculta que está ocurriendo. Una de las acciones más urgentes que la Red trata de regular es la adquisición de condones en los lugares públicos como los baños de vapor, cines, moteles, hoteles, etcétera: “No nos tiene que importar si la gente va a coger al baño de vapor, ¡está bien! cada quien puede hacer de su cola lo que quiera. El asunto aquí es más bien que tenemos que decirle a la gente eso: que no hay bronca, pero que lo haga bien, que lo haga con responsabilidad. Nada más”.

Otra exigencia que es imprescindible no perder de vista, es la lucha por hacer que las medicinas antiretrovirales sean de uso público, que el gobierno y las patentes no privaticen el medicamento, la salud depende de ello. “Es una exigencia nacional, tiene que ver con que nosotros tengamos las patentes de los tratamientos antiretrovirales. Y esa lucha es contra el capitalismo. No debemos permitir que las farmacéuticas tengan en sus manos las patentes de los medicamentos antiretrovirales. Se han hecho riquísimos en los últimos 25 años, obscenamente ricos, han sangrado a los pueblos y ha habido gobiernos como el nuestro que ha sido absolutamente sumiso ante eso, que incluso ha comprado antiretrovirales más caros que otras naciones”.

En Puebla, como en otras partes de la República, reunidos con la Red de Trabajadoras Sexuales, lograron disminuir un cincuenta por ciento el costo de casi todos los retrovirales hasta el año 2012, pero plantean que es necesario, imprescindible, no soltar esa lucha, es necesario garantizar el acceso público a los medicamentos antirretrovirales genéricos intercambiables. El crisol en la lucha de los otros amores es muy amplio, no es sólo por la aceptación, sino que también cada elección en la diversidad implica ir contra el sistema capitalista. Así pues, es necesario hacer evidente la diversidad sexual y luchar por hacer accesible y pública la salud de todos, todas y todo/as. Sembrar la lucha del otro amor es una tarea que todos y todas tenemos, es luchar en contra de la exclusión que embrutece nuestros sentidos, pero también es aceptar esas diferencias dentro de nuestras propias organizaciones, colectivos, grupos y cotidianeidad. Es permitir que la lucha se fortalezca con las diferencias que nos hacen humanos y humanas organizadas y rebeldes.

¡La esquina es de quien la trabaja!

L@s trabajador@s sexuales no son mercancías del capitalismo,  su trabajo es tan digno y libre como cualquier otro que se defiende. La resistencia de ell@s es un ejemplo contundente de la lucha contra la discriminación pues transforman con su experiencia el papel de víctimas que el Estado y la sociedad estigmatizamos por ignorancia. Al estar organizad@s no sólo exigen que sean llamad@s trabajador@s sexuales, sino que también van construyendo alternativas de mundos a partir de sus propios recursos, sin depender de las migajas del gobierno: clínicas más humanas, análisis menos costosos o gratuitos, condones de a peso, redes de solidaridad que se tejen en diversos estados de la República.

Elloas han aprendido a extender su palabra hacia la sociedad para hacernos comprender que detrás de su trabajo hay personas concientes que luchan por la dignificación de laborar en donde elijan, sin ser mal vist@s por ello. Su experiencia en la lucha está abriendo caminos para transformar el mundo. L@s trabajador@s sexuales compartieron sus logros colectivos en el Festival y un camino más de lucha que es necesario retomar: Ello/as son sujetos, no víctimas, son compañero/as. En entrevista, desde su stand en el Lienzo Charro, una compa trabajadora sexual del Distrito Federal habló de su organización, mientras mostraba los diferentes productos que comparten voluntariamente para ampliar los placeres eróticos: “Nuestra organización lucha por mejores condiciones de trabajo y salud. Hacemos talleres para que las compañeras que intentan cuidarse de cualquier infección pues que se cuiden porque la salud vale mucho. Nosotras somos trabajadoras sexuales, entonces, pues luchamos mucho para que las compañeras pues también se sepan defender, sepan que no debe haber discriminaciones, que no debe haber extorsiones, pues luchar es la forma de que nos enfrentamos a la policía y hacemos varias organizaciones: dar guardias en los plantones, en diferentes lugares, salimos por ejemplo a Guadalajara, a Monterrey, a Veracruz. Las personas que nos ven organizadas al momento no creen, dicen que son puras mentiras, dicen que los engaña uno, pero cuando ellos ven todo el movimiento pues como que les gusta.

Les gusta y se unen con nosotras. Nosotras somos en el Distrito bastantes, pero nosotras vamos a apoyar a varias compañeras de diferentes lugares”. Lo/as trabajadore/as sexuales son promotore/as de salud, dan consultas en general, dan masajes, acupuntura, herbolaria, y un sinfín de apapachos. Además, casi todo/as están terminando sus estudios de secundaria y preparatoria. Reapropiándose la esquina, con tacón dorado, la compa Krisna, del colectivo Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, nos habló de sus logros como trabajadoras sexuales, quienes han decidido hacer suya la frase de “la esquina es de quien la trabaja” a través de organización y trabajos colectivos autónomos: “Les compartimos que una cooperativa bien cimentada se basa en ser horizontal, autogestiva, rotativa, sin que permitan que un partido político o funcionario público interfiera en las decisiones que cada grupo determine. Si bien es cierto que algunas cooperativas que pertenecían a esta red fueron cooptadas por el gobierno a través de dinero o cierta cantidad de condones que les entregan periódicamente o con la promesa de ocupar un cargo público en el Sensida, Inmujeres, Conapret, PRI, PRD, etcétera (al PAN no lo nombro porque, hoy por hoy, sigue siendo la Santa Inquisición, ése nunca nos ha pelado para algún puesto) esto nos ha llevado a consensuar con todas las cooperativas y grupos que convergen en la Red, que si esto vuelve a suceder serán expulsados o expulsadas inmediatamente de la Red Mexicana de Trabajo Sexual. Y no es que seamos radicales, pero hay que ser congruentes con lo que decimos y hacemos”.

Entre los logros de la Red: Tienen dos consultorios médicos para que las compañeras no tengan que ir cada ocho días al chequeo, sino que ellas vayan a donde quieran y no les cobren ni un solo peso. En los consultorios hay ginecólogos, colposcopistas, patólogos, urólogos. Y tienen pruebas de VIH, papanicolau, colposcopías y ahora orgullosamente electrocirugías, porque como nos comenta la compañero/a: “El virus del papiloma humano es la primer causa de enfermedad de nuestras mujeres y muchas mujeres quieren curarse. Pero ¿qué mujeres tienen tres mil o cinco mil pesos? Entonces, este es otro putazo que le dimos al gobierno”.

Krisna también habló de la campaña navideña que realizaron para el uso del condón Encanto, las tarjetas decían: “La Otra Campaña, la Campaña de Promoción del Uso del Condón, con el Sup disfruta la otra protección”. “Y muchos nos decían ¿esto qué tiene que ver con la navidad? Les dije: pues tiene que ver mucho, porque este condón surgió a partir del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ellos y ellas nos enseñaron que se podían hacer las cosas sin depender del gobierno. El condón Encanto nos ha costado, desde que empresas muy reconocidas que venden caro se nos echen en contra porque, desde 1995, está a un peso. Creo que es nada lo que cuesta y sí hemos logrado que varias compañeras ya no se infecten de SIDA o de otras enfermedades de transmisión sexual. El SIDA es un problema de salud compañeros y compañeras”. La lucha por la autodeterminación de la sexualidad es necesaria, nada con las leyes y propuestas del gobierno.

Los y las compañeroas de la Red Mexicana de Trabajo Sexual aseguraron “es muy importante seguir impulsando nuestro Programa Nacional de Lucha como adherentes a la Sexta Declaración y miembros de La Otra Campaña, tomar de todos ustedes sus luchas y hacerlas nuestras”. Y enfatizó: “Nosotros no estamos en La Otra Campaña para buscar clientes o sexo... No venimos a coger compañeros, venimos a solidarizarnos”.

El Festival como puente de encuentro

Para empezar, te ruego no confundir la Resistencia con la oposición política. La oposición no se opone al poder sino a un gobierno, y su forma lograda y completa es la de un partido de oposición; mientras que la resistencia, por definición (ahora sí), no puede ser un partido: no está hecha para gobernar a su vez, sino para... resistir. (Tomás Segovia. Alegatorio. México, 1996)

Durante los once días que duró el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, los y las asistentes encontraron un espacio para el diálogo. No se trató de una serie de conferencias académicas, fueron los y las compañeras de abajo, l@s que viven en resistencia y todos los días le van poniendo un granito de arena a la nueva playa que se mira en el horizonte, los y las que le dieron vida a este encuentro. En el Lienzo Charro, en Oventik y en Cideci se veían caminar, de un lado a otro, a los y las compañeras en busca de l@s otr@s. Los, las y loas compañeroas que hablaron sobre los otros amores y el trabajo sexual, compartieron lo que les dejó este Festival que demostró que, de por sí, el mundo está construido por muchos mundos, nomás que el capitalismo se empeña en negarlos. L@s compañer@s poliamoros@s vivieron el Festival de la Digna Rabia de la siguiente manera: “Primero nos decían: ¿Ustedes caben en un festival así? ¿Caben cuando existe la urgencia de la liberación de los presos, o los problemas de tal comunidad, o de tal situación, o estas demandas de justicia que son aquí y ahora? Nos ayudó mucho el festival en esa comunicación, ese primer aprendizaje... donde reconocemos que todos y todas las luchas son importantes, y que tienen que caminar paralelamente y de la mano. Entonces, lo que nos permite de entrada este festival es conocernos y reconocernos. A lo mejor ya nos habíamos conocido en diferentes frentes, pero nunca nos habíamos compartido directamente... Este festival ha permitido esa posibilidad de que la gente se identifique, al conocer las propuestas, al conocer los trabajos. Inclusive eso mismo ha pasado en el grupo poliamor. Dentro del grupo poliamor habemos muchas posturas, hay algunas que no quieren saber, ni quieren vincular lo político con lo poliamor. Pero al estar aquí, los que han venido a trabajar, al conocerse y reconocerse, mirarse casi en el espejo, con otra persona, dicen: oye sí es cierto, porque resulta que como yo, que como el compañero bisexual, que con los compañeros de este lugar, estamos igual en la resistencia y estamos igual contra el poder. Entonces hay una identificación, hay un trabajo que está aventando piedritas, tirándole al gran muro muchas piedritas, ¡de tantas que un día se va a romper!”.

La compañera Brenda, del Espacio Kultural la Karakola también comentó: “Yo creo que de este Festival podemos esperar la retroalimentación y la posibilidad de sentir la esperanza... Hay colectivos que vienen desde rincones tan pequeños y apartados y  que muchos de nosotros ni siquiera los conocíamos y  no sabíamos que llevan cinco ó diez años trabajando. Entonces, ¿te imaginas lo que está pasando en estos lugares con toda esa gente que llega de sus colectivos y que recibe y se vincula con esos procesos? Esa es la expectativa que tenemos, primero la retroalimentación y, en segunda, el reconocimiento de lo que está pasando y que te da un empuje muy sano y bonito de decir: ¡claro que está ocurriendo algo!, ¡claro que ya está ocurriendo ese otro mundo!”. Un compañero más explicó: “Yo soy gay, vengo del estado de México, a una hora del Distrito Federal, y sobre el Festival pues, como habían dicho, es una fiesta, es un encuentro de la diversidad de todo mundo, pero no es cualquier fiesta, sino es para soñar un sueño, hacer que las cosas pasen y pues es un camino, una dirección de transformar esta realidad que es como basura del capitalismo... Aprendí un buen de cosas de diversos países, de diversos lugares de donde viene la gente y que está haciendo su resistencia, que es lo más importante. Y creo que esto sirve para juntarnos, unirnos... en un momento bien específico donde es todo un caos y hay crisis y la gente está muy enojada, entonces una forma de conducirla es a través de la rabia, llamarlo como concepto rabia pero que no es una rabia, no es una simple rabia, ya tiene otros componentes que son dirigidos hacia el capitalismo, entonces el enemigo es el capitalismo y con dignidad y con rabia podemos transformar esto”.

La compañera trabajadora sexual de la Red de Trabajo Sexual en el DF también compartió su visión del Festival: “Lo veo bien, yo creo que al festival no le falta nada. Sabiéndonos organizar yo creo que no nos falta nada. Apoyarnos como compañeras, que si uno tiene un lugar, pues darle el lugar a los demás compañeros para que luchen. A nosotras no nos fue difícil venir porque Brigada Callejera siempre nos ha apoyado. Nosotras nos organizamos bien para venir aquí”. L@s compañer@s de Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, por su parte, comentaron: “Lo que esperamos de este Festival es que se haga mucho más visible lo que está pasando en Chiapas con las comunidades zapatistas, que sirva como un escudo protector. Por otro lado, amarrar relaciones con otros compañeros de otros estados, de otros grupos y la posibilidad de lanzar la idea al aire de la Asamblea Nacional de Adherentes que nos parece que urge. Sí haría falta con el Festival y con el pretexto del Festival amarrar esas relaciones y amarrar nuevos caminos con un programa de trabajo que estamos tratando de proponer los compañeros de CNUC,  feministas de Cihuatlatolli, las Cooperativas de la Red y Brigada Callejera para abrir en otros lugares la posibilidad del acompañamiento a trabajadoras y trabajadores sexuales. Con muchos asegures y muchos cuidados pero abriéndolo, abriendo caminos”.

La compa Elvira, por su parte, dice. “Lo que me gustó del festival fue reencontrar a personas que las conocía pero no sabía de su trabajo, ahí cada quien expuso lo que hacía, cómo lo hacía. Fue tan bonita esa parte que anteriormente no se había visto. Otros encuentros a nivel nacional o internacional, habían sido en hoteles de cinco estrellas con gente que no tenía la menor idea del trabajo de los de abajo, del trabajo de base, del trabajo que cada quien hacemos con nuestro dinero. Y que lo hacen con un chingo de esfuerzo, no solamente por la lana, sino por todos los topes que te ponen. Porque, cuando alguien ve que no dependes del gobierno, que no estás pide y pide chiche, están chingue y chingue, no trabajan pero no te dejan trabajar. Esa parte fue muy bonito ver. Otros que no los conocía y pues nos conocimos, intercambiamos experiencias”. De esta manera, el Festival fue un gran puente  de encuentros, de resistencias, de luchas, de dignas rabias, de solidaridades. Fue la semilla de la esperanza que todos, todas y todo/as nos llevamos a nuestros lugares para seguirla rociando con la resistencia cotidiana.

En este gran diálogo entre las organizaciones, grupos, colectivos e individuos quedaron más claras nuestras diferencias, pero sobre todo, quedó manifiesta la lucha que nos une: contra el capitalismo. El Subcomandante Insurgente Marcos, en el texto “Siete piezas del rompecabezas mundial”, de junio de 1997, escribió: “La aparente infalibilidad de la globalización choca con la terca desobediencia de la realidad. Al mismo tiempo que el neoliberalismo lleva adelante su guerra mundial, en todo el planeta se van formando grupos de inconformes, núcleos de rebeldes. El imperio de las bolsas financieras enfrenta la rebeldía de las bolsas de resistencia. Sí, bolsas. De todos los tamaños, de diferentes colores, de las formas más variadas. Su única semejanza es su resistirse al ‘nuevo orden mundial’ y al crimen contra la humanidad que conlleva la guerra neoliberal”.

El Festival fue pues, el extender esas bolsas, conocerlas, platicarlas y juntarlas para caminar en el mismo sendero que nos llevará hacia el Plan Nacional de Lucha, un Plan Nacional de Lucha que contenga a los Otros Amores como parte fundamental de ese nuevo mundo que todos, todas y todo/as deseamos.

(*) Revista Rebeldía http://revistarebeldia.org/