Chile - Octubre  2007

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El Cóndor sigue volando

por Pablo Ruiz Espinoza

En los años setenta la policía política de gran parte de los países de América Latina se coordinó para combatir a la subversión. El nombre secreto de esta coordinación fue el denominado Plan Cóndor. Martín Almada, en su paso por Chile, recuerda como llegó a descubrir los Archivos del Terror en Paraguay que dejaron evidencias concretas de la existencia de esta operación de inteligencia.

Este pasado 7 de septiembre se realizó en la Universidad Central el panel denominado: "La Escuela de las Américas, el Plan Cóndor y los Archivos del Terror". En el evento participó el profesor y abogado paraguayo Martín Almada quien -dentro de numerosos premios obtenidos- recibió, nada menos que el Premio Nóbel Alternativo 2002 otorgado por el Parlamento Sueco.

En el encuentro Almada fue homenajeado por el conocido ex juez Juan Guzmán Tapia hoy por hoy convertido en Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de dicha universidad.

Guzmán señaló, refiriéndose al Plan Cóndor, que: “en el Cono Sur surgió un panamericanismo del crimen, la tortura y las desapariciones formazadas” y que esta operación “fue un engendro de la dictadura de los países, planeado como una necesidad dentro de la Doctrina de Seguridad Nacional”

Martín Almada recordó que la Operación Cóndor fue fundada en Chile por el fallecido general Pinochet y su mano derecha, el conocido Manuel Contreras, jefe de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) en el marco de la Primera Reunión de Trabajo de Inteligencia Nacional, realizada en Santiago entre el 25 de noviembre y el 1 de diciembre de 1974. En dicho encuentro militar, celebrado en Chile, participaron los servicios de inteligencia de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia y Perú.

Almada, recordó que cuando estuvo detenido en Paraguay, en 1974, fue interrogado por agentes extranjeros. “Entonces me interroga un coronel chileno y quería saber mis vínculos con los subversivos chilenos de la Universidad del Norte y también me interroga un militar argentino para saber mis vínculos en ese país. Treinta días de torturas. Treinta días seguidos. Me metieron picana eléctrica en los testículos. Una semana, me dieron de comer materia fecal y orina”, recordó emocionado.

La caída de un comisario de la policía, que no quiso delatar a su hijo a los servicios de inteligencia de Paraguay porque éste era parte de un Centro de Estudiantes y compañero de Almada, lo puso en conocimiento fortuito de la coordinación de los militares en América Latina.

Recuerda Almada que: “yo quería saber por qué mataron a mi esposa y por qué me torturaron en mí país agentes extranjeros y él -el comisario- me dijo: “estamos en las garras del cóndor”. Yo le pregunte si era del bicho que volaba y él me dijo: “no, de Pinochet y Contreras.”. Yo me entere de la existencia del cóndor dentro del vientre del cóndor. En abril o mayo, del setenta y cinco, allí dentro”.

Almada fue testigo que en Paraguay estuvieron detenidos prisioneros de otras nacionalidades. “En la comisaría Tercera “Sepulcro Vivos” me llevaron con los miembros del Comité Central de Paraguay y en la celda estaba Santucho de Argentina y un chileno llamado Jorge Fuentes Alarcón. Ambos fueron llevados a un tribunal militar y por segunda vez en boca de Santucho escucho la palabra cóndor “.

Martín Almada luego de ser liberado en 1977 viajó a Panamá y posteriormente se convirtió en funcionario de Naciones Unidas, de la UNESCO, con sede en París, Francia. Estuvo 15 años viajando por el mundo. Recuerda que en muchos países era interrogado por le INTERPOL ya que en sus antecedentes figuraba todavía como “terrorista”. Producto de eso en 1992 como abogado pide a un Juzgado e Paraguay que investigue su caso. “La policía informa que yo nunca estuve preso”. Almada, sin querer, al solicitar al juez que se allanen las dependencias de la policía llega a los “archivos del terror” donde, entre otros documentos, se encuentra el acta de formación de la Operación Cóndor.

“Estos archivos contenían desde la represión en Paraguay, de 1929, primeramente a los anarquistas, comunistas y subversivos y ahí aparece el cóndor y encontramos el acta de nacimiento del cóndor. Ese día del descubrimiento tuve mucho miedo. Llame a las radios, a la televisión, a los diarios y ese día nadie apareció. Yo tenía miedo que viniera el ejército a recuperarlos. Le mandamos un fax al juez Garzón y el vino y fue un respaldo moral muy fuerte. Descubrimos que todos los torturados y asesinos pasaron por la escuela de las Américas de Panamá”.

Hemos encontrado en Paraguay un documento militar donde que un coronel paraguayo le dice a un coronel ecuatoriano, en abril del noventa y siete, “Aquí le mando la lista de los subversivos paraguayos para que usted la agregue en la lista de los subversivos de americana latina”. El coronel fue interrogado por un juez y dio que era una vieja operación que comenzó en el año 61 creada en el Canal de Panamá. Allí supimos que Pinochet, en el noventa y cinco, se reunió en Argentina con Meneen para recibir la lista de subversivos de América Latina. En el 97 se reúnen los recitos en quito ecuador. En el 99 se reúnen con Banzer. Los militares se están intercambiado las listas en democracia. Sigue la operación cóndor. El cóndor sigue volando en democracia

La Operación Cóndor gestada por la DINA, buscaba coordinar a los aparatos de seguridad del Cono Sur para espiar, intercambiar información y si fuese necesario secuestrar, torturar, asesinar y trasladar ilegalmente, de un país a otro, a los opositores de los gobiernos de turno. Todo eso sucedió. El crimen de Estado traspaso las fronteras y se realizaron operaciones militares en Europa, Estados Unidos y en todos los países de América Latina.

 

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