Más del 40 por ciento de la población de Lota vive en la pobreza.
La comuna cuenta con el mayor número de beneficiarios de los
programas de empleo de la VIII Región: 3.600 trabajadores. Los cupos
los genera la Corporación Nacional Forestal, el Programa de Empleo
con Apoyo Fiscal, el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU) y el
ministerio del Trabajo, entre otros. Lota aún no dispone de un plan
de desarrollo y cerca de 35.000 millones de pesos han permitido a
las autoridades apenas contener el desempleo en torno al 15,2 por
ciento, el más alto del país. "Si el gobierno llega a cerrar los
programas de empleo de emergencia en Lota va a haber una gran
explosión social", dice el concejal comunista y ex dirigente minero
Víctor Tiznado Césped. A la alta cesantía se suma la nula inversión.
"La reconversión laboral fue un fracaso. El error más grande que
pudo haber cometido el gobierno fue cerrar la mina del carbón",
agrega.
La Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) destina más de
2.300 millones de pesos al pago del salario mínimo de los PMU de
Lota. Los trabajadores de los programas de generación de empleo (PGE)
y Fuerza de Mujer reciben mucho menos del sueldo mínimo. Jorge
Salgado, dirigente del Sindicato Renacer de Lota, señala: "Queremos
un rediseño de los programas de empleo, un bono extra de 25.000
pesos. No podemos seguir viviendo así". El gobierno comprometió
recursos por 29.000 millones, pero, según el municipio, los dineros
no llegan por supuestas trabas de la Corfo. Pero los recursos se
destinarán para "más empleos de emergencia" y "la ejecución de
proyectos viales y de infraestructura". Para Alejandro Roa,
presidente de la Cámara de Comercio y Turismo de Lota, "la ciudad
prácticamente no cuenta con inversiones. Sin los programas de
mejoramiento urbano Lota se muere", dice.
Industrializar e invertir
Pobreza y marginalidad empujan a muchas mujeres a buscar trabajo,
pero la mayoría no posee estudios superiores ni capacitación. En
Lota hay áreas industriales abandonadas, como las ex instalaciones
de Enacar donde se intentó construir un parque industrial.
Actualmente está casi completamente abandonado. Víctor López Muñoz,
presidente del Sindicato Solidaridad de Lota -ex Sindicato Nº1 de
Empleados del Carbón-, dice que "la esperanza de Lota siempre ha
sido industrializarse, tener empresas para acceder a un trabajo
estable. Ojalá industrializar la costa. Hay caletas de pescadores
productivas que hoy trabajan a menos de media máquina. Le explicamos
nuestra situación al presidente de la Cámara de Diputados, Antonio
Leal. Queremos una pensión para los ex trabajadores de Enacar. Acá
la cesantía no baja del 22 por ciento, según nuestros cálculos.
Muchos viven de allegados. No se ha hecho hincapié en mejorar el
plano regulador. El gobierno debiera intervenir en los terrenos que
las forestales compraron a precio de huevo durante la dictadura.
Allí se podría hacer un parque industrial. Pero nada de eso está en
la mente del gobierno. La propia CUT no ha sido capaz de
representarnos fuertemente", dice. Nos dicen que los sueldos de los
programas de emergencia son tan bajos que la mayoría accederá solo a
pensiones mínimas. "¿El Estado porqué no invierte? Enacar no ha
desaparecido, pero no hay voluntad. Nos dicen que la ley del Estado
empresario les impide invertir, ¿porqué no la modifican?", se
pregunta Víctor López.
Muy temprano, en la plaza de Lota, sólo se pueden ver obreros
barriendo las hojas secas. "Acá no hay nada más que hacer. Es el
único trabajo que tenemos", nos dicen. Recuerdan con nostalgia que
Lota y Coronel, a mediados del siglo XIX, eran importantes enclaves
mineros. Se establecieron grandes empresarios como Matías Cousiño
Jorquera y Federico Schwager. Poco a poco, se comenzó a sacar carbón
de los mantos submarinos. Y a finales del siglo XIX, ya había un
ferrocarril entre Concepción y Lebu que ayudó a incorporar otras
minas como Lebu, Trongol y Curanilahue. Los mineros del carbón
debieron soportar condiciones de vida extremas, lo que generó una
fuerte identidad y organización: explotación laboral, casas
inadecuadas, hacinamiento, insalubridad, enfermedades, escasez de
establecimientos educacionales, arbitrariedades en el sistema de
pagos, accidentes, etcétera, se mantuvieron por más de un siglo.
Cesantía y plan de emergencia
El primer estallido obrero en Lota fue en 1854, seguido por otro
en 1859, y una huelga general de todos los yacimientos carboníferos
del golfo de Arauco, en 1920. Los sindicatos del carbón fueron unos
de los más combativos del país en el siglo XX. En diciembre de 1970,
a sólo un mes de haber asumido, el presidente Salvador Allende
estatizó las minas de carbón. En 1979, en plena dictadura militar,
comenzaron los despidos y el cierre de minas. El gobierno de
Patricio Aylwin aceleró ese proceso, que culminó con el cierre
definitivo en 1997, bajo el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Según Víctor Tiznado, el alcalde Patricio Marchant Ulloa (DC) en su
periodo como concejal no defendió a los mineros: "Su actitud ante el
cierre de Enacar Lota y su defensa de dicha fuente de trabajo, fue
nula. El gobierno de su camarada de partido Eduardo Frei y la
Concertación prometieron un plan de desarrollo para Lota que
consistía, en lo grueso, en un Parque Industrial de dos etapas, un
puerto industrial, un hospital de especialidades y dotar de
infraestructura vial a la comuna. De eso nada se cumplió. Los
propios trabajadores y ex mineros del carbón consiguieron los cupos
pro empleo. Desde el cierre de la mina no hay ningún avance en el
desarrollo productivo de Lota".
Durante el 2005, la Coordinadora de Sindicatos de la Cuenca del
Carbón se reunió con las autoridades regionales -el entonces
Intendente Jaime Tohá y los seremis del Trabajo y Minería- para
elaborar un plan de desarrollo para toda la cuenca del carbón.
Apenas asumió la presidenta Michelle Bachelet prometió ampliar los
planes de empleos para Coronel y Talcahuano, pero dejó fuera a Lota.
El municipio elaboró un plan de emergencia junto a 800 dirigentes
sociales, que incluía varios proyectos de inversión en viviendas,
ampliación de líneas férreas, circuitos turísticos, creación de un
Tribunal de la Familia, etcétera. Esa propuesta se le entregó en las
manos a Bachelet. Para el alcalde Patricio Marchant la cesantía "no
es coyuntural". "Necesitamos un tratamiento especial para la comuna.
El proceso de reconversión ha quedado truncado. La cesantía es un
tema estructural", dijo a El Sur. Pero la reconversión que pretende
aplicar el gobierno es sólo capacitar a los trabajadores PGE para
convertirlos en microempresarios. Dicha fórmula ya se experimentó
tras el cierre de las minas y fue un completo fracaso. Un número
cada vez más importante de lotinos no trabaja en su ciudad. Al
cierre de la mina, en abril de 1997, había 1.400 mineros. Un estudio
de la Universidad de Concepción arrojó que más de 4.400 personas que
viven en la comuna de Lota trabajan fuera de ella.
Luis Cisternas Arratia, vicepresidente de la Unión Comunal de
Juntas de Vecinos, dice que Lota se convierte en una ciudad
dormitorio: "Eso nos acarrea más problemas sociales. Muchos están
cesantes, sobre el 18 por ciento. Nuestra juventud no tiene
oportunidades. La droga entra en todas partes. El único futuro de
los jóvenes es una pala y una picota para sacar pasto, eso no es
digno", dice. Luis Cisternas trabajó 24 años en las minas de carbón.
"Se acabó Enacar y se acabó la vida para muchos. La reconversión fue
un fracaso, no estábamos preparados. Se nos capacitó como
forestales, garzones, gásfiter, peluqueros. Pero el mercado estaba
saturado con esos oficios, no hubo visión". Según los dirigentes
existe en Lota un porcentaje importante de deserción escolar. Se han
fusionado colegios y los apoderados luchan para que las escuelas no
desaparezcan. "Por la cesantía ambos padres trabajan y nadie motiva
a los niños a seguir estudiando", dice Luis Cisternas. "Acá no
tenemos futuro", nos dice Manuel, un estudiante de la escuela Padre
Manuel d`Alzon. "Lo mismo sucede en Coronel, Arauco y Carampangue",
agrega.
Programas de emergencia
La cesantía se empina en el 15,2 por ciento a pesar de los 3.600
empleos de emergencia. Según los dirigentes sociales en la comuna ha
aumentado la violencia y la delincuencia asociadas al tráfico de
drogas. Muchas familias se han visto deshechas por problemas de
adicción. Es un fenómeno nuevo, nos dicen. La municipalidad y el
Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace)
trabajan desde el 2001 en el programa Previene que intenta disminuir
el consumo de drogas entre escolares. Según estudios hay avances. En
2001 Lota era una de las comunas con los más altos índices de
consumo entre escolares: 15,1 por ciento. En 2004 la cifra bajó a un
6 por ciento. En abril de 2006, Lota se conmocionó con las protestas
por el fin de la ley Loce y contra medidas administrativas del
alcalde que perjudicaron a profesores e inspectores. Miles de
estudiantes y profesores denunciaron la precariedad de liceos como
el A-45 Carlos Cousiño y el recién inaugurado Liceo Comercial que,
tras cada lluvia, soportaban la completa inundación de sus salas.
Tras el cierre de Enacar, los ex mineros comenzaron a trabajar en
los programas del MOP, cuando Ricardo Lagos era ministro. Esos
programas de emergencia se han convertido en permanentes. "Con 18
años de trabajo en la mina habríamos jubilado. En 1992 se promulgó
la ley 19.129. Venían despidiendo gente para acabar con los mineros
y cerrar la mina. Muchos quedaron fuera de la ley, los que entramos
en 1980 con el decreto ley 2.200. El gobierno lo sabía. Tras el
cierre no hay trabajo, sólo parches. Al principio se habló del
parque industrial, recibieron subvención y 'chao pescao'… quedamos a
la deriva. No hay industrias. Somos 1.200 ex mineros sin seguridad
social. Exigimos una jubilación anticipada con el sueldo mínimo,
pero el gobierno no escucha. Le entregamos el proyecto al intendente
Jaime Tohá, conversamos con los seremis, pero sólo nos tramitaron",
dice José Sáez Chamorro, dirigente de la Corporación Renace Lota.
Elaboraron 12 proyectos que darían trabajo a unas 2.000 personas
-muebles y juguetes didácticos para jardines infantiles, confección
de carteras, cajas para la industria pesquera, reciclaje, etcétera.
Dicen que Lota puntea en cesantía y los parches ya no son
suficientes. "Nos afecta que los niños salgan cada año del liceo y
no tengan qué hacer. Quieren seguir estudiando pero no tenemos
sueldo para pagar más educación. El puerto que nos ofrecieron nunca
se hizo, le pusimos el 'puerto fantasma'. Según las autoridades la
mina no era viable. Quedó una maestranza que sólo Lota la tenía,
pero también la echaron abajo. Podría haber dado trabajo a 500
personas, pero la vendieron por chatarra", agrega José Sáez. Juan
Elizardo Vega, dirigente de Armadores y Tripulantes dice: "Acá hay
48 naves, un promedio de 12 personas por nave. Año a año asignan la
cuota de pesca, pero la ley que se aprobó nos perjudica. No podemos
dar estabilidad a los pescadores si no tenemos recursos".
En junio del año pasado, la presidenta Bachelet anunció un plan
de desarrollo para Lota que incluiría un programa de apoyo al
emprendimiento para unas trescientas jefas de hogar y la creación de
una Agencia de Desarrollo Local, entre otras iniciativas. Según los
dirigentes sociales, Lota no se levantará con "más de lo mismo".
"Sólo nos hablan de planes de reconversión cuando los índices de
cesantía demuestran que los sucesivos planes no han sido exitosos",
dice Víctor López. El concejal Víctor Tiznado, agrega: "Las medidas
son insuficientes, sólo son un parche transitorio. Lo de las jefas
de hogar ya se hizo y no resultó. Necesitamos un hospital de
especialidades, reajustes de sueldos para los trabajadores de
emergencia, que se instale la Corfo en Lota, recuperar los terrenos
de Enacar y que esta empresa se mantenga estatal pero que cambie de
giro comercial".
Protestas por sus derechos
Varios meses llevan protestando los cesantes de Lota y Hualpén
por más cupos de empleo. 350 cesantes de Lota cortaron la carretera,
enfrentándose a personal de Fuerzas Especiales de Carabineros. Hubo
heridos y obreros detenidos. Los trabajadores se oponen al cambio
del ente administrador de los programas y a la eterna demora en la
implementación de los cupos prometidos por las autoridades. Varias
veces, los cesantes han concurrido a la Intendencia del Bío Bío,
exigiendo ser recibidos por la seremi Paula Urzúa. A fines de julio
de 2006, un grupo de cesantes de Lota y Hualpén estuvieron a punto
de quemarse a lo bonzo. Incluso se rociaron combustible frente a la
repartición estatal. María Burgos, presidenta de la Agrupación de
Cesantes de Lota, dice: "Hace meses que luchamos por cupos de
trabajo que nos ganamos. El gobierno hizo un compromiso con nosotros
y pero del gobierno regional se echaron para atrás. Todos tenemos
derecho a trabajar. Somos 150 trabajadores de Lota, agrupados en
cuatro sindicatos. Queremos que la seremi Paula Urzúa no nos mienta
más. Todas las veces que nos reunimos con ella nos miente". Todos
los años es lo mismo, dicen los dirigentes. El año 2005 otro grupo
de cesantes del Sindicato Unión y Progreso de Lota debió marchar
hasta Santiago para exigir los cupos de trabajo prometidos. Alojaron
en la Escuela de Artes y Oficios de la Universidad de Santiago.
"Desde que se cerró la mina la situación de Lota ha sido penosa. La
cesantía que se creó es muy grande y ha aumentado la prostitución,
delincuencia, drogadicción y desesperanza. Antes nada de eso se veía
acá. Cuesta educar a nuestra juventud. Lota atraviesa una situación
de cesantía y hambre permanente", dice Ernesto Carrillo, presidente
del sindicato.
José Sáez, señala que la Corporación Renace Lota hace más de
cinco años que administra proyectos para dar trabajo a ex mineros.
Postularon a cupos en el ministerio del Trabajo y los pro empleo,
consiguiendo jornada completa para sus compañeros. "Casi todos los
programas de gobierno son parches de media jornada o tres cuartos de
jornada, indignos. El gobierno de la Concertación cerró las minas y
nos cortaron los brazos. Acá no hay industrias. Lota fue castigada
por su combatividad y organización. Quisieron destruir esos 150 años
en que escribimos la historia del carbón. Estos programas de hambre
nos mantienen en la incertidumbre, cada año no sabemos si continúan
o no, dependemos del gobierno que salga elegido. Ante los ex
mineros, la Concertación ha perdido su credibilidad. Hay mineros
trabajando por limosnas", dice José Sáez.
Los ex mineros de Renace Lota exigen que las autoridades cumplan
el compromiso que hicieron con ellos tras el robo de sus sueldos.
Denuncian que las autoridades de la VIII Región no han cumplido sus
promesas. Cerca de 11 millones de pesos -que correspondían a sueldos
de 104 trabajadores-, fueron robados el 3 de septiembre de 2006 en
un asalto a mano armada. La investigación está a cargo de la
Fiscalía de Coronel. Las autoridades regionales se comprometieron a
reponer los dineros. La seremi del Trabajo Paula Urzúa les dijo que
la presidenta Bachelet le había instruido decirles que no se
preocuparan porque "en un par de días los dineros se repondrían".
"Lo dijo ante los 104 trabajadores. Pasó el mes y la gente se empezó
a inquietar. Conversamos con la Seremi y la jefa de gabinete y
desconocieron su palabra. Nos sentimos engañados. Tuvimos que
protestar. Empezamos una huelga de hambre que duró 11 días. Vino la
Seremi y se levantó la huelga pues ella firmó un documento en que se
comprometió nuevamente diciendo que los dineros serían repuestos.
Aún así tampoco cumplió. Nuestro presidente Víctor Mendoza retomó la
huelga. Cortamos el camino para ser escuchados y denunciar esta
situación", dice José Sáez. Víctor Mendoza viajó a Santiago para
hacer la huelga frente a La Moneda. Tras un día de huelga de hambre
en la Plaza de la Constitución, la subsecretaría del Trabajo se
comprometió a solucionar el asunto. Mendoza pidió que las
autoridades del ministerio del Trabajo viajaran a Lota a exponer
delante de los trabajadores la "solución". "Un abogado asesor de la
subsecretaría vino a Lota y ofreció una solución que no nos
satisface. La seremi Urzúa y la gobernación ofrecieron entregar
canastas familiares y materiales de construcción a cambio de los
sueldos", agrega Sáez. Habían pasado tres meses y la gente aceptó a
regañadientes. El último plazo, el 5 de diciembre, era de diez días.
"Pero todavía no terminan de entregar las cosas. Es una burla.
Deberían haber repuesto el dinero. Todavía no me cabe en la cabeza
que las autoridades y un senador como Mariano Ruiz-Esquide nos hayan
dicho que el dinero estaba y que se les devolvería a los
trabajadores sólo para que levantáramos la huelga. El senador llamó
a Radio El Carbón para decir que los dineros estaban en la
Intendencia y que todo se había solucionado. ¿Estaba mintiendo o le
mintieron a él? ¿La Intendenta María Soledad Tohá habrá ocupado el
dinero para tapar algún hoyo?", concluye José Sáez
Fotografías
1. Los mineros del carbón tuvieron que soportar condiciones de
vida extremas, lo que generó una fuerte organización.
2. Los cesantes de Lota protestaron durante varios meses, exigiendo
más cupos de empleo, cortando la carretera y enfrentándose a
personal de Fuerzas Especiales de Carabineros.
3. El año pasado Lota se movilizó por el fin de la ley Loce y contra
medidas administrativas del alcalde que perjudicaron a profesores e
inspectores. Miles de estudiantes y profesores denunciaron la
precariedad de liceos que, tras cada lluvia, se inundaban.